La felicidad no tiene nada de inteligente

Estudio no encuentra ninguna relación entre el CI y la felicidad en la vejez

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Reportero de HealthDay

JUEVES 14 de julio (HealthDay News/HispaniCare) -- Todo el mundo sabe que el dinero no compra la felicidad. Un nuevo estudio sugiere que la inteligencia tampoco la garantiza.

Entre personas de 80 años, "la satisfacción con la vida en la adultez tardía no se relacionaba con el CI ni en la niñez ni en la adultez tardía", concluye uno de los estudios de mayor duración jamás realizados sobre el tema, publicado en la edición del 16 de julio del British Medical Journal.

Investigadores de la Universidad de Edimburgo hicieron seguimiento a la inteligencia y la salud emocional de 550 escoceses nacidos en 1921. A los participantes se les administraron pruebas de inteligencia por primera vez a los 11 años de edad y una vez más más de seis décadas después, a los 79.

A los participantes también se les suministró la muy usada prueba de "satisfacción con la vida", en la cual se pide a los entrevistados dar una opinión, que va desde "totalmente en desacuerdo" a "totalmente de acuerdo" a afirmaciones como "en la mayoría de aspectos, mi vida se acerca a lo ideal" y "si pudiera vivir mi vida de nuevo, no cambiaría casi nada".

¿El resultado? Para cuando tenían 80, "las correlaciones entre la escala de satisfacción con la vida y el CI a los 11 y 79 años de edad no eran estadísticamente significativas", informan los investigadores.

Ese resultado podría sorprender a algunas personas porque "en la sociedad de hoy, la capacidad mental es frecuentemente muy valorada", afirmó el coinvestigador Alan J. Gow. Especuló que "podría ser que siempre y cuando las personas tengan suficiente inteligencia para vivir, lo que esté más allá de eso podría no ser importante".

El estudio encontró que la inteligencia tiene tanto un lado positivo ("aumentar los recursos a través de acceso a mejores trabajos, por ejemplo") como un lado negativo ("conocimiento de estilos de vida alternativos o la lucha por mayores logros"), ambos de los cuales pueden contribuir (o disminuir) a la felicidad.

El resultado es un empate, señaló Gow, en que la inteligencia termina sin tener "relación alguna con la felicidad".

Nada de esto sorprendió a Colin Milner, director del Consejo Internacional del Envejecimiento Activo de Canadá.

"Lo que termina sucediendo es que a medida que se envejece, lo que tiene un impacto sobre la felicidad es la calidad de vida que se vive", señaló Milner. Por ejemplo, dijo, "si está confinado a una cama y no puede moverse, ese será un factor decisivo".

La felicidad, o la falta de ella, puede ser un importante asunto médico, dijo. "La Organización Mundial de la Salud ha declarado que la depresión será la segunda causa principal de muerte prematura para 2020", añadió Milner.

Al final, la inteligencia es sólo una parte de un todo complejo, de acuerdo con Milner. "Muchas otras cosas tienen un inmenso impacto sobre si se es feliz o no", dijo. "La inteligencia es uno de los elementos pequeños".

Más información

Para obtener la más reciente información sobre la investigación del envejecimiento, diríjase a la Alliance for Aging Research.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Alan J. Gow, research associate, University of Edinburgh, Scotland; Colin Milner, chief executive officer, International Council on Active Aging, Vancouver, Canada; July 16, 2005, British Medical Journal

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