La publicidad de la TRH desciende espectacularmente tras un estudio negativo

Un estudio revela que el sector no utilizó su gran poder de mercadeo

MARTES 26 de octubre (HealthDayNews/HispaniCare) -- Las compañías farmacéuticas redujeron drásticamente sus gastos de publicidad para la terapia de reemplazo hormonal luego de un decisivo estudio realizado por el gobierno de los EE.UU. que descubrió que esta terapia podría afectar negativamente la salud de las mujeres.

Un nuevo informe sobre el impacto del estudio 2002 Women's Health Initiative (WHI) también señaló que la publicidad directa al consumidor también desapareció.

Esta reducción puede haber contribuido al posterior declive en las recetas, según afirman los autores del artículo, que aparece en la edición del 27 de octubre del Journal of the American Medical Association. El artículo ofrece una visión poco común sobre cómo un estudio de gran tamaño y confianza puede cambiar el impacto del rico y poderoso mercadeo del sector farmacéutico.

Otros expertos apuntan que el artículo es menos sobre el vínculo entre la promoción y las recetas y más sobre la inmensa magnitud de la inversión por parte del sector, la cual llegó a los $300 millones por año en el caso de la terapia de reemplazo hormonal (TRH).

"No es sorprendente que redujeran sus inversiones en publicidad, pero el grado de reducción equivaldría a retirar todas las tropas estadounidenses actualmente en Europa. Es una salida masiva", afirmó Arthur Caplan, presidente del departamento de ética médica y director del Centro de Bioética de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia. "Esto nos da una idea de la importancia y el poder de estas actividades publicitarias".

En julio de 2002, el segmento de estrógeno más progestina del WHI se detuvo inesperadamente luego de que los resultados mostraran que la dosis estándar de Prempro aumentaba el riesgo de ataque del corazón, coágulos de sangre y cáncer de mama, sin ningún beneficio general.

Si bien se formularon originalmente para aliviar los síntomas de la menopausia como los calores, estos productos hormonales se prescribieron ampliamente para proteger contra la enfermedad cardiaca y otros aspectos del envejecimiento, a pesar de la ausencia de evidencias contundentes para apoyar estas afirmaciones.

Antes del anuncio del WHI, la terapia hormonal se encontraba entre los medicamentos más promovidos, de acuerdo a los autores del estudio, y las recetas eran correspondientemente numerosas. Los autores apuntaron que, para mediados de los 90, casi la mitad de las mujeres posmenopáusicas en los Estados Unidos estaban bajo TRH a largo plazo recetada. En 1998, las terapias hormonales eran responsables de más de $300 millones anuales en gastos publicitarios, lo que las convertía en el décimo tipo de medicamento más promovido.

Se han realizado pocos estudios sobre cómo las compañías farmacéuticas responden a estudios negativos como éste. Sin embargo, sus respuestas podrían ser importantes porque el mercadeo afecta muy a menudo la forma en que recetan los médicos.

Los autores del estudio revisaron datos nacionalmente representativos de enero de 2001 a diciembre de 2003 tanto sobre las recetas como sobre la promoción de las terapias hormonales.

Antes de la publicación de los resultados del WHI, las tasas de receta y de gasto publicitario para la terapia hormonal eran estables, según los autores. Durante los primeros tres meses antes de los resultados del WHI, se escribieron 22.4 millones de recetas para terapia hormonal y se gastaron $71 millones en promoción.

Esto se traduce en $350 por año por médico de los EE.UU., en comparación con los $220 por año por médico luego de que se publicaran los resultados del WHI.

Nueve meses luego de los resultados, había una reducción del 32 por ciento en las recetas y del 37 por ciento en los resultados publicitarios, representando su nivel más bajo.

Un año y medio luego de que se publicaran los resultados del WHI, los datos mostraban un descenso del 43 por ciento en las recetas para terapia hormonal en los Estados Unidos.

Más recientemente, la publicidad para ciertos productos ha comenzado a aparecer nuevamente.

"Se dio un proceso de dos etapas", afirmó el autor del estudio, el Dr. Randall S. Stafford, profesor asistente de medicina en el Stanford Prevention Research Center. "En el periodo inmediatamente posterior al estudio, y aproximadamente durante el año siguiente, hubo una reducción en la publicidad, y, más recientemente, ha resurgido un poco. Este resurgir se ha concentrado mayormente en la promoción de la versión de baja dosis de Premarin y Prempro".

Las mujeres también pueden haber jugado un rol importante en el enorme declive y posteriormente, en el ligero aumento. "Los primeros dos o tres meses luego de la publicación de WHI, muchas mujeres estaban muy preocupadas. Algunas hasta renunciaron a las hormonas de golpe", apuntó el Dr. Anthony Grieco, especialista en obstetricia y ginecología en la Ochsner Clinic Foundation en Nueva Orleáns. "Luego, volvieron a usarlas".

Para Caplan, el ciclo completo señala algo más allá más importante que la simple terapia hormonal.

"¿Podemos realmente esperar que aquellos que están ganando dinero y realizando una inversión den un seguimiento relevante a eventos adversos? Ese sistema nunca protegerá la salud pública. La única razón por la cual estamos obteniendo algo de información es que las compañías están tratando de obtener nuevas indicaciones para ampliar el mercado", señaló. "Hace mucho debimos crear algún tipo de agencia independiente con fondos federales que realizara más estudios de seguimiento y comparativos. Si usted está ganando dinero e invirtiendo dinero en promoción, ¿quién puede pensar que andará buscando eventos adversos?".

El estudio señaló que una estrategia potencial por parte de los fabricantes de medicamentos es gastar dinero adicional en la publicidad a pesar de los resultados. Sin embargo, "se salieron tan rápido como pudieron", dijo Caplan.

Más información

Para más información sobre la Women's Health Initiative, visite el National Heart, Lung, and Blood Institute.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Randall S. Stafford, M.D., Ph.D., assistant professor, medicine, Stanford Prevention Research Center, Stanford University School of Medicine, Palo Alto, Calif.; Arthur Caplan, Ph.D., professor, bioethics, and chairman, medical ethics, University of Pennsylvania, Philadelphia; Anthony Grieco, M.D., staff physician in obstetrics and gynecology, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Oct. 27, 2004, Journal of the American Medical Association
Consumer News in Spanish