La personalidad en la adolescencia podría predecir el riesgo de demencia

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 17 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- ¿Su personalidad en la adolescencia podría predecir su riesgo de demencia medio siglo más tarde?

Es muy posible, afirman unos investigadores, que encontraron que el riesgo de demencia era más bajo entre los adultos mayores que fueron estudiantes de secundaria calmados, maduros y enérgicos.

"Ser calmado y ser maduro en la adolescencia se asociaron, cada uno por separado, con una reducción de alrededor de un 10 por ciento en el riesgo de demencia en la adultez", comentó la coautora del estudio, Kelly Peters, investigadora principal de los Institutos Americanos de Investigación, en Washington, D.C. "Y el vigor se asoció con una reducción del 7 por ciento".

Los hallazgos se originan en los años 60, cuando más de 82,000 estudiantes de unas 1,200 escuelas secundarias de EE. UU. tomaron una prueba de la personalidad. Más de 50 años después, sus rasgos de personalidad se compararon con los diagnósticos de demencia.

Aunque Peters dijo que hay bastantes evidencias de que la personalidad cambia cerca del momento de un diagnóstico de demencia, la pregunta persistente ha sido si la personalidad o algunos aspectos de la misma en realidad causan demencia.

"Es la gran pregunta", afirmó. "¿Es solo que la demencia puede afectar a la personalidad? ¿O es solo una expresión de la enfermedad?". Al enfocarse en adolescentes que no desarrollaron demencia posteriormente, dijo Peters, "este estudio de verdad comienza a desentrañarlo".

A una edad promedio de 16 años, se evaluaron 10 rasgos de los estudiantes: la calma, el vigor, la organización, la autoconfianza, la madurez/responsabilidad, el liderazgo, la impulsividad, el deseo de interacción social, la sensibilidad social, y el refinamiento artístico e intelectual.

En 2011-2013, cuando tenían casi 70 años, más de 2,500 habían desarrollado demencia.

El autor principal, Benjamin Chapman, es profesor asociado de psiquiatría en la Universidad de Rochester, en Nueva York.

Tras comparar los perfiles de personalidad de hace 50 años con los expedientes médicos actuales, él y su equipo encontraron que el riesgo de demencia fue notablemente más bajo entre los adultos mayores que eran calmados, vigorosos y maduros en la adolescencia.

La calma se definió como estar libres de estrés y no ser neuróticos; el vigor se definió como ser enérgico y extrovertido; y la madurez como ser responsable, fiable y meticuloso.

Peters señaló que los hallazgos podrían orientar a los diseñadores de políticas para que desarrollen unos mejores sistemas de respaldo social, "para ayudar a los jóvenes a fomentar unas cualidades protectoras". Pero resaltó ciertas reservas.

Por un lado, el equipo "solo observó los rasgos protectores", indicó. Y parece que el dinero importaba. La calma, el vigor y la madurez no parecieron proteger de la demencia en la adultez a los adolescentes que crecieron en familias relativamente pobres.

El estudio de Chapman también monitorizó la demencia solo hasta más o menos los 70 años. Eso, dijo su compañero de la Rochester, el Dr. Anton Porsteinsson, significa que "hay mucho más trabajo por hacer". Porsteinsson no participó en el estudio.

"La edad promedio de un diagnóstico de Alzheimer es más o menos a principios de la ochentena", apuntó Porsteinsson, director del Programa de Atención, Investigación y Educación del Alzheimer de la universidad. "Sería muy bueno repetir esto en 10 a 15 años más, para ver qué sucede cuando el riesgo de demencia de verdad está en su punto máximo".

Aunque los hallazgos resaltan un vínculo entre la demencia y la personalidad, dijo que sacar una correlación directa es muy difícil.

"Si uno es calmado y meticuloso, ¿toma mejores decisiones sobre la salud durante la vida? Y si es así, ¿unos rasgos específicos de la personalidad son directamente decisivos respecto a la demencia? ¿O el riesgo de demencia se refleja de forma indirecta en esas decisiones?", preguntó Porsteinsson.

Heather Snyder es vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de la Asociación del Alzheimer (Alzheimer's Association).

"Hay una amplia variedad de factores sociales, ambientales y genéticos que podrían contribuir a nuestro riesgo de demencia, y se necesita más investigación para determinar cuáles son y cómo interactúan", planteó Snyder.

Pero dijo que "en este momento no hay suficientes evidencias para sugerir que una estrategia de intervención para el tipo de personalidad en la escuela secundaria sería efectiva".

Porsteinsson desaconsejó usar el estudio para concluir que hay claramente una personalidad "buena" y "una mala". Quizá la impulsividad y el neuroticismo, aunque sean malos para la demencia, "aporten unas habilidades distintas" que tienen valor.

"Quizá no sea deseable que todos los jóvenes estén calmados y sosegados todo el tiempo. No queremos que todo el mundo sea igual", enfatizó Porsteinsson.

"Debemos tener mucho cuidado de cómo interpretamos estos hallazgos hasta que de verdad comprendamos mejor de qué se trata todo", añadió.

El estudio se publicó en la edición del 16 de octubre de la revista JAMA Psychiatry.

Más información

Para más información sobre los factores de riesgo de la demencia y del Alzheimer, visite la Asociación del Alzheimer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Kelly Peters, Ph.D., principal psychometrician, American Institutes for Research, Washington, D.C.; Anton Porsteinsson, M.D., professor, psychiatry, and director, Alzheimer's Disease Care, Research and Education Program, University of Rochester School of Medicine, Rochester, N.Y.; Heather Snyder, Ph.D., vice president, medical science relations, Alzheimer's Association; JAMA Psychiatry, Oct. 16, 2019

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