La prueba para la Lyme se utiliza en exceso por la insistencia de pacientes

Un estudio revela que muchas personas con síntomas poco claros exigen esta prueba cuando en realidad no es adecuada

MIÉRCOLES 28 de julio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Un grupo de investigadores informan que los médicos ordenan demasiadas pruebas cuando no son adecuadas para la enfermedad de Lyme, muchas veces cediendo a las exigencias de los pacientes.

Según este reciente estudio, unas 2.8 millones de pruebas para la enfermedad de Lyme se realizan cada año en los Estados Unidos. Todas estas pruebas le cuestan al sistema sanitario más $100 millones al año.

"Encontramos que una buena cantidad de pruebas de sangre para enfermedad de Lyme se están ordenando cuando no son adecuadas, principalmente para aquellos pacientes que acuden al consultorio sin presentar los síntomas", afirmó el Dr. Alan H. Ramsey, profesor clínico asistente de medicina familiar de la Universidad de Wisconsin, autor del estudio.

Sin embargo, un defensor de un grupo de pacientes de la enfermedad de Lyme se mostró en desacuerdo y dijo que la prueba misma necesita ser mejorada y que la gente debería hacerse la prueba por lo menos para salir de la duda.

La enfermedad de Lyme es una infección causada por la picadura de la garrapata del venado, la cual transmite la bacteria Borrelia burgdorferi. Entre las señales que la identifican están una roncha en forma de diana en el lugar de la picadura y rigidez en articulaciones principales, como las rodillas y los hombros. La enfermedad se trata con antibióticos.

En su estudio, los investigadores observaron 365 pruebas de sangre para la enfermedad de Lyme en Wisconsin. De éstas, apenas el 20 por ciento se clasificó como adecuado. Al menos el 27 por ciento no era adecuado y el resto era un asunto discrecional.

En más del cincuenta por ciento de las pruebas inadecuadas, los pacientes no tenían síntomas de enfermedad de Lyme, según el artículo, que aparece en la edición de julio y agosto de Annals of Family Medicine.

Además, el 27 por ciento de las pruebas se realizaron porque los pacientes la pidieron. De éstas, al menos el 40 por ciento eran inadecuado.

"Hay muchos pacientes con quejas no específicas que piden la prueba, preocupados porque podrían tener la enfermedad de Lyme", declaró Ramsey. "Esto guarda relación en estos días con el virus del Nilo Occidental porque la gente acude con síntomas no específicos, preocupados porque podrían tener ese virus. Si podemos enfocarnos en ese 27 por ciento de las pruebas que no son adecuadas y eliminarlas, no vamos a pasar por alto ningún caso de enfermedad de Lyme".

Para reducir el número de pruebas no adecuadas y reducir los costos, los pacientes y los médicos necesitan educarse más sobre la enfermedad de Lyme, según Ramsey.

Las pruebas no deberían hacerse para confirmar si la enfermedad de Lyme está curada, recomendó Ramsey. "Eso es absolutamente innecesario", añadió.

"Las pruebas deberían ser realizadas de acuerdo con los síntomas", agregó Ramsey. Los pacientes que sienten dolor en algunas articulaciones, inflamación de uno de los nervios faciales, meningitis, o que muestras señales de algunos problemas cardiacos como bloqueo auriculoventricular, deberían hacerse una prueba para la enfermedad de Lyme, advirtió.

Ramsey considera que las personas que tienen la típica roncha en forma de diana que se asocia con la enfermedad de Lyme, que se observa en el 80 por ciento de los casos, no deberían hacerse la prueba sino recibir tratamiento con antibióticos automáticamente. "Si el paciente va a ser tratado de todos modos, no hay necesidad de hacer la prueba", dijo.

"Tener una picadura de garrapata no significa que una persona tenga que hacerse una prueba para la enfermedad de Lyme", agregó Ramsey. "Ordenar o solicitar una prueba para la enfermedad de Lyme sin conocer las señales y los síntomas no es adecuado".

"No me sorprende en lo más mínimo que el 20 por ciento de las pruebas serológicas para enfermedad de Lyme que fueron ordenadas haya sido considerado inadecuado", afirmó el Dr. Eugene D. Shapiro, profesor de pediatría, epidemiología y medicina investigativa de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale.

Shapiro, asesor científico de la American Lyme Disease Foundation, considera que la mayoría de las pruebas que se clasificaron como discrecionales también eran en realidad inadecuadas. "Ha habido muchos otros estudios con hallazgos similares", agregó.

"Los médicos ordenan estas pruebas con frecuencia para examinar pacientes con quejas comunes y no específicas, como fatiga o artralgia [dolor en las articulaciones]", afirmó Shapiro. "Las pruebas positivas en este ambiente suelen ser falsamente positivas. Hay boletines de la FDA [U.S. Food and Drug Administration] que recalcan que las pruebas para la enfermedad de Lyme no deben usarse como pruebas de chequeo".

Sin embargo, a Karen Forschner, miembro de la junta directiva de la Lyme Disease Foundation, le preocupa que las pruebas para la enfermedad de Lyme no sean precisas y que puedan pasar por alto muchos casos de la misma enfermedad. También le preocupa que muchas personas tengan la enfermedad y no haya sido diagnosticada, por lo que limitar las pruebas podría aumentar el problema.

"En cambio, sería mejor que el gobierno y los investigadores desarrollaran una prueba muy buena y sensible", sostuvo. "La preocupación no es si los pacientes deberían hacerse la prueba o no. La verdadera preocupación es: ¿qué significa realmente la prueba y por qué los investigadores no están invirtiendo su tiempo y su esfuerzo en desarrollar una prueba mejor?".

Forschner también dijo que los pacientes deberían pedir las pruebas si están preocupados. "Deberían conversarlo con su médico. Tiene sentido", puntualizó.

Más Información

La National Library of Medicine tiene bastante información sobre la enfermedad de Lyme.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Alan H. Ramsey, M.D., M.P.H., assistant clinical professor, family medicine, University of Wisconsin, Madison; Eugene D. Shapiro, M.D., professor, pediatrics, epidemiology and investigative medicine, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; Karen Forschner, chairwoman, board of directors, Lyme Disease Foundation, Tolland, Conn.; July/August 2004 Annals of Family Medicine
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