La cesárea conlleva más riesgos de complicaciones que el parto vaginal

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Reportero de HealthDay

LUNES, 1 de abril de 2019 (HealthDay News) -- Para las mujeres embarazadas, una cesárea conlleva un mayor riesgo de complicaciones graves que un parto vaginal, sobre todo después de los 35 años, encuentra un nuevo estudio.

Los investigadores dijeron que las cesáreas parecen provocar un aumento general del 80 por ciento en el riesgo de complicaciones maternas graves, cuando se comparan con el parto vaginal.

En las mujeres de a partir de 35 años, el riesgo de las cesáreas es de que casi el triple que el del parto normal, y ese riesgo se multiplica por cinco si se someten a una cesárea antes de que el trabajo de parto haya comenzado, encontraron los investigadores.

En las mujeres menores de 35 años, hubo un riesgo más o menos un 50 por ciento más alto de complicaciones graves.

"En algunas situaciones, las cesáreas pueden salvar vidas. Pero no es un procedimiento trivial", dijo la investigadora sénior, la Dra. Catherine Deneux-Tharaux, directora de investigación en el Centro de Epidemiología y Estadísticas de la Sorbona, en París. "En sí misma, conlleva riesgos de complicaciones graves para la madre, sobre todo sangrado, y solo se debe elegir como la ruta de parto cuando se haya hablado con el médico sobre el equilibrio entre riesgos y beneficios".

Las tasas de cesárea se han disparado en las dos últimas décadas en la mayoría de los países desarrollados, donde más de una de cada cinco mujeres dan a luz mediante una cesárea, apuntaron los autores del estudio en las notas de respaldo.

Para ver qué riesgos podrían plantear esas operaciones para la madre, Deneux-Tharaux y sus colaboradores compararon a 1,444 mujeres que experimentaron complicaciones graves tras el parto con 3,464 mujeres que no las experimentaron.

La proporción de cesáreas fue el doble de alta entre las mujeres que experimentaron las complicaciones graves, en comparación con el grupo sano de "control" (un 36 frente a un 18 por ciento).

Esas complicaciones incluyeron sangrado grave, convulsiones, embolismos (coágulos) pulmonares, accidentes cerebrovasculares, disfunciones de órganos u otros problemas que requerirían admisión a una unidad de cuidados intensivos.

El aumento en el riesgo de complicaciones asociado con las cesáreas persistió incluso después de que los investigadores tomaran en cuenta otros factores que influyen en el riesgo materno, y después de que excluyeran a las mujeres con afecciones preexistentes que pudieran conducir a las complicaciones.

Las cesáreas "conllevan un riesgo de complicaciones graves para la madre, tanto a corto plazo como en el próximo embarazo", advirtió Deneux-Tharaux. "En consecuencia, las mujeres y el obstetra o la partera deben siempre discutir de forma exhaustiva el modo de parto, para evitar procedimientos innecesarios que conllevan riesgos".

Pero el informe no debe alarmar a las futuras madres. Para poner las cosas en perspectiva, Deneux-Tharaux anotó que el riesgo de complicaciones graves para las mujeres es de alrededor de un 1.5 por ciento en todos los modos de parto. El riesgo general sigue siendo bajo incluso con el aumento en el riesgo que parece acompañar a las cesáreas.

La Dra. Joanne Stone, directora de medicina materna y fetal en el Sistema de Salud Mount Sinai, de la ciudad de Nueva York, se mostró de acuerdo.

"Aunque este estudio muestra una asociación entre una mayor morbilidad materna y la cesárea en comparación con un parto vaginal, sabemos a partir de otros estudios que las tasas de esas complicaciones siguen siendo muy bajas", enfatizó Stone.

Stone añadió que este estudio no incluyó problemas de salud a largo plazo que podrían originarse en un parto vaginal desacertado con un bebé que presente de nalgas o un parto múltiple.

El Dr. Aaron Caughey, presidente de obstetricia y ginecología en la Facultad de Medicina de la OHSU en Portland, Oregón, apuntó que las cesáreas crean inherentemente la posibilidad de complicaciones porque "se están haciendo agujeros en las personas".

Dijo que "si tiene un trabajo de parto en un embarazo posterior a una cesárea, el riesgo de ruptura uterina es de una en 200. El riesgo de base de una ruptura uterina es de más o menos una en 20,000. Entonces, al hacer un agujero en el útero de alguien, el riesgo en los embarazos posteriores se multiplica por alrededor de 100. En la atención de la salud, no se puede pensar en ninguna otra cosa que conlleve un aumento de 100 veces en el riesgo".

Caughey cree que el aumento en la tasa de cesáreas se debe en gran medida a una monitorización inadecuada de la salud fetal, en combinación con una abundancia de precaución entre médicos y pacientes.

Las cesáreas son necesarias cuando la vida de la madre o del bebé está en riesgo, pero "no tenemos grandes herramientas de detección o diagnósticas que nos digan cuándo hacer que esos bebés nazcan en esas situaciones, de forma que nos obliga a realizar más cesáreas que las necesarias, para prevenir las lesiones en bebés y mamás", dijo Caughey.

Los monitores fetales son un ejemplo. "Tenemos este examen de detección impreciso, el monitor fetal, que nos dice cuándo los bebés están hipóxicos [privados de oxígeno]", explicó Caughey. "Pero los bebés experimentan hipoxia en básicamente todos los partos".

Caughey tiene más dudas respecto a las anécdotas de las mujeres que eligen someterse a cesáreas para poder programar mejor su parto.

"Es algo que sucede, sin duda, pero he dado charlas sobre las cesáreas por todo el país" y no ha encontrado muchos médicos con experiencia de primera mano en esos partos programados, señaló Caughey. "No creo que sea una motivación tan importante como la gente creía. No hay evidencias que lo respalden".

El estudio aparece en la edición del 1 de abril de la revista CMAJ (Canadian Medical Association Journal).

Más información

March of Dimes ofrece más información sobre las cesáreas.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Catherine Deneux-Tharaux, M.D., Ph.D., research director, Center for Epidemiology and Statistics, Sorbonne, Paris; Joanne Stone, M.D., director, maternal-fetal medicine, Mount Sinai Health System, New York City; Aaron Caughey, M.D., Ph.D., chair, obstetrics and gynecology, OHSU School of Medicine, Portland, Ore.; April 1, 2019, CMAJ (Canadian Medical Association Journal)

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