Bebés con bajo peso al nacer se convierten en adultos exitosos

Estudio halla que muchos acaban la escuela, hallan trabajos y se casan

Please note: This article was published more than one year ago. The facts and conclusions presented may have since changed and may no longer be accurate. And "More information" links may no longer work. Questions about personal health should always be referred to a physician or other health care professional.

In English

Por
Reportera de HealthDay

MARTES 7 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Un estudio canadiense tiene buenas noticias para los padres de bebés nacidos con peso extremadamente bajo: a medida que estos niños crecen, parece que alcanzan a los que nacen con peso normal. Se gradúan de la secundaria, consiguen trabajos, viven independientemente y tienen relaciones adultas.

"Lo que hallamos, para nuestra agradable sorpresa, fue que los bebés con peso extremadamente bajo al nacer, aunque un cuarto tiene discapacidades, parecen haberse adaptado muy bien de jóvenes adultos", dijo la autora del estudio, la Dra. Saroj Saigal, directora del Programa de Seguimiento Neonatal de la Facultad de Medicina Michael G. DeGroote en la Universidad McMaster en Ontario.

"Les estaba yendo igual de bien que a los niños nacidos con peso normal. Un número similar estaba empleado y tenía niveles educativos parecidos", destacó Saigal.

Los resultados del estudio aparecen en la edición del 8 de febrero del Journal of the American Medical Association.

Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo en que el cuadro es tan prometedor.

En un editorial de la misma edición de la publicación, la Dra. Maureen Hack de Rainbow Babies y Children's Hospital en Cleveland, apuntó que los bebés en este estudio aprovechaban de manera abrumadora las ventajas sociales familiares y que viven en un país que ofrece acceso universal a la atención médica. En otros países, y en escenarios familiares más pobres y con menos educación, los estudios han indicado que a los niños con bajo peso al nacer no les va tan bien como a los que nacen con peso normal.

Hack, profesora de pediatría y directora del programa de Seguimiento de Alto Riesgo del hospital y de la Universidad Case Western Reserve, dijo que "este estudio es promisorio y muestra que en un ambiente óptimo, a estos niños les puede ir extraordinariamente bien. Pero creo que tienden a sufrir más dificultades educativas porque a menudo tienen menores coeficientes intelectuales".

"En nuestros estudios, examinamos [a los bebés con bajo peso al nacer] en la adultez y sí tenían menores coeficientes intelectuales y más dificultades en temas académicos", agregó. "Eso procede de todas las complicaciones de nacer prematuramente. Se enferman más, sufren más trastornos respiratorios y más infecciones".

El resultado de este debate podría volverse incluso más importante en los próximos años. A finales del año pasado, los U.S. Centers for Disease Control and Prevention publicaron un informe que halló que más de medio millón de bebés habían nacido prematuramente en los Estados Unidos en 2004. Ese es el número más grande de nacimientos prematuros nunca antes registrado, un aumento del 18 por ciento desde 1990.

El estudio de Saigal hizo seguimiento a 149 niños que nacieron con un peso inferior a las 2.2 libras (1 kilo) a finales de los años 70 y a principio de los 80 hasta la edad adulta, con una edad promedio de 23.3 años. Los investigadores evaluaron a los niños periódicamente y los compararon con un grupo de niños con edad y sexo equivalentes que nacieron con peso normal a partir de los 8 años.

El estudio analizó un número de factores, tales como los niveles educativos, el estatus laboral y de vida, de forma que los investigadores pudieran evaluar el funcionamiento general en la sociedad.

El veinte y siete por ciento de los que nacieron con peso extremadamente bajo tenían discapacidad neurosensorial, como parálisis cerebral, autismo, ceguera y trastornos cognitivos. Apenas el 2 por ciento del cohorte que nació con peso normal tenía estas discapacidades.

El logro educativo era similar. El 82 por ciento del grupo con bajo peso al nacer se graduó de bachillerato, al igual que el 87 por ciento del grupo con peso normal. El treinta y dos por ciento del grupo con bajo peso al nacer estaba en un programa de educación superior, en comparación con el 33 por ciento del grupo con peso normal.

El cuarenta y ocho por ciento del grupo con bajo peso al nacer tenía un empleo permanente versus el 57 por ciento de los del grupo con peso normal. El cuarenta y dos por ciento del grupo con bajo peso al nacer vivía de forma independiente, en comparación con el 53 por ciento del grupo con peso normal. En cuanto al matrimonio, los números eran 23 y 25 por ciento respectivamente; y con relación a la paternidad, de 11 y 14 por ciento respectivamente.

Saigal dijo que ningunas de las diferencias eran estadísticamente significativas.

"Cuando analizamos este tema desde una perspectiva del transcurso de la vida, estos niños se han superado o adaptados. Sí ocurre cierta recuperación. Si los niños no rinden bien a una edad temprana, aún hay esperanza de que puedan recuperarse más tarde", manifestó.

"Los padres deben creer que con la intervención, un niño puede adaptase y mostrar mejoras, así como tener un buen desempeño en la sociedad", agregó Saigal.

Hack dijo que, aunque no todos los niños rendirán tan bien como los del estudio canadiense, la mayoría de bebés con bajo peso al nacer tendrá un rendimiento "aceptable".

"Pueden alcanzar su mejor potencial, aunque todavía creo que tendrán más dificultades que los niños con peso normal", señaló.

Más información

Para saber más sobre los bebés prematuros, visite March of Dimes.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare

FUENTES: Saroj Saigal, M.D., professor, pediatrics, and director, Neonatal Follow-up Program, Michael G. DeGroote School of Medicine, McMaster University, Hamilton, Ontario; Maureen Hack, M.D., Ch.B., professor, pediatrics, and director, High Risk Follow-up, Rainbow Babies and Children's Hospital and Case Western Reserve University, Cleveland; Feb. 8, 2006, Journal of the American Medical Association

Last Updated: