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Los equipos de respuesta rápida pueden salvar la vida de los niños hospitalizados

Un estudio halla que la atención coordinada mejora la supervivencia de los niños muy enfermos

MARTES 20 de noviembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio reciente sugiere que incorporar un equipo de expertos de respuesta rápida a un hospital infantil puede reducir las tasas de mortalidad, ataques cardiacos y paros respiratorios de los pacientes fuera de la unidad de cuidados intensivos.

"Éste es el primer trabajo de investigación que muestra una mejora en la mortalidad, por tanto contribuye al potencial de que tener equipos de respuesta rápida puede realmente cambiar el resultado clínico", aseguró el Dr. Richard Brilli, autor de un editorial que acompaña el artículo en la edición del 21 de noviembre del Journal of the American Medical Association.

"Esto valida con investigación que se trata de un buen proceso. Es convincente, confiable y muestra una mejora en los resultados", agregó Audrey Hubbard, directora de servicios infantiles del Hospital infantil Scott & White en Temple, Texas.

Un equipo de respuesta rápida (ERR) está integrado por expertos de diferentes disciplinas que están disponibles las 24 horas, 7 días a la semana para evaluar a los pacientes hospitalizados que no están en la unidad de cuidados intensivos (UCI). Los expertos frecuentemente están capacitados en procedimientos de UCI.

Tales equipos han sido estudiados de forma extensiva y han demostrado que reducen las tasas de mortalidad y paros cardiopulmonares en adultos hospitalizados. La investigación en niños es más limitada.

"En la atención pediátrica, solamente se han hecho tres trabajos [incluido el actual], y eso no es mucha literatura para afirmar si es bueno o malo", dijo Brilli.

Dos de esos trabajos (uno realizado por Brilli) mostró un beneficio en las tasas de paros cardiopulmonares sin un beneficio en la mortalidad.

Sin embargo, existe una necesidad clara de algún tipo de intervención.

"[Hay] niños que durante su estancia en el hospital se deterioran de tal manera que acaban teniendo un paro cardiopulmonar", dijo Brilli. "La pregunta aquí es determinar cuál es el mejor método para identificar a un paciente cuya enfermedad se esté agravando y hacer algo al respecto antes de que empeore"

El estudio actual es un análisis de antes y después de las tasas de mortalidad y paros cardiorrespiratorios en el Hospital Lucile Packard de Palo Alto, California.

Tras incorporar los equipos de respuesta rápida al hospital el 1 de septiembre de 2005, la tasa mensual de mortalidad descendió en 18 por ciento, mientras que la tasa de paro cardiopulmonar (lo que los médicos llaman "códigos") se redujo en 72 por ciento.

Los autores calculan que se salvó la vida a 33 niños a lo largo de un periodo de 19 meses.

"Lo más difícil de creer sobre todo era que tanto los códigos fuera de la UCI como las tasas de mortalidad descendieron precipitadamente en el plazo de un mes de la intervención, algo poco habitual en una iniciativa de mejora de la calidad", señaló el Dr. Paul J. Sharek, autor del estudio y profesor asistente de pediatría en la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford en Palo Alto, California, y jefe clínico de la oficina para la seguridad del paciente del Hospital infantil Lucile Packard. "Normalmente, se tarda entre tres y seis meses en ver resultados. . . En mi opinión esto anima realmente a los hospitales infantiles a considerar a fondo este tipo de intervención como algo que mejora en verdad la tasas de mortalidad"

¿Por qué este estudio observó mejoras en la mortalidad y los otros dos no? Una posible razón es que este estudio cubrió un periodo de tiempo largo largo. La segunda, y probablemente la más importante, es que muchos de los niños estudiados en el Lucile Packard estaban muy enfermos. "Los niños son médicamente tan frágiles que si se tiene la capacidad de detectar las descompensaciones a tiempo, habrá más probabilidades de lograr un buen resultado", apuntó Sharek.

Sin embargo, los autores del editorial no están convencidos del todo de que los equipos de respuesta rápida, aunque útiles, sean la respuesta más efectiva para el problema.

Por un lado, los signos vitales de los adultos son básicamente iguales sin importar si la persona tiene 20 años u 80, lo que hace que sea más fácil responder a las anormalidades. Para los niños, los signos vitales varían drásticamente de un niño de nueve meses a otro de 15 años.

"Cuando se empiezan a tomar cuenta todas las distribuciones por edades, el número de puntos desencadenantes aumenta, y a medida que se complica, resulta más difícil de recordar e implementar", explicó Brilli.

Más información

Para conocer más sobre la salud de los niños, visite la Nemours Foundation.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Paul J. Sharek, M.D., assistant professor, pediatrics, Stanford University School of Medicine, Palo Alto, Calif., and chief clinical patient safety officer. Lucile Packard Children's Hospital; Richard J. Brilli, M.D., professor, pediatrics and director, pediatric intensive care unit, Cincinnati Children's Hospital; Audrey Hubbard, M.S.N., R.N., director of children's services, Children's Hospital, Scott & White, Temple, Texas; Nov. 21, 2007, Journal of the American Medical Association
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