La grasa 'mala' podría dañar el funcionamiento del cerebro con el tiempo

Pero los investigadores informan que la grasa 'buena' podría ayudar a preservar el pensamiento y la memoria

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Reportero de Healthday

VIERNES, 18 de mayo (HealthDay News) -- Las mujeres que comen mucha grasa saturada "mala" podrían dañar su funcionamiento cerebral general y memoria con el tiempo, informan investigadores de la Universidad de Harvard.

Al contrario, comer más grasa monoinsaturada "buena" mejoró la función cerebral y la memoria, lo que sugiere que las grasas podrían tener el mismo efecto en el cerebro que tienen en el corazón, añadieron los investigadores.

"Hacer cambios y sustituciones en la dieta para comer menos grasas saturadas y consumir más grasas monoinsaturadas podría ser una forma de ayudar a prevenir el declive cognitivo en las personas mayores", apuntó la líder de la investigación, la Dra. Olivia Okereke, profesora asistente de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard. "Es importante porque el declive cognitivo afecta a millones de personas mayores. Así que se trata de un área promisoria de investigación".

Igual que hacer ejercicio y mantener un peso sano y no fumar, esto podría ser otro factor modificable en la lucha contra el declive mental, añadió Okereke.

"Algunos factores modificables son importantes porque se trata de cosas que las personas realmente pueden cambiar, y sobre las cuales pueden ejercer cierto control individual", señaló.

El informe aparece en la edición en línea del 18 de mayo de la revista Annals of Neurology.

Para el estudio, el equipo de Okereke recolectó datos sobre 6,000 mujeres que participaron en el Estudio de salud de las mujeres de EE. UU.

Esas mujeres tomaron tres pruebas de función cerebral cada dos años, durante un promedio de cuatro años.

Además, rellenaron cuestionarios alimentarios detallados al inicio del estudio y antes de las pruebas del cerebro.

Los investigadores hallaron que con el tiempo, las mujeres que consumían las cantidades más grandes de grasa saturada tenían la peor función cerebral y memoria en general, en comparación con las que comían la menor cantidad.

Además, las mujeres que comían la mayor cantidad de grasas monoinsaturadas tenían puntuaciones más altas en pruebas cerebrales durante los cuatro años de evaluación, anotaron.

La grasa saturada proviene de grasas de origen animal como la carne roja y la mantequilla, mientras que las grasas monoinsaturadas se hallan en el aceite de oliva y otros productos vegetales.

En el estudio, los investigadores tomaron en cuenta muchas cosas que podrían influir sobre los hallazgos, entre ellas la edad, la educación, el ejercicio, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el uso de fármacos y las afecciones de salud. Esto se hizo para asegurar que los hallazgos no se debieran a unas mejores conductas de salud entre algunas mujeres.

"Creemos que es poco probable que estos hallazgos sobre la grasa en la dieta se pudieran explicar principalmente mediante un estilo de vida sano entre las que tenían más educación", aseguró Okereke.

Aunque este estudio fue con mujeres, "tendría sentido que los motivos básicos subyacentes de los hallazgos que vimos en las mujeres también aplicaran a los hombres", añadió.

Samantha Heller, dietista, nutricionista, fisióloga del ejercicio y coordinadora de nutrición clínica del Centro de Atención del Cáncer del Hospital Griffin en Derby, Connecticut, comentó que "parece que los efectos de comer mucha grasa saturada y los alimentos asociados, como las carnes rojas y procesadas, el queso y la mantequilla, con el tiempo crean un efecto de cascada sobre la salud".

Este estudio respalda a otros que han hallado una asociación entre las grasas saturadas, la incidencia de enfermedad de Alzheimer y un mayor declive en la función cerebral, aseguró.

"La grasa saturada se ha asociado con un mayor riesgo de ateroesclerosis, cáncer y diabetes, y podría aumentar la acumulación de grasa en el abdomen", aseguró Heller.

"La grasa abdominal por sí misma aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, diabetes, ciertos cánceres y enfermedad de Alzheimer", advirtió.

La evidencia contra el consumo regular de grasa saturada se acumula, enfatizó Heller.

"Para reducir la ingesta de grasa saturada, elija lácteos sin grasa o bajos en grasa como la leche y el yogurt desnatados. Elija aves sin piel y pescado. Limite las carnes rojas y procesadas como la res, el cerdo, el cordero, los perritos calientes y las salchichas, a apenas unas cuantas veces al mes. Experimente con comidas sin carne como hamburguesas vegetarianas, lasaña de espinaca y berenjena, o tacos de frijoles negros, maíz y aguacate", aconsejó.

Más información

Para más información sobre una dieta sana, visite el Departamento de Agricultura de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2011, HealthDay

FUENTES: Olivia Okereke, M.D., assistant professor, psychiatry, Harvard Medical School, Boston; Samantha Heller, M.S., R.D., dietitian, nutritionist, exercise physiologist and clinical nutrition coordinator, Center for Cancer Care, Griffin Hospital, Derby, Conn.; May 18, 2012, Annals of Neurology, online

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