¿Qué es lo que mejor funciona para las mujeres que se enfrentan a la pérdida de orina?

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Reportera de HealthDay

LUNES, 18 de marzo de 2019 (HealthDay News) -- Las terapias conductuales pueden funcionar mejor que los medicamentos para las mujeres que necesitan alivio de los problemas de control de la vejiga, encuentra una nueva revisión de la investigación.

En un análisis de 84 ensayos clínicos, los investigadores encontraron que, en general, a las mujeres les iba mejor con los métodos conductuales para aliviar la incontinencia urinaria que al usar medicamentos.

Las pacientes del estudio tenían más de cinco veces más probabilidades de que sus síntomas mejoraran con la terapia conductual, en comparación con ningún tratamiento.

Los medicamentos también ayudaban, pero no tanto. Las mujeres tratadas solo con medicamentos tenían el doble de probabilidades de mejorar, en comparación con no hacer nada.

"Creo que se debe animar a las mujeres con incontinencia urinaria a buscar tratamiento", planteó el investigador sénior, el Dr. Peter Jeppson, uroginecólogo en la Universidad de Nuevo México, en Albuquerque.

"Hay una variedad de opciones de tratamiento, y casi todas son mejores que no hacer nada", enfatizó Jeppson.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 18 de marzo de la revista Annals of Internal Medicine.

Casi la mitad de las mujeres tienen problemas con la pérdida de orina en algún momento de sus vidas, según los Institutos Nacionales de la Salud de EE. UU. Y aunque los hombres también desarrollan incontinencia urinaria, es más común entre las mujeres, y con frecuencia surge durante o tras el embarazo, o después de la menopausia.

La buena noticia es que los cambios en el estilo de vida con frecuencia ayudan, indicó el Dr. Brian Stork, urólogo y profesor clínico asistente en Michigan Medicine West Shore Urology en Muskegon, Michigan.

Stork, que también es vocero de la Asociación Americana de Urología (American Urological Association), no participó en la revisión.

"La mayoría de urólogos recetan primero métodos conductuales, y entonces medicamentos si es necesario", dijo.

Los cambios en la dieta para reducir los irritantes de la vejiga (como la cafeína y el alcohol) pueden ser altamente efectivos, según Stork. Lo mismo sucede con los ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. En algunas pacientes, apuntó, la pérdida de peso mejora la incontinencia, al aliviar la presión sobre la vejiga.

El "entrenamiento de la vejiga", que implica visitas programadas al baño, también podría ayudar, según la Dra. Anne Hardart, codirectora de uroginecología en el Hospital Mount Sinai West, en la ciudad de Nueva York.

Hay dos formas principales de incontinencia urinaria: la incontinencia de esfuerzo, que ocurre cuando la orina se pierde cuando la vejiga está bajo presión, por ejemplo al toser, reír o levantar un objeto pesado; y la incontinencia imperiosa, que provoca una necesidad repentina e incontrolable de orinar.

Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar en ambos tipos de incontinencia, apuntó Hardart, pero los ejercicios para fortalecer los músculos pélvicos son particularmente efectivos para la forma de esfuerzo.

En su experiencia, dijo Hardart, algunas mujeres pueden hacer los ejercicios por su cuenta, con ayuda de indicaciones por escrito. Otras mujeres se benefician de fisioterapia para ayudarlas a "encontrar" esos músculos profundos, señaló.

"En general, comenzamos con los métodos conductuales porque no conllevan ningún riesgo", dijo Hardart. Pero eso no significa que sean "fáciles", añadió, dado que implican cierto compromiso.

Y algunas pacientes, como las que tienen una demencia leve o las secuelas de un accidente cerebrovascular, quizá no puedan aprender ni realizar los ejercicios de forma consistente, dijo Stork. Podrían necesitar medicamentos.

Para la incontinencia imperiosa, los medicamentos que pueden calmar a una vejiga hiperactiva incluyen a oxibutinina (Ditropan XL), tolterodina (Detrol) y darifenacina (Enablex).

La revisión encontró que esos fármacos funcionaban mejor que no hacer nada, pero las tácticas conductuales fueron en general más efectivas para aliviar la incontinencia imperiosa.

También hay efectos secundarios potenciales, apuntó el equipo de Jeppson, incluyendo resequedad bucal, náuseas y fatiga.

En Estados Unidos, no hay medicamentos aprobados específicamente para la incontinencia de esfuerzo, comentó Hardart.

Pero añadió que hay opciones no farmacológicas más allá del ejercicio y los cambios en el estilo de vida. Por ejemplo, algunas mujeres encuentran alivio con los insertos vaginales que respaldan a la vejiga.

Si los cambios conductuales y los medicamentos no son suficientes, dijo Stork, otra opción es la neuromodulación, que es la estimulación eléctrica de los nervios que controlan a la vejiga.

Se puede realizar de dos formas, explicó Hardart. Un médico puede usar una aguja, insertada en la piel cerca del tobillo, para administrar pulsos eléctricos que llegan a los nervios espinales que controlan a la vejiga. En los casos más graves, se puede implantar un dispositivo en los glúteos para estimular los nervios sacros que afectan a la vejiga.

La revisión encontró que cuando se usaba la neuromodulación como opción de tercera línea, las mujeres tenían alrededor de cuatro veces más probabilidades de que sus síntomas mejoraran, en comparación con ningún tratamiento.

Según Hardart, la moraleja es que las mujeres no tienen que vivir con la incontinencia.

"Hay muchas opciones a probar, y muchas son no invasivas", dijo.

Más información

La Oficina para la Salud de la Mujer de EE. UU. ofrece más información sobre la incontinencia urinaria.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Peter Jeppson, M.D., chief, urogynecology, and assistant professor, University of New Mexico School of Medicine, Albuquerque, N.M.; Anne Hardart, M.D., co-director, urogynecology, Mount Sinai West Hospital, and assistant professor, obstetrics, gynecology and reproductive sciences, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; Brian Stork, M.D., assistant clinical professor, Michigan Medicine West Shore Urology, Muskegon, Mich., and spokesman, American Urological Association, Linthicum, Md.; March 18, 2019, Annals of Internal Medicine, online

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