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Guerra en Irak cambia imagen de la medicina militar

Las tasas de muerte de las tropas de EE.UU. son menores a medida que los cirujanos se enfrentan a nuevos desafíos

JUEVES 9 de diciembre (HealthDayNews/HispaniCare) -- La naturaleza inusual de los conflictos en Irak y Afganistán están cambiando drásticamente la forma en que la milicia responde a las lesiones, informan los cirujanos que han prestando sus servicios allá.

Por un lado, los mini-hospitales altamente portátiles elevan la capacidad del ejército para recoger a los lesionados y ofrecerles el tratamiento que les salvará la vida, apuntó el Dr. Atul Gawande, un cirujano y escritor del personal para la revista New Yorker. Los chalecos a prueba de balas también ayudan, y los soldados heridos enfrentan un riesgo de muerte mucho menor que en cualquier conflicto armado previo de los EE.UU.

Pero Gawande agregó que los cirujanos no pueden depender completamente en su experiencia previa en el campo de batalla. "Los carros bomba y las minas producen nuevos tipos de lesiones que cambian a lo que tienen que enfrentarse", observó.

Gawande, un cirujano del Hospital Brigham and Women's en Boston, visitó el Centro Médico Militar Walter Reed y reporta sus hallazgos sobre el estado de la medicina militar en la edición del 9 de diciembre del New England Journal of Medicine.

En un ensayo adjunto, el Dr. George E. Peoples, jefe de oncología quirúrgica del Centro Médico Militar Walter Reed, presenta fotografías de tratamiento médico urgente en Irak, donde prestó sus servicios como jefe de cirugía con el equipo quirúrgico al frente número 274 del ejército de EE.UU.

La gran mayoría de las lesiones y muertes entre las fuerzas de la coalición en Irak (excluyendo a los iraquíes), se ha dado entre los estadounidenses. De acuerdo al Departamento de Defensa de EE.UU., 10,369 tropas han muerto o han sido lesionadas en combate en Afganistán e Irak desde 2001; la tasa de muertes es del 10 por ciento, o 1,004 personas.

La tasa de muertes fue mucho mayor en conflictos militares anteriores, desde la Guerra Revolucionaria, donde el 42 por ciento de los 10,623 soldados fallecieron, a la guerras en Vietnam y Corea, donde el índice de mortalidad fue del 24 por ciento.

En el número total de heridos y muertos, la guerra en Irak ya ha sobrepasado a la Guerra de 1812, la Guerra de México, y la guerra Española-Americana, aunque los números son pequeños comparados con la Segunda Guerra Mundial (más de 963,000).

En guerras anteriores, los soldados que perdían tres de sus extremidades estaban casi invariablemente condenados a morir, dijo Gawande. Pero ahora, los chalecos de Kevlar están protegiendo los órganos vitales en el pecho y abdomen, permitiendo que los amputados sobrevivan. Y contar con atención médica cerca también contribuye. "Al trasladar la atención quirúrgica militar justo al lugar de la batalla, están pudiendo salvar a estos pacientes", comentó.

Equipados con mini-hospitales completos con dispositivos médicos miniaturizados, los equipos médicos siguen de cerca a los soldados, estableciendo sus instalaciones en cuestión de horas y no días. "Hemos llevado a nuestros cirujanos cada vez más cerca del frente de batalla", dijo Peoples. "Pueden ir con los soldados a cualquier parte en que estén, estar en espacios reducidos y ofrecer intervenciones que salven la vida las extremidades".

Sin embargo, los mini-hospitales, equipados con más de 20 cirujanos, anestesiólogos, médicos y enfermeras, no están diseñados para ofrecer atención avanzada. El objetivo es poder llevar a los pacientes a un hospital militar más convencional en cuestión de cuatro a seis horas. A un primer nivel, los cirujanos "sólo hacen lo necesario para preservar la vida, las extremidades y la vista", dejando el resto para las instalaciones mejores equipadas, señaló Peoples.

Después, el ejército intenta volar al herido a un hospital de otro país, como Alemania o los EE.UU., en cuestión de unos cuantos días. En contraste, en la era de Vietnam, con frecuencia tomaba semanas para que los soldados pisaran tierra en suelo estadounidense.

¿Y qué de los retos? Hay muchos. Los chalecos de Kevlar no son inmunes a toda munición, y los mini-hospitales superpoblados tienen dificultades en satisfacer una variedad de necesidades médicas, desde rayos-X hasta componentes sanguíneos. Y el nuevo prospecto de sobrevivir para la mayoría de los soldados severamente heridos hace que surjan nuevos dilemas. "Tratar de determinar cómo ayudar a alguien así para que tenga una buena vida va más allá de cualquier reto que hemos enfrentado en la medicina", indicó Gawande.

Y a pesar de la protección añadida sobre sus cuerpos, muchos soldados aún sienten que necesitan más. Tras darles una plática para animar a los soldados en Kuwait el miércoles, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld fue bombardeado por los soldados con una serie de preguntas difíciles. Alguien preguntó por qué tenían que estar separando acumulaciones de escombro para poder encontrar metal para incrementar la seguridad de sus vehículos, pregunta que provocó un fuerte aplauso entre las 2,300 tropas reunidas.

"Se va a la guerra con el ejército que se tiene", Rumsfeld respondió. "Puedes tener todo el armamento del mundo en un tanque y [aún así] ser bombardeado".


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Atul Gawande, M.D., M.P.H., surgeon, Brigham and Women's Hospital, and assistant professor, health policy and management, Harvard School of Public Health, Boston; George E. Peoples, M.D., chief, surgical oncology, Walter Reed Army Medical Center, and chief surgeon, 274th forward surgical team, U.S. Army, Washington, D.C.; Dec. 9, 2004, New England Journal of Medicine; photo courtesy Walter Reed Army Medical Center
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