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Ejercicios aeróbicos reduce presión sanguínea

Estudio muestra resultado positivo en todos los niveles

Lunes, 1 de abril (HealthDayNews) -- El ejercicio es bueno para la presión sanguínea no importa la edad, el peso, la raza o el género. Y realmente no importa si proviene de una caminata enérgica, una carrera rápida o unas cuantas brazadas en la piscina; los resultados son igual de buenos.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio publicado hoy día en "Annals of Internal Medicine". Investigadores concluyeron que casi cualquier tipo de ejercicio aeróbico es una herramienta eficaz para reducir la presión arterial y eso funciona en aproximadamente todas las personas.

"Nuestro informe es el estudio más abarcador en esta área . . . [éste] fue capaz de proveer un efecto general del ejercicio en la reducción de la presión sanguínea en todos los niveles", expresó el autor del estudio doctor Jiang He, profesor asociado de epidemiología y medicina en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de Tulane University.

En lugar de conducir nuevos experimentos clínicos, He y su grupo analizaron pruebas anteriores que demuestran vínculos entre el ejercicio aeróbico y la presión sanguínea. Aunque muchos otros estudios se concentraron en grupos específicos tales como hombres blancos o negros con sobrepeso al combinar todos los resultados y analizarlos en una forma nueva, He pudo demostrar un variado efecto del ejercicio en la presión sanguínea en todos los grupos.

"Nuestro estudio demostró reducción de presión arterial en personas que estaban en sobrepeso y en personas que no estaban en sobrepeso, y en negros, blancos y asiáticos", expuso He.

He también encontró que todos los tipos de ejercicios aeróbicos trabajan igualmente bien. Estos incluyen, caminar, correr, trotar y nadar. Además, el ejercicio aeróbico funciona tanto para quienes toman medicamento para la alta presión como para quienes tienen una presión normal.

Aunque expertos no debaten los hallazgos de He, algunos dicen que es importante señalar que los efectos del ejercicio fueron modestos en el mejor de los casos, con una disminución promedio por persona en la presión sanguínea de sólo 3 a 4 mm Hg. Esto significa que si una persona tenía un levemente elevado conteo de presión sanguínea de 130 (número más alto) sobre 86 (número más bajo), el régimen de ejercicio aeróbico podría reducirlo a aproximadamente 125 sobre 81. Los números citados con mayor frecuencia como para una presión sanguínea normal son 120 sobre 80.

"Esto puede ser importante para personas con hipertensión en el borde, y cuando se combinó con otras modificaciones en el estilo de vida tales como un cambio en la dieta y dejar de fumar, pueden disminuir la presión lo suficiente para evitar que algunas personas tengan que utilizar medicamento para controlar la presión sanguínea", indicó el experto en hipertensión doctor Samuel J. Mann, un profesor asociado de medicina en New York Weill Cornell Medical Center.

Pero Mann advierte a aquellos que tienen presión extremadamente alta que no confíen sólo en el ejercicio para controlar la hipertensión.

"El ejercicio es bueno para el corazón, es bueno para el cuepor, es bueno para la salud y todos deben ejercitarse con regularidad. No dejes de tomar el medicamento para la presión sanguínea a menos que tu doctor diga que está bien hacerlo", dijo.

El nuevo estudio involucró 2,419 adultos incluidos en 54 diferentes estudios sobre el ejercicio y la presión sanguínea quienes acordaron ejercitarse por un mínimo de dos semanas. Dichos estudios incluyeron hombres y mujeres caucásicos, negros y asiáticos, de 21 a 79 años, adultos en sobrepeso y con peso normal, y personas tanto con presión sanguínea normal como con alta presión.

Todos los estudios utilizaron ejercicio "aeróbico" las actividades que incrementan la frecuencia cardiaca y mejoran la capacidad del cuerpo para utilizar el oxígeno. La mayoría de los estudios conllevó participar en uno o más actividades aeróbicas de 20 a 30 minutos por sesión, varias veces a la semana.

Al combinar los resultados de todos los 54 estudios en un proceso conocido como "meta análisis", He y su grupo tuvieron una visión general de los efectos del ejercicio en diferentes grupos de personas.

La conclusión: En promedio, el ejercicio ayudó a los participantes del estudio a reducir la presión sistólica (número superior) en cerca de 4 mm Hg, y la presión diastólica (número inferior) en levemente más de 2.5 mm Hg.

De acuerdo con He, "La reducción de la presión sanguínea era levemente menor en personas con alta presión" (sistólica 4.9 mm Hg y diastólica 3.7 mm Hg) que en personas con presión sanguínea normal (sistólica 4.0 mm Hg y diastólica 2.3 mm Hg). Sin embargo, añadió que estas diferencias no eran estadísticamente significativa.

No obstante, lo que era significativo, fue que la reducción se logró si las personas perdían peso mientras hacían ejercicios, algo que no era fácilmente notable en estudios previos.

Un hallazgo sorprendente: Aquellos en los programas de ejercicios que duraban más de seis meses vieron una reducción menor en la presión sanguínea que aquellos en estudios más cortos un hecho que Mann considera tiene más que ver con el cumplimiento que cualquier otra cosa.

"Cuando le pides a las personas quienes no se ejercitan normalmente que comiencen a ejercitarse, lo hacen con más frecuencia al comienzo del programa, con niveles de actividad que se reducen mientras más progresa el programa", sostuvo Mann, quien añadió que la clave para retener los efectos de presión baja en el ejercicio es mantenerse haciéndolo.

He concuerda, y añade, "Los adultos deben considerar reducir la presión sanguínea [como] una de las muchas razones para ejercitarse 30 minutos varias veces por semana", indicó.

Qué hacer

Para más información sobre los efectos del ejercicio en la presión sanguínea, visita Life Fitness Education.

Para más sobre cómo la presión sanguínea alta afecta tu salud, visita El Centro de Presión Sanguínea.

FUENTES: Jiang He, M.D., Ph.D., autor del estudio, profesor asociado de epidemiología y medicina, Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de Tulane University; Samuel J. Mann, M.D., experto en hipertensión, profesor asociado de medicina en New York Weill Cornell Medical Center, ciudad de Nueva York; "Annals of Internal Medicine", 2 de abril de 2002
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