La aspirina es tan buena como la warfarina en la prevención de algunas apoplejías

Es más fácil de usar e igualmente eficaz contra las arterias cerebrales bloqueadas

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES 30 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Un reciente ensayo clínico muestra que las altas dosis de aspirina común son tan eficaces como el medicamento anticoagulante warfarina para las personas con bloqueos parciales de las arterias cerebrales.

La estenosis intracraneal, como se le llama formalmente a esta afección que bloquea las arterias, causa cerca del 10 por ciento de las apoplejías en los Estados Unidos anualmente. Por mucho tiempo, los neurólogos han intentado prevenir esas apoplejías administrándole warfarina a los pacientes, mejor conocida como Coumadin.

Sin embargo, "las aspirina debería ser usada [ahora] preferiblemente sobre la warfarina en pacientes de estenosis intracraneal arterial", concluye el estudio, publicado en la edición del 31 de marzo del New England Journal of Medicine.

"Esto debería afectar significativamente la práctica clínica", aseguró el investigador principal, el Dr. Marc I. Chimowitz, profesor de neurología de la Universidad de Emory. "Encuestamos a los médicos en el estudio y nos dijeron que la aspirina debería ser adoptada como terapia".

En el estudio participaron 569 personas a las que se les había diagnosticó bloqueo de la arteria cerebral luego de apoplejías completas o "ataques isquémicos pasajeros", o mini apoplejías. La mitad de los pacientes comenzó a tomar warfarina, mientras que la otra mitad tomó 1,300 miligramos diarios de aspirina.

La dosis de 1,300 miligramos, mucho mayor que los 81 a 325 miligramos diarios prescritos para prevenir el ataque del corazón y la apoplejía en pacientes de otro modo saludables, fue utilizada porque "es la única dosis sobre la que tenemos evidencia que es tan buena como la warfarina para esta afección", explicó Chimowitz.

Luego de un período de seguimiento promedio de 1.8 años, la incidencia de problemas importantes seguidos por el estudio, una apoplejía causada por una arteria bloqueada, hemorragia cerebral o muerte por causa relacionadas con un vaso sanguíneo, fue virtualmente la misma en ambos grupos, del 22.1 por ciento para los que tomaron aspirina vs. 21.8 por ciento de los que tomaron warfarina.

El ensayo se interrumpió, sin embargo, porque la incidencia de problemas importantes como ataque del corazón y muerte súbita fue mucho más alta para los que tomaron warfarina. Por ejemplo, aunque menos del 3 por ciento de los participantes que tomó aspirina tuvo un ataque cardiaco o muerte súbita dentro de los casi dos años de seguimiento, el 7.3 por ciento de los pacientes que tomó warfarina experimentó este tipo de evento cardiaco grave.

Puede quedar algo de controversia por la cantidad de aspirina que se prescribirá para las personas con la afección porque la cantidad utilizada en el estudio fue mucho mayor que la utilizada para efectos preventivos, aseguró Chimowitz. Sin embargo, anotó que la incidencia de hemorragia, el principal efecto secundario adverso relacionado con altas dosis de aspirina, no fue peligrosamente alto.

Un editorial acompañante por el Dr. Walter J. Koroshetz, director del servicio de apoplejía del Hospital General de Massachusetts de Boston mostró escepticismo.

La warfarina es potencialmente más eficaz que la aspirina, escribió Koroshetz, y sus resultados en el ensayo no fueron buenos simplemente porque es difícil de manejar, pues requiere pruebas de sangre frecuentes para asegurar que la dosis mantenga la coagulación dentro de un rango eficaz.

Los pacientes que tomaron warfarina estuvieron dentro del rango apenas el 63 por ciento del tiempo de este estudio, agregó Koroshetz, y el 28 por ciento de las personas del grupo que estuvo dentro del rango, abandonó el estudio.

Para los usuarios de warfarina que se mantuvieron durante el rango seguro, los índices de apoplejía fueron en realidad cinco veces inferiores que para aquellos que no tuvieron ese control de la dosis, señaló Koroshetz, mientras que el riesgo de problemas graves del corazón fue unas 40 veces inferior.

"El problema con Coumadin es que muchos pacientes no estaban en el rango terapéutico", explicó Koroshetz. "¿Por qué no lo estaban? Porque su sangre fue revisada para hacer ajustes sólo una vez al mes. Para mantenerlos en el rango terapéutico, se debe revisar más frecuentemente".

Ese es precisamente el punto del estudio, explicó Koroshetz, que la facilidad del uso de la aspirina sobrepasa la potencialmente mayor efectividad de la warfarina.

Todavía podría haber una función de la warfarina para personas con estenosis intracraneal, arguyó Koroshetz. Por ejemplo, podría ser utilizada para apoyar a los pacientes durante largos períodos en los que sus síntomas indican que están en un riesgo particularmente alto de apoplejía.

"Podríamos hacer que tomaran warfarina durante un lapso corto de tiempo y luego pasar a aspirina para el más largo", propuso.

Más información

Para saber más acerca de la función de la aspirina para prevenir la apoplejía y el ataque cardiaco, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Marc I. Chimowitz, M.D., professor of neurology, Emory University, Atlanta, Ga.; Walter J. Koroshetz, M.D., director, stroke service, Massachusetts General Hospital, Boston; March 31, 2005, New England Journal of Medicine

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