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Un estudio con pizza muestra la resiliencia del cuerpo ante el 'hartazgo'

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Reportero de HealthDay

VIERNES, 7 de agosto de 2020 (HealthDay News) -- ¿Alguna vez se ha sentido culpable por el atracón ocasional de comida grasosa y rica en calorías?

Relájese. Un nuevo estudio de personas que comieron pizza en exceso encuentra que si está sano y no se 'harta' de forma regular, su cuerpo puede manejarlo bien.

Unos investigadores británicos observaron los efectos de comer no solo hasta estar lleno, sino tan lleno que los participantes no podían comer nada más. Entonces, evaluaron la sangre de los 14 hombres jóvenes sanos que participaron en el estudio, para determinar si había cambios en el azúcar en la sangre, las grasas en la sangre, la insulina y otras hormonas.

El equipo descubrió que aunque los hombres habían comido el doble de la cantidad de pizza que tendrían que comer para sentirse bien satisfechos, sus pruebas sanguíneas no mostraron consecuencias negativas.

"Creo que esto es bastante sorprendente, que tenemos una inmensa capacidad de comer en exceso y, a pesar de esa inmensa capacidad, el cuerpo hace un trabajo de verdad bueno al controlar los azúcares en la sangre y la grasa en la sangre después de la comida", señaló el autor del estudio, James Betts, profesor de fisiología metabólica del centro de Nutrición, Ejercicio y Metabolismo de la Universidad de Bath.

Betts dijo que fue notable tanto que la respuesta del cuerpo mantuviera los azúcares y los lípidos de la sangre bajo control tras una comida tan copiosa como que fuera posible para los participantes consumir una cantidad tan grande de comida en exceso.

Cuando comieron hasta estar llenos, consumieron en promedio el equivalente a una pizza grande. Cuando comieron hasta estar llenos al máximo, consumieron alrededor de dos pizzas grandes, apuntó Betts.

"Previmos que las personas comerían más cuando se les pidió que comieran hasta el máximo, pero previmos que sería un poco más ", apuntó Betts. "De verdad nos sorprendió que fuera casi un 100 por ciento más".

El estudio se publicó en una edición reciente en línea de la revista British Journal of Nutrition.

Betts y uno de sus coautores tuvieron la idea del estudio mientras estaban de viaje en una conferencia. El único restaurante abierto en el aeropuerto era un McDonald’s, y cada uno desayunó con un McMuffin.

"Nos los comimos y los disfrutamos, y dije que podría comerme otro", comentó Betts. "Esto desencadenó una discusión sobre cuántos pensaba que podría comerme, y cuáles serían las respuestas fisiológicas de comer cada vez más".

Mientras investigaban durante el largo vuelo, descubrieron que no había estudios anteriores sobre comer más allá de estar lleno, dijo Betts.

Eligieron la pizza porque es sabrosa, de forma que la gente seguiría comiendo. Su alto contenido en grasa y carbohidratos ofrecía un desafío importante para el cuerpo, apuntó Betts.

En general, el azúcar y los lípidos de la sangre aumentan en respuesta a la cantidad que una persona come, observó Betts. Una comida pequeña resulta en menos cambios que una comida mediana, por ejemplo.

Pero, tras comer en exceso, el azúcar en la sangre no era más alto que tras consumir una comida normal. Los lípidos en la sangre, como los triglicéridos, estaban ligeramente más altos, aunque el consumo de grasa fue el doble. La insulina, que se libera para controlar el azúcar en la sangre, estaba un 50 por ciento más alta de lo normal. Las hormonas que aumentan la sensación de llenura fueron las que más cambiaron.

Connie Diekman, una asesora de nutrición alimentaria de St. Louis, dijo que el estudio documenta lo que los científicos ya comprenden sobre el cuerpo y su capacidad de procesar la comida. A veces, las personas se confunden cuando se preguntan si están comiendo bien, si deberían consumir menos carbohidratos, comer menos grasas o si deberían probar algo como una dieta cetogénica o el ayuno intermitente, comentó Diekman.

"Creo que demuestra muy bien que nuestro cuerpo sabe qué hacer con la comida que comemos. Sabe cómo proveernos combustible bien", aseguró Diekman.

Por supuesto, añadió Diekman, comer en exceso de forma constante supondría un desafío respecto a qué tan bien la insulina puede realizar su función y qué tan bien el cuerpo puede procesar la grasa sin tener un impacto duradero en los lípidos sanguíneos. Esto muestra que está bien consumir una comida de mayor tamaño en una ocasión especial, observó.

"Debe disfrutar de la comida", aconsejó Diekman, "y entonces volver a su plan de alimentación regular".

El estudio se limitó a individuos sanos y delgados. Tenían entre 24 y 37 años. Solo hombres se ofrecieron voluntarios. Un estudio futuro podría observar el impacto de un consumo excesivo de comida en personas con sobrepeso o que tengan problemas de salud, planteó Betts.

Aunque parece que darse un gusto en una comida es adecuado para una persona sana, Betts indicó que espera que esté claro que el mensaje no es para las personas que no están sanas ni para permitírselo todos los días.

"Si tiene una dieta que ya es muy saludable y al mismo tiempo un estilo de vida activo, entonces estos excesos pueden ser incluso más frecuentes sin desequilibrar todo lo demás", añadió Betts. "Qué frecuencia es excesiva depende de las elecciones más generales del estilo de vida".

Más información

Para más información sobre una alimentación saludable, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

FUENTES: James Betts, Ph.D., professor, metabolic physiology, Centre for Nutrition, Exercise and Metabolism, University of Bath, England; Connie Diekman, M.Ed., R.D., L.D., food nutrition consultant, St. Louis; British Journal of Nutrition, April 6, 2020, online

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