Permanecer delgado después de una cirugía para perder peso podría reducir el riesgo de cáncer a la mitad

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Reportero de HealthDay

MIÉRCOLES, 6 de noviembre de 2019 (HealthDay News) -- La drástica pérdida de peso que ocurre con una cirugía bariátrica exitosa podría tener un beneficio adicional: una reducción en el riesgo de cáncer.

Las personas con obesidad mórbida que perdieron más de un 20 por ciento de su peso corporal total después de una cirugía al final redujeron su riesgo de cáncer en más de la mitad, en comparación con las que no perdieron tanto peso después del procedimiento, informa un estudio reciente.

"Las que perdieron más peso tuvieron una reducción significativa en el riesgo de cáncer", aseguró la investigadora principal, la Dra. Andrea Stroud, profesora asistente de la división de cirugía bariátrica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón.

Estudios anteriores han vinculado la obesidad con el cáncer, y los investigadores decidieron ver exactamente qué cantidad de pérdida de peso podría proteger a una persona.

Stroud y sus colaboradores recurrieron a un estudio a largo plazo sobre la cirugía bariátrica, y reunieron datos de más de 2,100 personas tratadas en 10 centros médicos de Estados Unidos. El tipo de cirugía podía ser un baipás gástrico o bandas gástricas.

Las personas que se sometieron a la cirugía y no perdieron peso tuvieron un riesgo general más alto de cáncer durante los siete años de seguimiento. Aquellas cuyo índice de masa corporal (IMC) se redujo por debajo de 30, el umbral de la obesidad, experimentaron una reducción del 40 por ciento en el riesgo de cáncer, en comparación con las que siguieron siendo obesas.

Además, los investigadores encontraron que mientras más peso había perdido la persona, menos probable fue que desarrollara cáncer.

Alrededor de un 6.2 por ciento de los que perdieron menos del 20 por ciento de su peso corporal recibieron un diagnóstico de cáncer en un plazo de siete años tras su cirugía, frente a un 3.6 por ciento de los pacientes que perdieron un 20 por ciento o más, reportaron los investigadores.

Los que perdieron entre un 20 y un 35 por ciento de su peso total tras la cirugía bariátrica tuvieron una reducción del 56 por ciento en su riesgo general de cáncer, en comparación con los que perdieron menos de un 20 por ciento de su peso inicial.

Los resultados indican que las personas que deseen reducir su riesgo de cáncer deberían elegir una cirugía de baipás gástrico, dado que la persona promedio que se sometió a las bandas gástricas no perdió tanto peso, señaló Stroud.

Esto también muestra que es probable que las personas obesas a quienes les preocupa el cáncer necesiten una cirugía para perder peso con el objetivo de reducir su riesgo, planteó el Dr. Eric DeMaria, presidente de la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica (American Society for Metabolic and Bariatric Surgery). La dieta y el ejercicio no pueden conducir al tipo de pérdida de peso dramática que se requiere.

"Este estudio dice que hay que ser más agresivo con la pérdida de peso para de verdad observar el impacto, y eso en realidad lo ubica en el terreno de la cirugía bariátrica", dijo DeMaria, jefe de cirugía general y bariátrica en la Facultad de Medicina de la Universidad del Este de Carolina, en Greenville, Carolina del Norte. DeMaria no participó en el estudio.

El cáncer de mama fue el más común entre los pacientes, seguido por el cáncer de tiroides, el melanoma, el cáncer de colon, de riñón, de útero y de pulmón.

La pérdida de peso dramática podría reducir el riesgo de cáncer al disminuir las tasas de diabetes tipo 2, planteó Stroud.

"Sin duda hay una asociación entre la diabetes tipo 2 y el cáncer, y si mejoramos la diabetes eso podría ser uno de los aspectos más importantes de todo esto", dijo.

Las personas que pierden más peso también podrían beneficiarse de unos niveles mucho más bajos de inflamación, además de unas bacterias intestinales más sanas, observó Stroud.

Pero los investigadores también encontraron que los cambios metabólicos vinculados de forma directa con el peso y el apetito se asociaban con un riesgo más bajo de cáncer.

Por ejemplo, por cada reducción del 20 por ciento en la leptina (una hormona que reduce el hambre) hubo una reducción del 20 por ciento en el cáncer, apuntaron los investigadores.

Las reducciones en la glucosa y la insulina en ayunas relacionadas con la diabetes también se asociaron con una reducción en el riesgo de cáncer; lo mismo sucedió con unos aumentos en la grelina, la "hormona del hambre".

Estudios como este iluminan un riesgo poco apreciado que se asocia con la obesidad, en comparación con el riesgo de enfermedad cardiaca o diabetes, apuntó DeMaria.

"Creo que el público no aprecia comúnmente" el vínculo entre la obesidad y el cáncer, advirtió DeMaria. "Las personas no dicen de forma intuitiva que alguien tiene un riesgo alto de cáncer si es obeso. No piensan de esa forma. No es igual de conocido".

El estudio se presentó el martes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Cirugía Metabólica y Bariátrica, en Las Vegas. Los datos y conclusiones presentados en reuniones por lo general se consideran preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.

Más información

El Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. tiene más información sobre la obesidad y el cáncer.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2019, HealthDay

FUENTES: Andrea Stroud, M.D., assistant professor, Oregon Health & Science University School of Medicine, division of bariatric surgery, Portland; Eric DeMaria, M.D., chief, general and bariatric surgery, East Carolina University Brody School of Medicine, Greenville, N.C.; Nov. 5, 2019, presentation, American Society for Metabolic and Bariatric Surgery, annual meeting, Las Vegas

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