Según la FDA, es seguro volver a comer lechuga romana, pero debe revisar las etiquetas

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Reportero de HealthDay

MARTES, 27 de noviembre de 2018 (HealthDay News) -- Los amantes de la ensalada César pueden estar tranquilos. Comer lechuga romana vuelve a ser seguro.

Pero asegúrese de revisar la etiqueta, para evitar cualquier probabilidad de E. coli, aconseja ahora la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

En una declaración publicada a altas horas del lunes, el comisionado de la FDA, el Dr. Scott Gottlieb, anunció que la agencia iba a retirar su aviso de no comer lechuga romana, que emitió inicialmente el martes pasado.

En ese momento, la agencia no había podido determinar la fuente de la lechuga contaminada, explicó Gottlieb. Pero ahora la fuente parece ser la lechuga de "final de temporada", cosechada en algún lugar de las regiones de la costa central del centro y el norte de California.

Y "la cosecha de lechuga romana de esa región [ya] acabó este año", anotó Gottlieb.

Entonces, a partir de esta semana, la lechuga romana vendida en las tiendas tendrá etiquetas que mencionan la región donde se cultivó el producto, junto con la fecha de cosecha, apuntó la FDA. Al revisar esas etiquetas, los consumidores pueden determinar rápidamente si es seguro comer el producto.

"La lechuga romana cosechada fuera de las regiones de cultivo de la costa central del centro y el norte de California no parece estar relacionada con el brote actual", enfatizó Gottlieb.

Eso incluiría a la lechuga romana cultivada en Arizona, Florida y México, además del Valle de Imperial de California; la lechuga cosechada en esas áreas se puede comer.

"La lechuga cultivada de forma hidropónica y en invernaderos tampoco parece estar relacionada con el brote actual", añadió Gottlieb. "No hay una recomendación de que los consumidores o los minoristas eviten el uso de la lechuga romana cultivada de esas fuentes".

Si las cabezas de lechuga romana se venden sueltas y sin etiquetas, se pide a los minoristas que publiquen una nota mostrando el lugar y la fecha de la cosecha cerca de la caja registradora.

Esas etiquetas podrían convertirse en el estándar de ahora en adelante, según un acuerdo entre la FDA y la industria de las verduras de hojas verdes, señaló la agencia.

Hasta ahora, 43 personas de 12 estados han enfermado en este último brote de E. coli; el inicio del último caso ocurrió el 31 de octubre.

En Canadá se han reportado 22 casos más. Todavía no se ha reportado ninguna muerte en el brote.

"Mediante estudios de laboratorio hemos identificado que la cepa de E. coli O157:H7 que causó el brote es similar a la que produjo un brote de E. coli O157:H7 en otoño de 2017, que también ocurrió en EE. UU. y Canadá, y que se asoció con el consumo de verduras de hojas verdes en EE. UU. y específicamente de lechuga romana en Canadá", dijo Gottlieb.

¿Quién está en mayor riesgo por la E. coli?

El Dr. Robert Glatter, médico de emergencias en el Hospital Lenox Hill, en la ciudad de Nueva York, ha visto los efectos de la infección con el germen gastrointestinal de primera mano, y aseguró que no es una afección menor.

"En general, los síntomas de infección con la E. coli comienzan unos tres a cuatro días tras consumir la bacteria, y pueden incluir calambres abdominales, náuseas, vómitos, y diarrea acuosa o sanguinolenta, junto con fiebre", dijo Glatter.

Y aunque las personas sanas que se enfrentan a un episodio de E. coli típicamente se recuperan en cinco a siete días, la enfermedad puede durar más (e incluso resultar mortal) en las personas que ya son vulnerables debido a una enfermedad crónica o a una edad avanzada.

"Las personas con diabetes, enfermedad renal, cáncer o una enfermedad autoinmune tienen un riesgo de una enfermedad más grave", explicó Glatter.

La cepa de E. coli en cuestión detectada en el brote actual relacionado con la lechuga (la E. coli O157:H7) es particularmente desagradable, anotó.

"La mayoría de cepas de E. coli en realidad no provocan diarrea, pero la E. coli O157:H7 produce una toxina potente que lesiona el revestimiento interno del intestino delgado, lo que conduce a una diarrea sanguinolenta", dijo Glatter. Incluso una cantidad minúscula de bacteria ingerida puede provocar ese tipo de enfermedad.

"Puede hacer que las personas se enfermen mucho más, y puede conducir al síndrome urémico hemolítico, un tipo de insuficiencia renal, en algunos casos", comentó.

De hecho, los CDC ya reportaron un caso como ese en el brote más reciente.

En muchos casos, se utilizan antibióticos para ayudar a superar una infección con la E. coli, pero esos fármacos pueden afectar a los riñones, anotó Glatter.

"Los antibióticos podrían ser necesarios en ciertos casos, así que es importante ir al médico si tiene síntomas graves que continúan, como fiebre, diarrea sanguinolenta, y no puede comer o beber", enfatizó.

Pero en el caso de la E. coli O157:H7, "tomar antibióticos podría en realidad aumentar el riesgo de desarrollar insuficiencia renal, así que es importante hablar con su proveedor de atención de la salud si desarrolla síntomas graves", aconsejó Glatter.

Y si cree que podría estar enfermo con la E. coli o cualquier otra enfermedad transmitida por los alimentos, asegúrese de no propagarla a las personas que estén cerca de usted.

La bacteria "se puede transmitir de una persona a otra, así que es vital que todo el que esté potencialmente infectado se lave las manos de forma concienzuda y que no comparta utensilio, tazas ni vasos", añadió Glatter. "Lo mismo aplica a las toallas de baño. Además, la ropa de cama se debe lavar con agua caliente y tratarse con lejía".

Anotó que "la carne molida, la leche sin pasteurizar, los productos agrícolas frescos y el agua contaminada son fuentes comunes de la bacteria E. coli".

Más información

Para más información sobre la enfermedad que provoca la E. coli, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2018, HealthDay

FUENTES: Nov. 26, 2018, statement, Scott Gottlieb, M.D., commissioner, U.S. Food and Drug Administration; Robert Glatter, M.D., emergency physician, Lenox Hill Hospital, New York City

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