Cómo los transplantes para salvar vidas se volvieron mortales

Una revisión del caso de rabia del año pasado en Texas subraya los desafíos de la donación de órganos

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Reportera de HealthDay

JUEVES 17 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- Casi un año después de que la rabia convirtiera unos transplantes de órganos que potencialmente salvarían vidas en una sentencia de muerte para cuatro personas, los científicos están evaluando qué salió mal y qué podría hacerse para mejorar el sistema.

La historia en sí fue sorprendente: A principios de mayo de 2004, un hombre aparentemente saludable llegó al Hospital Christus St. Michael en Texarkana, Texas, con "un estatus mental alterado", fiebre y presión sanguínea fluctuante. Un examen neurológico reveló una hemorragia cerebral y el hombre falleció 48 horas después.

Nadie tenía la más mínima idea de que el hombre tenía rabia, aparentemente contraída luego de que fuera mordido por una rata. Como resultado, sus órganos fueron evaluados para un conjunto de agentes infecciosos, y luego fueron donados. Sin embargo, los órganos no fueron evaluados para la rabia, porque es tan poco común entre los humanos. Sólo dos casos humanos se reportaron en los Estados Unidos en 2003, y no ha habido más de seis casos en ningún otro año durante la última década.

El hígado, riñones y un pedazo de una arteria del hombre fueron entonces transplantados a cuatro personas diferentes. Todos murieron a principios de junio. Un quinto recipiente, quien iba a recibir un pulmón, murió en la mesa de operaciones.

Esta era la primera vez que la rabia se había diseminado a través del transplante de un órgano sólido, aunque el virus se ha transmitido a través de transplantes de córnea en el pasado. Sin embargo, el mes pasado, dos pacientes de transplantes murieron en Alemania luego de recibir órganos de una mujer infectada con el virus de la rabia.

El caso de Texas apunta a los desafíos en constante evolución de los transplantes de órganos y vasos, de acuerdo a los autores de un artículo que aparece en la edición del 17 de marzo del New England Journal of Medicine.

Este caso en particular estaba lleno de coincidencias tanto afortunadas como desafortunadas.

Al llegar al hospital, el donante había dado positivo en las pruebas de cocaína y marihuana. "La cocaína puede causar elevaciones en la presión sanguínea, y la presión sanguínea muy alta puede ser entonces asociada con hemorragia subaracnoide", apuntó el Dr. Arjun Srinivasan, principal autor del artículo y epidemiólogo médico de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention en Atlanta. "Eso complicó el cuadro".

Sin embargo, en retrospectiva, los síntomas del hombre eran consistentes con la rabia.

Por otro lado, todos los recipientes se sometieron a sus procedimientos en el mismo local, el Centro Médico de la Universidad de Baylor, lo que hizo el seguimiento más fácil. Una situación similar había ayudado a la investigación en el brote del virus del Nilo del Oeste a través de transplantes de órganos, señaló Srinivasan.

"Una de las dificultades en los transplantes de órgano y tejido es que hay múltiples agencias involucradas", explicó Michael Strong, vicepresidente ejecutivo del Centro de Sangre de Puget Sound/Centro de Tejidos Northwest en Seattle. "Afortunadamente, o desafortunadamente, en este caso particular, todos los órganos y tejidos fueron transplantados en el mismo lugar, así que tuvieron la rápida habilidad de diagnosticar los casos y hacer el trabajo detectivesco para resolverlo".

De acuerdo a Srinivasan, ningún otro tejido había sido tomado del donante.

Ciertamente, el episodio subraya la necesidad de que los proveedores de atención sanitaria estén más conscientes de la rabia. "La rabia es una enfermedad muy poco común, pero si ocurre en este país", apuntó Srinivasan. "Cuando se tiene un caso de encefalitis [infección del cerebro] sin explicación, la rabia está en la lista".

Pero también se necesitan mejorías en una dimensión más amplia, enfatizo Srinivasan.

"Sí, podemos hablar acerca de añadir las pruebas de rabia, pero la pregunta más amplia es, ¿cómo se trabaja en el sistema completo para usar esta experiencia para optimizar la seguridad de los transplantes de órganos y tejidos?", se preguntó.

Una manera sería a través de un mejor seguimiento. "Obviamente, cuando se procura un segmento de vaso con los órganos, debe haber registros muy meticulosos sobre dónde tal segmento de vaso es usado, y si es usado o destruido", apuntó Srinivasan.

Ahora mismo, los registros no están estandarizados, sino que es cuestión de las instituciones individuales.

"Ahora, se otorga a muchos bancos de sangre en los hospitales la tarea de administrar esta habilidad de localización y seguimiento de órganos y tejidos", señaló Strong. "Esto tiene algo de sentido porque los bancos de sangre están acostumbrados a poder localizar y tienen buena administración de los registros".

También está el asunto de la comunicación.

"Cinco órganos pueden ir a cinco estados diferentes", declaró Srinivasan. "Tiene que haber una manera de mejorar la comunicación a través de las fronteras estatales".

Para los expertos involucrados en los transplantes de órganos, la letanía de problemas posibles es larga, y probablemente se esté volviendo más larga. "Es una lista inmensa", afirmó Srinivasan.

Más información

Los U.S. Centers for Disease Control and Prevention tienen más información sobre la rabia.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Arjun Srinivasan, M.D., medical epidemiologist, U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta; Michael Strong, Ph.D., executive vice president, Puget Sound Blood Center/Northwest Tissue Center, Seattle; March 17, 2005, New England Journal of Medicine

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