La obesidad en la mediana edad podría aumentar las probabilidades posteriores de Alzheimer

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 19 de diciembre de 2019 (HealthDay News) -- La obesidad en la mediana edad se asocia con un aumento en el riesgo de demencia más adelante en la vida, según un estudio de más de 1 millón de mujeres de Reino Unido.

Las que eran obesas a mediados de la cincuentena tenían un riesgo un 21 por ciento más alto de recibir un diagnóstico de demencia 15 o más años más tarde, en comparación con las mujeres que tenían un peso sano, encontró un equipo de investigadores británicos e internacionales.

El estudio amplía "los datos, en constante aumento, que afirman que lo que uno hace en la mediana edad (y en realidad incluso antes) afecta al riesgo de demencia a medida que se envejece", señaló Keith Fargo, director de programas y alcance científico de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association), en Chicago. Fargo no participó en la investigación.

En el estudio, los investigadores siguieron a más o menos 1 de cada 4 mujeres nacidas en Reino Unido entre 1935 y 1950, a más de 1.1 millones en total. Su edad promedio al inicio del estudio era de 56 años. Ninguna tenía demencia.

En el inicio, los investigadores examinaron el índice de masa corporal (IMC) de cada mujer. El IMC es un estimado de la grasa corporal basado en la estatura y el peso. También preguntaron sobre la dieta y el ejercicio. Se dio seguimiento a las mujeres durante un promedio de 18 años.

En ese tiempo, alrededor de un 2.1 por ciento de las mujeres obesas fueron diagnosticadas con demencia, frente a un 1.6 por ciento de las mujeres con un peso normal, encontraron los investigadores.

El estudio aparece en la edición en línea del 18 de diciembre de la revista Neurology.

Muchos factores asociados con la obesidad son malos para el cerebro, advirtió la Dra. Gayatri Devi, neuróloga y psiquiatra especializada en los trastornos de la memoria en Northwell Health, en la ciudad de Nueva York.

Éstos incluyen al colesterol, los niveles elevados de inflamación y un riesgo más alto de accidente cerebrovascular, dijo Devi, que no participó en el estudio. Las personas obesas tienden a dormir mal debido a la apnea del sueño, y sus cerebros tienen dificultades para obtener suficiente oxígeno como para funcionar de forma adecuada.

Fargo se mostró de acuerdo.

"En esencia, cuando se es obeso se está atacando al cerebro, porque el cerebro requiere mucho oxígeno y muchos nutrientes para funcionar día a día, y mantener su integridad estructural", comentó. "Cualquier cosa que dificulte la capacidad del cuerpo de mantener la función y la estructura adecuadas del cerebro aumenta el riesgo de desarrollar un deterioro cognitivo con la edad".

Los investigadores también observaron si la inactividad física o una dieta inadecuada con pocas calorías se vinculaban con la demencia. No observaron asociaciones significativas.

Una ingesta calórica baja y la inactividad se asociaron con un riesgo más alto de demencia durante los 10 primeros años del estudio, pero el vínculo se debilitó en los años posteriores hasta que se hizo insignificante, encontró el estudio.

"Otros estudios han mostrado que las personas se hacen inactivas y pierden peso hasta una década antes de ser diagnosticadas con demencia", observó en un comunicado de prensa de la revista la investigadora principal, Sarah Floud, de la Universidad de Oxford. "Los vínculos a corto plazo entre la demencia, la inactividad y una ingesta baja de calorías probablemente sean el resultado de las señales más tempranas de la enfermedad, antes de que los síntomas comiencen a aparecer".

Pero Fargo dijo que no les da demasiada importancia a esos hallazgos, dado que el estudio fue relativamente corto y al hecho de que la dieta y el ejercicio se vinculan tan de cerca con la obesidad.

"Si se tiene obesidad a los 56 años, es probable que el patrón dietético y de ejercicio no haya sido muy bueno, potencialmente durante décadas, hasta ese momento", observó. "Creo que es un poco difícil desenredar la historia de la obesidad y la historia de la actividad/dieta, sobre todo dado que solo midieron la actividad física y la dieta en una ocasión, justo a la entrada al estudio. Nadie sabe en realidad que sucedió con la dieta y los niveles de actividad física de esos individuos en los 15 a 20 años intermedios".

Además, a partir de este estudio es imposible decir si perder peso, comer bien y hacer ejercicio en la mediana edad reduce el riesgo posterior de demencia, señaló Fargo. Se espera que unos ensayos clínicos en curso iluminen esa cuestión.

Pero Devi dijo que está "absolutamente" convencida de que una persona obesa que pierda peso en la mediana edad mejora sus probabilidades de evitar la demencia.

"Creo que nunca deja de ser un buen momento para mejorar la salud física en general y la salud cardiovascular, mejorar la salud del cerebro y reducir el riesgo de Alzheimer", añadió Devi.

Más información

La Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard ofrece más información sobre cómo evitar la enfermedad de Alzheimer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Keith Fargo, Ph.D., director, scientific programs and outreach, Alzheimer's Association, Chicago; Gayatri Devi, M.D., M.S., neurologist/psychiatrist, Northwell Health, New York City; Neurology, Dec. 18, 2019, online

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