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Una grasa podría hacerle bajar de peso

Expertos apuntan que la grasa 'marrón', que antes no se conocía en los adultos, aumenta el gasto calórico

MIÉRCOLES, 8 de abril (HealthDay News/Dr. Tango) -- Tome nota de la revolución marrón, más específicamente de la revolución de la grasa marrón.

Tres grupos distintos de científicos de dos continentes han verificado de manera independiente que los adultos humanos poseen esta grasa "buena" y adelgazante, que antes se pensaba sólo existía en niños y roedores.

El tejido es metabólicamente activo, y mientras más se tenga de este tipo de grasa, más delgado se tiende a ser, afirman los expertos. Esto se debe a que la grasa marrón ayuda a regular la temperatura corporal al generar calor.

Y según los expertos, el conocimiento sobre cómo manipular las mágicas cualidades de la grasa marrón podría llevar a tratamientos contra la obesidad.

"El público general y la mayoría de los científicos no sabían que esto existía", apuntó el Dr. Aaron Cypess, asociado de investigación del Centro Joslin para la Diabetes y profesor de la Facultad de medicina de la Harvard, en Boston. "Afirmamos que ahí está, y podría usarse como tratamiento para la obesidad y la diabetes".

Cypess es autor principal de uno de los tres estudios que aparece en la edición del 9 de abril de la revista New England Journal of Medicine.

Los expertos advirtieron que probablemente todavía falta mucho para una cura para la obesidad basada en la grasa marrón.

"Ésta es la primera vez que averiguamos que hay grasa marrón activa en los adultos humanos, pero la pregunta es si tiene alguna aplicación, si podemos usar medicamentos para que la grasa marrón sea más eficaz y ayude a la gente a perder peso", señaló el Dr. Spyros Mezitis, endocrinólogo del Hospital Lenox Hill en la ciudad de Nueva York.

"Con los tratamientos para la obesidad, actualmente no podemos perder más del diez por ciento", apuntó Mezitis. "Esto es algo que abre una nueva opción de quizá tener fármacos que traten la obesidad de manera más eficaz".

Mientras que un exceso diario de grasa "blanca" causa la obesidad, la grasa marrón en realidad ayuda a quemar calorías y podría ayudarnos a perder peso. Los bebés tienen un poco, pero la mayoría de los científicos que estudian el metabolismo y la obesidad habían abandonado la idea de que los adultos (aparte de los roedores) pudieran portar este tejido, potencialmente útil.

Esto cambió cuando especialistas en imágenes mencionaron que habían estado viendo este tipo de tejido durante años al estudiar a los pacientes de cáncer, considerándolo básicamente como algo molesto.

"Se encontraba en una parte de la literatura científica que el resto de nosotros no necesariamente teníamos en cuenta", afirmó Cypess. "A los expertos en medicina nuclear no les gustaba, porque les entorpecía la visualización de tumores".

Entonces, científicos interesados en el metabolismo aprovecharon las más recientes tecnologías de imágenes para investigar esta pieza perdida del rompecabezas de la obesidad.

Usando una combinación de escáneres de tomografía por emisión de positrones y tomografía computarizada (TEP y TC), Cypess y su equipo encontraron una gran prevalencia de tejido graso marrón en adultos humanos. Era el doble de común en las mujeres que en los hombres (7.5 frente a 3.1 por ciento).

La grasa era un indicador de delgadez general, señalaron los investigadores, ya que la gente con más peso, sobre todo los mayores, tenían menos grasa marrón que la gente más delgada. Las personas que tomaban bloqueadores beta, unos fármacos que tratan la presión arterial alta y otras afecciones, también tendían a tener menos grasa marrón. Los bloqueadores beta se han relacionado con el aumento de peso.

Los adultos más jóvenes tenían más grasa marrón, y este tipo de grasa era más activa en el tiempo más frío, aseguraron los autores, que recibieron financiamiento de varias fuentes, entre ellas las farmacéuticas Pfizer Inc., y Merck & Co.

En un segundo estudio, que también aparece en la revista, investigaciones holandeses encontraron que todos menos uno de los 24 hombres jóvenes que estudiaron tenían grasa marrón. Pero al igual que en los hallazgos de estudios anteriores, la grasa marrón era menos activa entre los hombres que tenían sobrepeso.

El tejido también se activaba sólo en las temperaturas frías, lo que tiene sentido, dada nuestra necesidad de mantenernos calientes en los climas y estaciones más fríos.

El último estudio, de investigadores de Finlandia y Suecia, mostró que el tejido marrón de los adultos se activaba con las temperaturas más bajas, un hallazgo que podría aclarar cómo los humanos gastan la energía.

Sin embargo, un experto considera que los hallazgos de los tres estudios tienen varias desventajas. Ian Murray, profesor asistente de neurociencias y terapéutica experimental del Colegio de Medicina del Centro de Ciencias de la Salud de Texas A&M, señaló que apenas un porcentaje pequeño de la gente en general tenía grasa marrón, y muy pocas personas con sobrepeso la tenían.

Además, la actividad del tejido parecía estar concentrada alrededor de la glándula adrenal, que se sabe tiene que ver con la regulación del estrés y de la temperatura corporal, añadió Murray.

"Tal vez la gente delgada tenga una mejor relación energética que las personas de mayor peso", razonó. "Se puede modular esta grasa antes de que la gente se haga obesa. . . de manera que un porcentaje más alto de personas puedan desarrollar y mantener esta grasa. Es otra terapia [potencial], más preventiva que curativa".

Cypess concurrió en que se necesitan más estudios. "Por más que los científicos quieran ser los primeros, realmente queremos estar en lo correcto", apuntó. "Tres hemos demostrado estas cosas, y sentimos que probablemente todo sea verdad, y ahora nos sentimos más optimistas respecto a tratamientos potenciales para la obesidad".

Más información

Para más información sobre la obesidad y el control del peso, visite los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Aaron Cypess M.D., Ph.D., research associate, Joslin Diabetes Center, and instructor, Harvard Medical School, Boston; Spyros Mezitis, M.D., endocrinologist, Lenox Hill Hospital, New York City; Ian Murray, Ph.D., assistant professor of neuroscience and experimental therapeutics, Texas A&M Health Science Center College of Medicine, College Station, Texas; April 9, 2009, New England Journal of Medicine
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