Tener un vientre prominente es señal de riesgos cardiacos

Un estudio halla que este tipo de grasa es un fuerte indicador de problemas posteriores

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Reportero de Healthday

LUNES 13 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Deshágase de la barriga, no sólo del exceso de peso. Esa es la recomendación en pro del corazón de un estudio que halla que el vientre prominente podría ser un gran indicador de enfermedad cardiaca futura.

"Lo que estamos viendo es una relación intensa entre el vientre voluminoso en forma de manzana de un grupo de personas relativamente jóvenes y la acumulación de placa en las arterias", aseguró el Dr. James A. de Lemos, coautor del estudio, profesor asociado de medicina y director de la Unidad de atención coronaria del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas.

"Diez o quince años más tarde, esta característica puede causar problemas cardiacos de importancia, como ataque cardiaco", aseguró.

Los hallazgos aparecen publicados en la edición del 21 de abril del Journal of the American College of Cardiology.

Según la American Heart Association (AHA), más de 870,000 estadounidenses mueren de enfermedad cardiaca cada año, lo que la convierte en la principal causa de muerte tanto de hombres como de mujeres.

La enfermedad cardiovascular se ha relacionado por mucho tiempo con la obesidad. Los investigadores anotaron que se considera que cerca de la tercera parte de los adultos estadounidenses son clínicamente obesos.

Pero, ¿algunas formas de sobrepeso son peores que otras? El equipo de Lemos comparó varias maneras de medir la obesidad para detectar señales de enfermedad cardiaca en forma de ateroesclerosis.

Observaron específicamente esta afección, un engrosamiento y calcificación sistémicos de las paredes de los vasos sanguíneos a causa de una acumulación de calcio y / o placa compuesta de colesterol y triglicéridos.

Los investigadores se enfocaron en datos recolectados entre 2000 y 2002 sobre más de 2,700 hombres y mujeres entre los 30 y los 65 que participaron en el macroestudio cardiaco multiétnico de Dallas.

Se tomaron muestras de sangre y orina de los participantes luego de realizar una encuesta general sobre salud. Un examen clínico posterior calculó tanto el peso como el índice de masa corporal (IMC), una medida común de la obesidad que se basa en una proporción del peso y la estatura, así como la circunferencia de la cadera y la cintura.

Los hombres y las mujeres se sometieron a continuación a pruebas de imaginología no invasivas, entre ellas IRM, para evaluar la ateroesclerosis y / o tomografía computarizada con haz de electrones (TCHE) que examinó específicamente los depósitos de calcio arterial en el corazón.

Dichos depósitos de calcio, según anotaron Lemos y sus colegas, se acumulan años antes de la aparición de dolor en el pecho o ataque cardiaco.

Se halló calcio detectable en la arteria coronaria en poco más del 20 por ciento (583) de los hombres y mujeres examinados. Se halló que cerca del 40 por ciento de los que se sometieron a IRM (976) tenían placa aórtica detectable.

Luego de eliminar las diferencias en la presión arterial, la diabetes, la edad, el tabaquismo o el colesterol, la forma corporal fue un mejor indicador de la situación de calcio o de placa que el peso o el IMC.

Tanto en los hombres como en las mujeres, entre mayor era el tamaño del vientre en relación con la cadera, lo que se conoce como proporción entre cintura y cadera (PCC), mayor era la probabilidad de tener calcio arterial en el corazón.

Tras dividir a los participantes en cinco grupos según la PCC, los autores observaron específicamente que los que tenían las mayores proporciones entre cintura y cadera tenían casi el doble de probabilidades de tener calcio coronario que los que tenían las menores.

Según los investigadores, si su vientre no era plano, de todos modos estaba en riesgo. Esto se debe a que incluso los aumentos incrementales en la proporción entre cintura y cadera se convirtieron en aumentos reducidos pero sostenidos en los depósitos de calcio.

Los investigadores agregaron que los que tuvieron las mayores proporciones entre cadera y cintura también tuvieron tres veces más probabilidades de tener placa ateroesclerótica que los del grupo de menor proporción.

Aunque las lecturas elevadas de IMC y de cintura por sí mismas se relacionaron con las señales de la ateroesclerosis, se halló que la proporción entre cintura y cadera era un indicador mucho más contundente de la acumulación de calcio o placa.

Lemos y su equipo anotaron que el IMC, en particular, no mide la composición corporal porque no tiene en cuenta el hecho de que la grasa abdominal, a diferencia de la que se acumula en las caderas, podría ser mucho menos saludable. Los investigadores aseguraron que la grasa abdominal parece desencadenar una serie de actividades inflamatorias que se traduce en cambios metabólicos perjudiciales, acumulación de placa y, con el tiempo, enfermedad cardiaca.

"La buena noticia para los pacientes es que no se trata de una situación 'todo o nada'", advirtió Lemos. "Incluso una mejora ligera en la forma corporal resultará beneficiosa si el objetivo es tener una cintura lo más pequeña posible con relación a las caderas de lo que tiene ahora, obviamente sin caer en la anorexia".

"No es ningún misterio", agregó. "Es el tipo de cosa en la que se trabaja incorporando el ejercicio de rutina regular en la vida diaria. No es nada heroico, fíjese. Sólo hay que hacer algo de ejercicio. Y desarrollar hábitos alimenticios saludables. Buena parte de eso gira alrededor de la moderación. No se trata de hacer dietas forzadas. Se trata de aprender a controlar las porciones. Entonces, lo mejor que podemos hacer es desaprender lo que nos enseñaron nuestros padres. Eso significa que definitivamente no tenemos que terminarnos todo lo que está en el plato".

El Dr. Curtis M. Rimmerman, cardiólogo, es el director médico de las ramas Westlake, Lakewood y Avon Pointe de la Clínica Cleveland de Ohio. Describió el trabajo de Lemos como "un comienzo en la dirección correcta" hacia refinar los métodos de evaluación de la enfermedad cardiaca.

"Yo no diría que este hallazgo es sorprendente", anotó Rimmerman. "Pero ciertamente es una afirmación razonable sugerir, teniendo en cuenta los recursos de atención de la salud limitados, que los asesores de cuidado de la salud se enfoquen en la distribución del peso central en lugar del peso solamente como manera más precisa de identificar a los pacientes que están en riesgo y necesitan tratamiento y seguimiento más agresivos. En ese sentido, es un paso valioso hacia delante".

Más información

Para mayor información sobre el control del peso y la enfermedad cardiaca, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango

FUENTES: James A. de Lemos, M.D., associate professor of medicine, and director, Coronary Care Unit, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas; Curtis M. Rimmerman, M.D., staff cardiologist and medical director, Cleveland Clinic, and Westlake, Lakewood and Avon Pointe clinic branches, Ohio; Aug. 21, 2007, Journal of the American College of Cardiology

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