La cantidad 'correcta' de carbohidratos podría ayudarle a vivir más tiempo

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VIERNES, 17 de agosto de 2018 (HealthDay News) -- Es probable que haya escuchado sobre la dieta rica en carbohidratos y la dieta baja en carbohidratos, pero un nuevo estudio sugiere que una dieta con carbohidratos moderados podría ser la clave de la longevidad.

Los investigadores siguieron a más de 15,000 personas en Estados Unidos durante una mediana de 25 años, y encontraron que las dietas bajas en carbohidratos (con menos de un 40 por ciento de las calorías a partir de los carbohidratos) y las dietas ricas en carbohidratos (con más de un 70 por ciento de las calorías a partir de los carbohidratos) se asociaban con un mayor riesgo de muerte prematura.

El consumo moderado de carbohidratos (conformando de un 50 a un 55 por ciento de las calorías) se asoció con el riesgo más bajo de muerte prematura.

"Este trabajo provee el estudio más completo de la ingesta de carbohidratos realizado hasta la fecha, y nos ayuda a comprender mejor la relación entre los componentes específicos de la dieta y la salud a largo plazo", apuntó el autor principal del estudio, el Dr. Scott Solomon, del Hospital Brigham and Women's y de la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard, en Boston.

Los investigadores estimaron que a partir de los 50 años de edad, las personas que comían una dieta con carbohidratos moderados vivirían 33 años más, cuatro años más que los que tenían un consumo muy bajo de carbohidratos, y un año más que los que tenían un consumo alto de carbohidratos.

Los investigadores también encontraron que quizá no todas las dietas bajas en carbohidratos sean iguales. Comer más proteínas y grasas de origen animal de alimentos como la res, el cordero, el cerdo, el pollo y el queso en lugar de carbohidratos se asoció con un riesgo más alto de muerte temprana, mientras que comer más proteínas y grasas de origen vegetal de alimentos como las verduras, las legumbres y los frutos secos redujo el riesgo.

Pero los autores del estudio anotaron que los hábitos de alimentación de los participantes fueron reportados por ellos mismos, y solo fueron evaluados al inicio del estudio y seis años más tarde. Sus hábitos de alimentación podrían haber cambiado a lo largo de 25 años, lo que podría afectar al vínculo entre la ingesta de carbohidratos y la longevidad, explicaron los científicos.

Los investigadores también analizaron los datos de más de 432,000 personas de más de 20 países, y encontraron que los que tenían unas ingestas altas y bajas de carbohidratos tenían una esperanza de vida menor que las que tenían una ingesta moderada de carbohidratos.

Los resultados del estudio se publicaron en la edición del 16 de agosto de la revista The Lancet Public Health.

Pero como el estudio fue observacional, no pudo probar causalidad.

"Aunque no se realizó un ensayo aleatorio para comparar los efectos a más largo plazo de los distintos tipos de dietas bajas en carbohidratos, estos datos sugieren que cambiar a un consumo basado en más alimentos de origen vegetal" probablemente ayude a prevenir las enfermedades letales importantes, planteó Solomon en un comunicado de prensa de la revista.

Según la Dra. Sara Seidelmann, líder del estudio y cardióloga en el Hospital Brigham and Women's, "las dietas bajas en carbohidratos que reemplazan los carbohidratos con proteínas o grasas están adquiriendo una popularidad generalizada como estrategia de salud y para perder peso".

Pero, dijo, "nuestros datos sugieren que las dietas bajas en carbohidratos basadas en alimentos de origen animal, que son prevalentes en Norteamérica y Europa, podrían estar asociadas con una esperanza de vida general más baja y se deben desaconsejar".

Seidelmann sugirió que, "en vez de eso, si uno elige seguir una dieta baja en carbohidratos, entontes cambiar los carbohidratos por más grasas y proteínas de origen vegetal podría en realidad fomentar un envejecimiento saludable a largo plazo".

Dos expertos que escribieron un editorial publicado junto con el estudio añadieron una nota de precaución.

"Esas diferencias en riesgo asociadas con diferencias extremas en la ingesta de un nutriente son plausibles, pero los estudios observacionales no pueden excluir los factores de confusión residuales cuando las diferencias aparentes son tan modestas", según Andrew Mente y Salim Yusuf, de la Universidad de McMaster en Ontario, Canadá.

Más información

El Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de EE. UU. ofrece más información sobre la dieta y la nutrición.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTE: The Lancet Public Health, news release, Aug. 16, 2018

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