El ejercicio regular podría retrasar el Alzheimer

Y según los investigadores, los mayores que están más fuera de forma son los que más ganan

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Reportero de HealthDay

LUNES 16 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- Las personas mayores que realizan algún tipo de ejercicio mínimo por lo menos tres veces por semana pueden reducir su riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia en hasta 30 ó 40 por ciento, revela un nuevo estudio.

Lo que es aún mejor, los hallazgos aplican a todas las personas mayores, no sólo a los que ya están en una gran forma física.

"El ejercicio regular por lo menos tres veces por semana podría retrasar el inicio y disminuir el riesgo de desarrollar Alzheimer. Además, mientras más frágil sea la persona, más se beneficiará del ejercicio", afirmó el autor principal, el Dr. Eric B. Larson, director del Centro de Estudios Sanitarios de la Cooperativa de Salud Grupal de Seattle.

"El mensaje principal es que hay que usarlo incluso después de comenzar a perderlo", añadió. "Existe una tendencia a sentarse y no hacer nada cuando se comienza a perder el funcionamiento, pero es probable que se deba hacer exactamente lo opuesto si se desea evitar la enfermedad de Alzheimer".

Entre 1994 y 2003, Larson y su grupo evaluaron la salud, el funcionamiento físico y mental, y las características de estilo de vida de 1,740 hombres y mujeres de más de 65 años de edad.

Todos los pacientes eran miembros de la organización de mantenimiento de la salud con sede en Seattle. A ninguno se le había diagnosticado demencia ni vivía en un hogar de ancianos al inicio del estudio.

Cada dos años, los investigadores usaban exámenes y entrevistas personales para evaluar las rutinas semanales de ejercicio de los participantes; las habilidades físicas como caminar, pararse, mantener el equilibrio y apretar con las manos; las habilidades de memoria, atención y concentración; y los hábitos de tabaquismo, consumo de alcohol y complementos dietéticos.

En un informe de la edición del 17 de enero del Annals of Internal Medicine, señalaron que 107 participantes desarrollaron Alzheimer dentro de los seis años del estudio. Cincuenta y un pacientes más desarrollaron otras formas de demencia, mientras que 276 participantes murieron durante el transcurso del estudio.

Los que habían estado realizando ejercicio regular al inicio del estudio (definido como 15 minutos de actividad física por lo menos tres días de la semana) tuvieron un riesgo 32 por ciento menor de desarrollar demencia que aquéllos que se ejercitaban menos de tres días a la semana.

El ejercicio tal vez no elimine por completo la probabilidad de desarrollar Alzheimer u otras formas de demencia, anotaron los investigadores. Sin embargo, la actividad física podría ayudar a retrasar el inicio de la demencia durante un número de años, afirmaron.

Caminar, pasear, montar bicicleta, hacer aeróbicos, la calistenia, nadar, los aeróbicos acuáticos, el levantamiento de pesas,y el estiramiento fueron considerados como actividades válidas de ejercicio. Sin embargo, los autores no midieron la intensidad del ejercicio y tampoco se evaluaron los hábitos físicamente exigentes que se llevaban a cabo en el lugar de trabajo o mientras se realizaban tareas no relacionadas con el ocio.

Los autores encontraron que otros factores, como los logros educativos, el consumo de alcohol, el tabaquismo y el uso de complementos dietéticos no afectaron el riesgo de demencia.

Las personas mayores que se encontraban en peor forma física son quizá las que más provecho sacarían de la actividad rutinaria. Según el estudio, las personas que se ejercitaban regularmente que habían sido evaluadas como las más débiles físicamente al inicio del estudio experimentaron una reducción incluso mayor en el riesgo de demencia que sus homólogos en buena forma física.

Larson y sus colegas sugirieron que estudios futuros deben explorar qué intensidad y duración de ejercicio serían óptimas para mejorar la circulación y el suministro de oxígeno al mismo tiempo que reduzcan la pérdida de células cerebrales, todo lo que sospechan que está detrás de la disminución en el riesgo de demencia.

"La enfermedad de Alzheimer es una de las dolencias más temidas por las personas cuando envejecen", apuntó Larson. "A la mayoría de personas les gustaría vivir más si no se enfermaran de Alzheimer. Y desde el punto de vista de la salud pública, saber que este beneficio existe podría motivar a las personas a realizar cambios conductuales para ejercitarse regularmente. Este es un tipo de tratamiento poco usado, si se quiere expresar así, y tiene muchos beneficios más allá de prevenir la enfermedad de Alzheimer".

Greg M. Cole es un neurocientífico del Sistema de Atención de la Salud de Asuntos de Veteranos de Los Ángeles y sus alrededores, y director asociado del Centro de Investigación de la Enfermedad de Alzheimer de la Universidad de California, Los Ángeles. Expresó un gran entusiasmo por el estudio.

"He estado esperando que alguien determine si el ejercicio puede afectar o no el inicio de la enfermedad de Alzheimer", señaló. "Es críticamente importante, y encaja bien con lo que ya sabemos".

"Reducir el colesterol con estatinas, reducir la ingesta de grasas altamente saturadas, aumentar la ingesta de grasos ácidos mega, disminuir la presión arterial... controlar todos estos factores parece reducir nuestro riesgo de Alzheimer", añadió. "Y ahora parece que el ejercicio es otro de estos factores. Y realmente puede hacerse. Las personas lo pueden aplicar directamente. Es algo grandioso".

Más información

Para más información sobre el Alzheimer, visite el National Institute on Aging.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Eric B. Larson, M.D., Ph.D., director, Group Health Cooperative's Center for Health Studies, Seattle; Greg M. Cole, Ph.D., neuroscientist, greater Los Angeles VA Healthcare System, and associate director, Alzheimer's Disease Research Center, University of California, Los Angeles; Jan. 17, 2006, Annals of Internal Medicine

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