Más sabe el diablo por viejo que por diablo, según plantea un estudio

Los adultos mayores son más capaces de ver otros puntos de vista y de buscar acuerdos para aliviar los conflictos sociales

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Reportero de Healthday

LUNES, 5 de abril (HealthDay News/DrTango) -- Tal vez haya mucho de verdad en el viejo adagio de que "más sabe el diablo por viejo que por diablo".

Un estudio reciente encuentra que los adultos mayores están mejor preparados que la gente joven para resolver los conflictos sociales. Los mayores podían ver múltiples puntos de vista con mayor facilidad, estaban más interesados en buscar un acuerdo y más dispuestos a reconocer que tal vez habían cosas que desconocían en una situación difícil.

En conjunto, estos atributos hacen que la gente a partir de los 60 años sea en general más sabia que los más jóvenes, apuntaron los investigadores.

"La gente siempre ha tenido la opinión de que las personas más viejas son más sabias", señaló el autor principal del estudio, Richard Nisbett, profesor de psicología de la Universidad de Michigan en Ann Arbor. "Ahora tenemos algunas pruebas de que es verdad. Sin importar la clase social, los adultos mayores son más sabios, según nuestra definición, para los conflictos de grupos e individuales. Y esto fue así, independientemente del nivel de inteligencia".

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición en línea del 5 al 9 de abril de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Para el estudio, los investigadores dividieron a 247 participantes en tres grupos de edad: de 25 a 40, de 41 a 59, y a partir de los 60. Luego, a los participantes se les presentaron tres historias sobre conflictos sociales. Por ejemplo, una historia describía las tensiones por inmigración entre los kirguises y los tayikos de Tayikistán en el centro de Asia. Los kirguises, inmigrantes más recientes, deseaban preservar sus costumbres, mientras que los tayikos nativos querían que los kirguises se asimilaran.

A los participantes se les pidió que pensaran sobre las situaciones. Sus respuestas se clasificaron entonces según su sabiduría, o "capacidad de utilizar la inteligencia para el bien social", señaló Nisbett. Específicamente, los participantes fueron calificados según características bien aceptadas de la sabiduría: poder ver el punto de vista del otro lado de la disputa, darse cuenta de que las situaciones raras veces son estáticas. poder ver múltiples maneras en que se podría desarrollar el conflicto, reconocer los límites de su propio conocimiento, y mostrar disposición para buscar la resolución y el acuerdo en el conflicto.

Aunque las respuestas variaron, las respuestas sabias fueron las que animaban a los inmigrantes a intentar adaptarse a su nuevo país, al mismo tiempo que animaban a los nativos a ser más tolerantes de que los recién llegados desearan conservar las cosas familiares. Los comentarios poco sabios incluían algunos como: "Si no pueden hablar el idioma, que se queden en casa o que se larguen de aquí".

Los participantes mayores 60 años obtuvieron mejores puntuaciones de sabiduría que los otros dos grupos de edad, encontraron los investigadores.

En otro experimento, los investigadores pidieron a los participantes que leyeran cartas dirigidas a una columna de consejos, que trataban sobre conflictos personales entre cónyuges, amigos y hermanos. Se preguntó a los participantes cómo pensaban que el conflicto se desarrollaría con el tiempo, y qué pensaban que debía hacerse en la situación.

En promedio, los adultos mayores también dieron respuestas más sabias en casi todas las medidas que las más jóvenes, según los resultados del estudio.

Nisbett dijo que los hallazgos deben considerarse como buenas noticias, teniendo en cuenta el aluvión constante de información sobre los declives físicos y mentales que pueden llegar con la edad.

"Seguimos encontrando formas en que las personas mayores tienen cognición deficiente. Con cada año que pasa, me hacen más y más consciente de los límites de mi capacidad de aprender cosas nuevas", comentó Nisbett. "Pero si tiene un conflicto social, busque a una persona mayor para que le dé consejo o para conversar del tema. Tendrán perspectivas que podrían resultar útiles para ayudarle a comprender de qué se trata el conflicto y tal vez cómo se pueda resolver".

Colin Milner, director ejecutivo del International Council on Active Aging, dijo que los hallazgos confirman lo que muchos han creído.

"En las culturas orientales, a los adultos mayores se les reverencia por su conocimiento. Es solo en la cultura occidental donde los comerciantes ya no tienen interés en uno, es más difícil encontrar trabajo y se piensa que uno debería desear jubilarse y no hacer nada", lamentó Milner. "La realidad es que tenemos toda esta experiencia vital, que puede resultar muy valiosa".

Los cambios que ocurren en el cerebro al envejecer también podrían ayudar a explicar los hallazgos del estudio, aseguró S. Duke Han, profesor asistente de neuropsicología del Centro médico de la Universidad de Rush en Chicago.

La investigación reciente en neuroimaginología ha sugerido que los adultos mayores utilizan más sus lóbulos frontales en tareas de memoria que los adultos más jóvenes. En general, se piensa que los lóbulos frontales del cerebro son la clave del razonamiento abstracto, la resolución de problemas, la formación de conceptos y la realización simultánea de múltiples tareas, señaló Han.

"Tal vez a medida que los adultos mayores aprenden a usar más sus lóbulos frontales para compensar por los declives en otras capacidades cognitivas, ese mayor uso les permite razonar más integralmente sobre los conflictos sociales", especuló Han.

Más información

Para más información sobre el cerebro que envejece, visite la Universidad del Sur de California.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango

FUENTES: Richard Nisbett, Ph.D., professor of psychology, University of Michigan, Ann Arbor; Colin Milner, chief executive officer, International Council on Active Aging, Vancouver, British Columbia, Canada; S. Duke Han, Ph.D., assistant professor of neuropsychology, Rush University Medical Center, Chicago; April 5-9, 2010, Proceedings of the National Academy of Science, online

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