La velocidad a la que camina podría indicar qué tan rápido está envejeciendo

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Reportero de HealthDay

VIERNES, 11 de octubre de 2019 (HealthDay News) -- Las personas de mediana edad que se preocupan sobre un envejecimiento sano quizá deban vigilar la velocidad a la que caminan.

Resulta que la velocidad al caminar de las personas de 45 años es un marcador bastante sólido de cómo están envejeciendo sus cerebros y sus cuerpos, sugiere un estudio reciente.

Las personas que caminan con lentitud parecen estar envejeciendo con una mayor rapidez, señaló la investigadora sénior, Terrie Moffitt, profesora de psicología y neurociencias en la Universidad de Duke. Han perdido un mayor volumen cerebral en la mediana edad que las personas que tienen un paso más rápido al caminar, y también tienen un peor desempeño en pruebas físicas y mentales, apuntó.

"Las personas de este grupo de edad que caminaban con lentitud ya tenían mucha de las señales de problemas de salud que se evalúan con regularidad en una clínica geriátrica", dijo Moffitt.

En el estudio, las personas de mediana edad que caminaban a menos de 3.6 pies (más o menos 1.1 metros) por segundo quedaron en la quinta parte inferior respecto a la velocidad al caminar, y esos individuos ya muestran señales de un envejecimiento rápido, comentó la Dra. Stephanie Studenski, geriatra de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh.

"Caminar bien implica muchos sistemas del cuerpo", explicó Studenski. "Implica a un buen corazón, unos buenos pulmones, un buen sistema nervioso, una buena fuerza, un buen sistema musculoesquelético, y varias cosas más. La velocidad del paso es un resumen de la salud de los sistemas del cuerpo".

Las pruebas de la velocidad de paso son una parte estándar de la atención geriátrica, y se administran de forma regular a las personas mayores de 65 años, indicó Moffitt.

"Mientras más lentamente camina una persona, es un buen factor predictivo de una mortalidad inminente", advirtió Moffitt. "Mientras más lentamente caminen, más probable es que fallezcan".

Moffitt y sus colaboradores sospechaban que las pruebas del paso podrían ser valiosas si se administraban a una edad más temprana, al pensar que la velocidad al caminar podría servir como indicador de qué tan bien están envejeciendo las personas de mediana edad.

Para evaluar la idea, los investigadores recurrieron a un estudio a largo plazo de casi 1,000 personas nacidas en un solo año en Dunedin, Nueva Zelanda. Esas personas han recibido pruebas regulares de una amplia variedad de problemas médicos desde su nacimiento en 1972-1973.

Este grupo de participantes del estudio cumplieron 45 años hace poco, y cuando lo hicieron, el equipo de investigación evaluó su velocidad de paso al pedirles que caminaran por una alfombra electrónica de 25 pies (7.6 metros) de longitud, comentó Moffitt.

Cada persona caminó por la alfombra a su paso normal, y una vez más lo más rápidamente que pudo. También se les pidió que caminaran lo más rápido que pudieran mientras recitaban el alfabeto al revés, dijo Moffitt.

Entonces, todos los participantes se sometieron a una batería de pruebas del envejecimiento que normalmente se utiliza en las clínicas geriátricas.

Además, se sometieron a IRM para evaluar el volumen del cerebro, dado que el encogimiento del cerebro se ha vinculado con la demencia y la enfermedad de Alzheimer.

Los participantes también recibieron una variedad de pruebas mentales y físicas. Las pruebas físicas implicaban cosas como mantener el equilibrio en un pie, ponerse de pie desde una silla tan rápido como pudieran, o apretar un monitor lo más que pudieran para evaluar la fuerza de sus manos.

"Todas esas cosas son muy sutiles", aseguró Moffitt. "No es nada que resultaría demasiado obvio. Hay que evaluarlas para encontrarlas".

Los hallazgos mostraron que las personas que estaban en la quinta parte inferior respecto a la velocidad del paso tenían señales de envejecimiento prematuro y acelerado.

Studenski dijo que "el 20 por ciento inferior tenían muchos más problemas que los demás".

Los que caminaban con una mayor lentitud también les parecieron más viejos a un panel de ocho evaluadores a quienes se pidió que adivinaran la edad de cada participante a partir de una fotografía del rostro.

Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 11 de octubre de la revista JAMA Network Open.

Una prueba del paso podría ser una forma fácil y barata de que los médicos de atención primaria evalúen qué tan bien están envejeciendo los pacientes de mediana edad, aseguró Studenski, autora de un editorial publicado junto con el nuevo estudio.

Los médicos podrían colocar sensores al inicio y al final de un pasillo, y evaluar la velocidad de paso de los pacientes a medida que camina por la sala de exámenes, añadió.

Pero habría que enseñar a los médicos a interpretar la velocidad de paso de los pacientes de mediana edad, de la misma forma en que ya se entrena a los geriatras para interpretar la velocidad de paso de los adultos mayores.

Las personas de mediana edad con un paso más lento podrían intentar ralentizar su envejecimiento mediante una alimentación saludable, el ejercicio, al dejar de fumar y al mantener un mejor control de los factores de riesgo como la hipertensión y el colesterol elevado, sugirieron Studenski y Moffitt.

Y un uso incluso mejor de la velocidad de paso podría ser como una evaluación temprana de los medicamentos y las terapias que buscan contrarrestar la demencia y otras enfermedades del envejecimiento, planteó Moffitt.

Esas terapias por lo general son difíciles de evaluar porque los investigadores deben esperar años a que las personas envejezcan y muestren los beneficios previstos, anotó.

"Necesitan algo barato y efectivo que puedan hacer para evaluar esos tratamientos", añadió Moffitt. "Si se los administran a las personas y acelera su paso, ahí hay algo".

Más información

La Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard ofrece más información sobre caminar y la salud.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Terrie Moffitt, Ph.D., professor, psychology and neuroscience, Duke University, Durham, N.C.; Stephanie Studenski, M.D., MPH, geriatrician, University of Pittsburgh School of Medicine; Oct. 11, 2019, JAMA Network Open, online

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