El dilema de Schiavo: Muerte cerebral versus vida física

Los miembros de la familia se enfrentan al significado de la palabra 'estar vivo'

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Reportero de HealthDay

JUEVES 24 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- La difícil situación de Terri Schiavo está captando una atención pública sin precedentes sobre uno de los asuntos más privados, el derecho de un individuo a morir.

Los informes noticiosos han trazado paralelos con casos como los de Karen Quinlan de Nueva Jersey en los años setenta y Nancy Cruzan de Missouri a principios de los noventa. Pero en esos casos, los miembros de la familia estuvieron de acuerdo en que las jóvenes deberían ser desconectadas de los dispositivos que las mantenían con vida.

El caso de Schiavo es mucho más complicado porque los miembros de la familia están sumidos en un rotundo desacuerdo en cuanto a lo que podría significar la palabra "estar viva" para Schiavo.

Según los expertos, su condición siempre se ha ubicado en una especia de zona gris entre muerte cerebral y vida física.

Los médicos aseguran que la mujer de Florida de 41 años se encuentra en un "estado vegetativo permanente" desde hace 15 años, desde que su corazón se detuvo temporalmente debido a un desequilibrio químico, que se cree fue causado por un trastorno alimenticio.

Los fragmentos de video que se han transmitido a través de los medios la muestran sonriente y parpadeando ante la presencia de otros, lo que sugiere una vida interna real.

Desafortunadamente, "esa es la naturaleza del estado vegetativo y eso es lo que desconcierta a los familiares y al equipo médico que cuidan de ella", explicó el Dr. Timothy Quill, profesor de medicina, psiquiatría y humanidades médicas del Centro Médico de la Universidad de Rochester en esa ciudad del estado de Nueva York.

"La base de su cerebro, encargada de las funciones corporales básicas, se encuentra intacta", continuó Quill, autor de un comentario sobre el caso Schiavo publicado en la edición del 25 de marzo del New England Journal of Medicine.

Sin embargo, las escanografías cerebrales iniciales indicaron que la corteza cerebral de Schiavo, esa parte del cerebro encargada de las funciones cognitivas superiores, quizá dejó de funcionar poco después del paro cardiaco que la llevó al hospital en 1990. Los médicos también concuerdan en que, en este momento, no hay esperanzas de recuperación para Schiavo.

Según Quill y otros especialistas, la corteza cerebral contiene todas aquellas cosas que nos otorgan nuestra humanidad básica, nuestra personalidad, la capacidad para interactuar y comunicarnos, nuestra conciencia y los recuerdos. En ese sentido, dijo, Terri Schiavo ha estado "ausente" desde 1990, aunque su cuerpo, su rostro y sus ojos sigan en movimiento.

"El asunto para cualquier neurólogo que la examina es '¿será que estos movimientos están relacionados con algo de su entorno?'" aseguró Quill. "Y el consenso es, por parte de muchos de los neurólogos que la han visto, es que no existe relación, independientemente de lo que piense la familia".

Gregory Pence, profesor de filosofía y ética médica de la Universidad de Alabama en Birmingham, ha estado siguiendo el caso de Schiavo durante años. Estuvo de acuerdo con Quill en que Schiavo quizá ya ha perdido cualquier semblanza de conciencia humana. Además, sostuvo que incluso si cualquier rezago de corteza que funcione sobreviva, la pregunta vuelve a ser '¿Qué hubiera querido Terri?'

"Supongamos que le queda un mínimo de conciencia que intenta darle sentido a un mundo confuso. No lo lograría. No hay sentido de diligencia", dijo Pence. "Sería como estar en el fondo de una piscina y tratar de ver la luz".

"¿Qué querría ella entonces?" se preguntó. "¿qué querría cualquier persona razonable?"

Quill recalcó que, a pesar de la falta de evidencia de cualquier actividad eléctrica en su corteza cerebral, técnicamente Schiavo no está muerta cerebralmente.

"En la muerte cerebral, la corteza no funciona, como es el caso de Terri Schiavo, sino que también la base del cerebro no funciona", explicó. Los neurólogos concuerdan en que la paralización tanto de la corteza como de la base del cerebro constituyen "una razón médica para suspender el tratamiento", sostuvo.

Sin embargo, como la base del cerebro de Schiavo todavía funciona y, aunque "sigue habiendo mucha discusión, no hay ningún consenso [entre los expertos] de que esto constituya la muerte", aseveró Quill.

Esto significa que los pacientes como Schiavo están en un limbo ideológico y médico, en algún lugar entre la vida y la muerte.

"Yo quisiera enfatizar, de todos modos, que esto no significa que ya no sea más una 'persona', porque sigue teniendo su dignidad y debe ser respetada", advirtió Quill. "De alguna manera, sigue siendo una persona, pero de ninguna de las que generalmente pensamos, esas cosas que le dan sentido a la vida, como la capacidad para interactuar, para sentir emociones, para ser consciente de las personas que están alrededor. Ella no tiene ninguna de estas funciones".

Quill, quien también es director del Programa de Atención Paliativa del Centro Médico de la Universidad de Rochester, enfatizó que la actitud de la familia en el caso Schiavo es algo fuera de lo común, pues las familias que se enfrentan a crisis tan terribles generalmente llegan a algún tipo de acuerdo informado.

"Generalmente, nos sentamos con la familia y tratamos de aclarar la situación, de determinar con ellos qué querría el paciente en esas circunstancias", explicó. "Resolvemos la inmensa mayoría de estos casos, incluso cuando hay algún tipo de conflicto inicial, simplemente reuniéndonos con las personas durante algún tiempo".

En el caso Schiavo, su esposo, Michael, ha alegado durante años que el deseo de su esposa, que no quedó por escrito, era no ser mantenida viva de manera artificial. Sus padres, Bob y Mary Schindler, insisten en que Terri algún día podría mejorar.

La existencia de un testamento en vida ayuda a informar acerca de las decisiones sobre el derecho a morir. Además, según Quill, "si hay algo bueno en todo este asunto es que [el caso Schiavo] ha incrementado realmente la discusión, la gente está diciendo 'caray, miren lo que sucedería si no lo hago.' No sólo los juzgados podrían estar involucrados, sino también el Congreso y la legislatura. Y la peor pesadilla para todo el mundo es que estos grupos estén involucrados en una decisión que es personal y médica".

Más información

Para mayor información sobre la muerte y el hecho de morir, visite la National Library of Medicine.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Timothy Quill, M.D., professor, medicine, psychiatry and medical humanities, and director, Center for Palliative Care and Clinical Ethics, University of Rochester Medical Center, Rochester, N.Y.; Gregory Pence, Ph.D., professor, philosophy, University of Alabama at Birmingham; April 21, 2005, New England Journal of Medicine

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