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'Que ningún niño se quede rezagado,' pero la actividad física puede resultar afectada

Expertos aseguran que el impacto no deliberado de esta ley federal sobre la educación física podría empeorar la epidemia de obesidad

LUNES 5 de junio (HealthDay News/HispaniCare) -- Desde que la ley federal No Child Left Behind (que ningún niño se quede rezagado) de 2001 entró en vigor, algunos funcionarios sanitarios se han preocupado por un efecto secundario no deliberado a medida que las escuelas luchan por cumplir el mandato de la ley de que todos los niños deben dar la talla en lectura, matemáticas y otras habilidades básicas.

Su temor es que se dedicará cada vez menos tiempo a la actividad física e incluso al recreo, lo cual causará a su vez el recrudecimiento de la epidemia de obesidad en niños y adolescentes estadounidenses. Algunos críticos han comenzado a llamar a la ley "No Child Left Without a Big Behind" (que no quede ningún niño que no sea obeso) o "No Child Let Outside" (que no salga ningún niño afuera).

"El riesgo está allí", aseguró James Sallis, profesor de psicología de la Universidad Estatal de San Diego y defensor de la actividad física en las escuelas.

Aunque Sallis, al igual que otros expertos, no pudo ofrecer tendencias o estadísticas específicas que comprobaran un recorte de los programas de actividad física, algunos expertos aseguran que hay numerosos informes anecdóticos de escuelas y distritos que reducen las clases de gimnasia para destinar más tiempo y dinero a fin de enfocarse en los mandatos de la ley.

"Si utilizaran su tiempo en algo que no está en la lista, es decir, que no sea ciencias, matemáticas o lectura, tendrán que cerrar", aseguró Sallis con relación a las sanciones que se imponen si los mandatos no se cumplen. La ley, agregó, "trata a los niños como pequeñas máquinas de aprender, cosa que no son".

Un vocero del Ministerio de Educación estadounidense aseguró que la agencia no tenía ninguna reacción formal en cuanto a las preocupaciones de que la Ley No Child Left Behind podría llevar a la reducción de los programas de educación física en las escuelas.

"Tenemos el Programa de Educación Física Carol M. White", aseguró el vocero David Thomas, y anotó que el programa asigna subvenciones a los distritos escolares locales para ayudarles a promover sus programas de educación física.

La Ley No Child Left Behind, considerada un hito en la educación por sus defensores, está diseñada para mejorar el desempeño estudiantil responsabilizando a las escuelas por los resultados en las pruebas de lectura y matemáticas durante toda la secundaria y asegurándose de ofrecer a los padres mayor información acerca del progreso de sus hijos.

"Hemos escuchado ejemplos de dónde se ha recortado la educación física y el recreo", aseguró Daniel Kaufman, vocero de la National Education Association, que representa a 2.7 millones de maestros y personal de apoyo. "Estamos oyendo, por ejemplo, de escuelas que recortan la educación física y el recreo para asegurarse de tener tiempo para enfocarse en preparar a los estudiantes para tomar las pruebas estadounidenses.

Incluso antes de que la ley entrara en vigencia, la actividad física diaria no era común en muchas escuelas, según los U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC).

Un estudio de los CDC de 2000 halló que apenas el ocho por ciento de las escuelas primarias, el 6.4 por ciento de las escuelas medias y de los primeros años de la secundaria, y el 5.8 por ciento de las escuelas altas ofrecían educación física a diario o su equivalente para todo el año escolar para todos los estudiantes en todos los grados.

En la misma encuesta, los CDC aseguraron que el 40 por ciento de las escuelas altas permitieron exclusiones de estudiantes de los cursos de educación física requeridos o deportes escolares. Entre las muchas razones aceptables para optar por no participar en la educación física se encuentran participación en educación vocacional, servicio comunitario o conflicto con otras actividades escolares.

A medida que la educación física decae, la obesidad entre los niños y adolescentes estadounidenses alcanza niveles de epidemia, según el National Center for Health Statistics. El informe señaló que de los niños y adolescentes entre 6 y 19, más de nueve millones, es decir, el 16 por ciento, tienen exceso de peso, tres veces la proporción de 1980.

Kaufman considera que la presión ejercida sobre las escuelas para desatender la educación física se intensificará a medida que los mandatos académicos de la Ley No Child Left Behind se vayan introduciendo paulatinamente y los estándares de desempeño aumenten.

Enfocarse exclusivamente en lo académico es miope, sostuvo. "Los niños obtienen mejores resultados académicos cuando tienen tiempo para los descansos que les permiten reducir la tensión y divertirse. No queremos convertir nuestras escuelas en fábricas de exámenes", dijo.

En mayo, el gobernador de Utah, Jon Huntsman, cuestionó la ley y firmó un proyecto de ley que le otorgaría prioridad a los estándares educativos del estado sobre los requisitos federales. Se estima que unos quince estados están considerando una legislación similar este año. Huntsman firmó el proyecto a pesar de las advertencias de los funcionarios de la educación estadounidense de que hacerlo le costaría a su estado $76 millones en ayudas federales, según informes noticiosos.

Los padres preocupados por la falta de educación física pueden, y deben, hacer escuchar su voz, aseguró Sallis. "Los padres no son conscientes de su poder", dijo, y agregó que incluso un solo padre que presione por mantener la educación física podría lograr algo. "Un padre coherente y que se haga oír puede cambiar una escuela. Un pequeño grupo puede cambiar a su distrito", aseguró.

Kaufman ofrece otras sugerencias y maneras de mantener la educación física en las escuelas. "Acuda a las reuniones de padres y maestros, póngase en contacto con los representantes de su localidad y con los miembros del Congreso. Escriba al editor de su periódico local", recomendó.

Sallis agregó que solicitar más educación física y menos comida chatarra en la cafetería de la escuela es una buena manera de ayudar a contrarrestar la epidemia de obesidad.

Más información

Para saber más acerca de la ley No Child Left Behind, visite el U.S. Department of Education.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Daniel Kaufman, spokesman, National Education Association, Washington, D.C.; James Sallis, Ph.D., professor of psychology, San Diego State University, San Diego, Calif.; David Thomas, spokesman, U.S. Department of Education, Washington, D.C.; U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta
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