Aumenta la culebrilla en el ojo, que puede potencialmente provocar ceguera

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Reportero de HealthDay

JUEVES, 9 de mayo de 2019 (HealthDay News) -- El virus que le provocó varicela en la niñez puede resurgir tras décadas de inactividad e infligir una infección ocular dolorosa, que puede incluso dejarlo ciego, en la vejez.

Una nueva investigación revela que los casos de "culebrilla" en los ojos se han triplicado desde 2004.

Sigue sin estar claro exactamente qué está provocando el aumento. Pero lo que sí está claro es que cualquiera de dos vacunas podría prevenir muchos casos de culebrilla.

¿El problema? Relativamente pocos estadounidenses se han vacunado.

"La culebrilla es una recurrencia de una infección preexistente con el virus de la varicela zóster (VVZ), que es probable que los pacientes hayan contraído por primera vez cuando tuvieran varicela a una edad más temprana", comentó el autor principal del estudio, el Dr. Nakul Shekhawat, oftalmólogo en el Centro del Ojo Kellogg de la Universidad de Michigan, en Ann Arbor.

"El VVZ nunca desaparece del todo... sino que permanece 'inactivo' en algunos de los nervios más profundos del cuerpo, y se puede reactivar años o incluso décadas después dentro del territorio de esos mismos nervios, causando la culebrilla", explicó.

De hecho, alrededor de un 20 por ciento de los casos de culebrilla atacan a los nervios que rodean al ojo. Como el ojo tiene "numerosos nervios altamente sensibles", es particularmente dolorosa, apuntó Shekhawat, y puede verse acompañada de sarpullido, hinchazón, inflamación y conjuntivitis. En algunos casos, las cicatrices y las ampollas en la córnea pueden resultar en una pérdida permanente de la vista.

En el estudio, Shekhawat y sus colaboradores analizaron los expedientes de salud de 21 millones de pacientes. Encontraron que, de 2004 a 2016, la tasa de infecciones de culebrilla en los ojos aumentó de menos de 10 casos por cada 100,000 personas a más de 30 por cada 100,000.

Los pacientes del estudio estaban inscritos en el mismo plan de atención de la salud, lo que permitió a los investigadores comparar los registros del tratamiento a lo largo de un periodo de 12 años.

Aunque las tasas de infección con la culebrilla se triplicaron, los investigadores encontraron que los mayores de 75 años tenían el mayor riesgo. En esa población, hubo 53 casos por cada 100,000, según el estudio. Las blancos y las mujeres también tenían un riesgo más alto.

Aunque la culebrilla puede atacar a los adultos más jóvenes, se considera un peligro de la vejez, apuntó Shekhawat. A nivel nacional, ataca a más o menos 4 de cada 1,000 estadounidenses, pero a 10 de cada 1,000 de los que tienen más de 60 años.

Aunque Shekhawat dijo que es probable que el envejecimiento de la población de EE. UU. sea un factor, está claro que "está sucediendo alguna otra cosa". Todavía no se sabe qué podría ser.

Pero lograr que más personas se vacunen probablemente haría una gran diferencia, anotó, y añadió que "desde la perspectiva de la salud pública y de la prevención, podemos hacerlo mucho mejor".

Una vacuna de dos dosis llamada Shingrix, aprobada en 2017, puede prevenir un 97 por ciento de los casos de culebrilla, y una vacuna más antigua (Zostavax) puede reducir el riesgo a la mitad.

Además, incluso las personas que han tenido culebrilla pueden obtener una protección futura mediante la vacuna, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. Recomiendan la Shingrix para todo el mundo a partir de los 50 años.

Aunque todavía hay que analizar los patrones de vacunación de la Shingrix, Shekhawat señaló que apenas de un 10 a un 30 por ciento de los pacientes elegibles se han vacunado con la Zostavax.

El Dr. Thomas Steinemann es vocero clínico de la Academia Americana de Oftalmología (American Academy of Ophthalmology).

Apuntó que la vacuna no puede curar a la culebrilla ni aliviar los síntomas una vez se desarrollan, de forma que las personas deben vacunarse como medida preventiva, antes de que comiencen los problemas.

El tratamiento puede abarcar desde gotas para los ojos y compresas en los casos manejables, hasta cirugía en los casos más avanzados, apuntó.

Los investigadores presentaron sus hallazgos la semana pasada en una reunión de la Asociación de Investigación en Visión y Oftalmología (Association for Research in Vision and Ophthalmology), en Vancouver. Las investigaciones presentadas en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Más información

Para más información sobre la culebrilla, visite el Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Nakul Shekhawat, M.D., MPH, ophthalmologist, Kellogg Eye Center, University of Michigan, Ann Arbor; Thomas Steinemann, M.D., clinical spokesman, American Academy of Ophthalmology; Association for Research in Vision and Ophthalmology meeting, Vancouver, Canada, April 28-May 2, 2019

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