Cómo la inactividad y la comida basura pueden dañar al cerebro

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 13 de febrero de 2019 (HealthDay News) -- Si está en la cincuentena y en su día típico está sentado en un escritorio, luego se sienta en un sofá y sucumbe a la tentación de refrigerios a altas horas de la noche, el precio a largo plazo que paga su mente podría ser más alto de lo que piensa.

Como fichas de dominó, un estilo de vida malsano puede desencadenar inflamación por todo el cuerpo, lo que puede entonces acelerar el desgaste de su cerebro, sugiere un estudio reciente.

¿El resultado? Unos declives más rápidos en el pensamiento y en la memoria de las personas que no practican hábitos saludables que contrarresten la inflamación.

Lo más frecuente es que la inflamación a largo plazo sea provocada por problemas de salud crónicos como la obesidad, la diabetes y la enfermedad cardiaca, señaló el investigador principal, Keenan Walker, miembro postdoctoral de neurología en la Universidad de Johns Hopkins, en Baltimore.

"Encontramos que las personas de mediana edad que presentaban unos niveles más altos de marcadores inflamatorios en la sangre tendían a tener una tasa más rápida de declive en los próximos 20 años, sobre todo en las medidas de la memoria", dijo Walker.

El ejercicio regular, una dieta saludable para el corazón y dormir bien podrían ser factores importantes para evitar los declives relacionados con la edad en la función cerebral, concluyeron los autores del estudio.

"Si alguien enferma de gravedad, tiende a cambiar de conducta", explicó Walker. "Incluso con el resfriado común, la gente tiene una conducta distinta. Es menos probable que quieran hacer algo, pierden motivación. Les da menos hambre. A veces experimentan cambios en el estado de ánimo. Todos esos son ejemplos de cómo la inflamación sistémica en el cuerpo afecta al funcionamiento del cerebro".

Dado esto, es posible que la inflamación crónica a largo plazo pudiera tener unos efectos de mayor duración en la salud del cerebro.

Para evaluar esa idea, el equipo de la investigación reunió datos sobre más de 12,300 personas que participaban en un estudio a largo plazo de problemas de salud cardiaca. A los participantes, que tenían una edad promedio de 57 años, se les dio un seguimiento durante alrededor de dos décadas.

Como parte del estudio, los investigadores tomaron muestras de sangre y midieron cuatro marcadores distintos de inflamación. Combinaron los cuatro para crear una puntuación compuesta de inflamación para cada persona.

También se evaluaron las habilidades de pensamiento y memoria de los participantes al inicio y al final del estudio, según el informe.

El grupo de personas con las puntuaciones más altas de inflamación tuvieron un declive un 8 por ciento más marcado en las habilidades de pensamiento y memoria a lo largo del estudio, en comparación con las personas que tenían la inflamación más baja, mostraron los hallazgos.

Walker calificó la influencia de la inflamación crónica en las habilidades de pensamiento y memoria de "modesta", pero añadió que fue más potente que el efecto encontrado en estudios anteriores sobre la hipertensión en la mediana edad y la función cerebral a una edad más avanzada.

Esto podría estar sucediendo porque la inflamación crónica daña directamente a las neuronas, o porque exacerba otras afecciones cerebrales que contribuyen a la enfermedad de Alzheimer o a la demencia, indicó Walker.

Pero las personas no deben comenzar a tomar medicamentos antiinflamatorios, como la aspirina o el ibuprofeno, suponiendo que esos fármacos protegerán la salud de su cerebro, advirtieron Walker y Mary Sano, directora del Centro de Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer de la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York.

Sano comentó que "ha habido muchos estudios que examinaron los agentes antiinflamatorios y las enfermedades cognitivas [del pensamiento] a lo largo de los años, y los hallazgos han sido entre modestos y poco impresionantes".

En vez de ello, muestra la potencial importancia de reducir la inflamación en el cuerpo a lo largo de toda la vida al mantener las afecciones de salud crónicas bajo control y tener un estilo de vida saludable, enfatizaron Walker y Sano.

"Uno de mis comentarios comunes para las personas es que traten sus afecciones tratables", dijo Sano. "Si reduce ampliamente los efectos inflamatorios, también podría reducir sus efectos en la cognición".

Ni Sano ni Walker pensaban que ninguna edad era demasiado tarde para comenzar a comer bien, hacer ejercicio y controlar la enfermedad crónica.

"Creo que antes es mejor", comentó Walker, "pero conozco estudios que han mostrado que mejorar la dieta y el ejercicio puede tener un impacto positivo en la salud cognitiva, incluso entre los adultos mayores".

Los hallazgos aparecen en la edición en línea del 13 de febrero de la revista Neurology.

Más información

Johns Hopkins ofrece más información sobre la inflamación crónica.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Keenan Walker, Ph.D., postdoctoral fellow, neurology, Johns Hopkins University, Baltimore; Mary Sano, Ph.D., director, Alzheimer's Disease Research Center, Icahn School of Medicine at Mount Sinai, New York City; Feb. 13, 2019, Neurology, online

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