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Prueba de esfuerzo cardiaco mide el riesgo de las mujeres de morir por enfermedad del corazón

Este nuevo y más preciso modelo usa datos basados en las mujeres, no en los hombres, reporta un estudio

MIÉRCOLES 3 de agosto (HealthDay News/HispaniCare) -- Cuando se evalúan los niveles de forma física para predecir quién está en riesgo de morir por enfermedad del corazón, los médicos han tenido que confiar en estándares dados por investigaciones realizadas sólo con hombres, lo que significa que a las mujeres con frecuencia se les diagnosticaba incorrectamente.

Pero médicos de la Universidad Northwestern en Chicago han desarrollado una sencilla gráfica para las mujeres basada en nuevos datos que identifican con más precisión aquéllas que tienen mayor riesgo de mortalidad según su estado físico, según lo determina una prueba de esfuerzo cardiaco.

Los datos se basan en un análisis de pruebas de esfuerzo cardiaco de más de 10,000 mujeres, tanto mujeres saludables como mujeres en riesgo de enfermedad del corazón. Los investigadores usaron entonces esa información para determinar qué podría ser considerado una capacidad de ejercicio y forma física normal para las mujeres de diferentes edades.

"Simplemente no teníamos directrices para las mujeres, sabíamos que las que teníamos no eran relevantes por nuestra experiencia clínica. Pero ahora tenemos estándares para mujeres según su edad y estado físico", afirmó la autora del estudio, la Dra. Martha Gulati, profesora asistente del Instituto Cardiovascular Bluhm de la Universidad Northwestern.

Gulati apuntó que las directrices son importantes porque la investigación ha mostrado cada vez más que el estado físico medido por pruebas de esfuerzo cardiaco estándares es un predictor independiente de riesgo de mortalidad, particularmente por enfermedad del corazón.

Y si bien se necesita más investigación para determinar si es rentable que las mujeres saludables se sometan a pruebas de esfuerzo cardiaco para evaluar el riesgo de mortalidad como parte de un examen físico normal, los médicos tienen ahora las herramientas para identificar con mayor precisión a las mujeres en riesgo, afirmó.

Los hombres tienen más capacidad para hacer ejercicio que las mujeres, una brecha que aumenta a medida que hombres y mujeres envejecen. Esto significa que las evaluaciones entre ejercicio y riesgo de mortalidad basadas en estudios con hombres identifican incorrectamente a demasiadas mujeres como de alto riesgo, explicó Gulati.

"Si usáramos los valores masculinos, identificaríamos a más mujeres en riesgo de las que en realidad hay", dijo.

Las nuevas directrices son 15 por ciento más precisas para identificar a aquéllas mujeres saludables en riesgo de muerte según su estado físico que los estándares anteriores basados en hombres. Y son 17 por ciento más específicos para detectar quién no está en riesgo de muerte por enfermedad del corazón, afirmó Gulati.

Los resultados de la investigación aparecen en la edición del 4 de agosto del New England Journal of Medicine.

Usando los nuevos datos, y una gráfica para evaluar los datos llamada nomograma, Gulati y sus colegas encontraron que mujeres por lo demás sanas cuya capacidad de ejercicio era de menos del 85 por ciento del nivel predicho por la edad, tenían el doble de riesgo de muerte, en comparación con las mujeres que llegaban a por lo menos el 85 por ciento. La mayoría de las mujeres tenían un estado físico de 85 por ciento o más. Entre las mujeres diagnosticadas con síntomas de enfermedad coronaria, aquéllas cuya capacidad de ejercicio era menos del 85 por ciento tenían 2.4 veces más probabilidades de morir por enfermedad cardiovascular, encontró el estudio.

"Esto nos da evidencia de que esas mujeres tienen una razón para comenzar a hacer ejercicio", apuntó Gulati.

Para el estudio, Gulati y sus colegas revisaron datos de 5,721 mujeres sanas del St. James Women Take Heart Program en Chicago, y de 4,471 mujeres que fueron evaluadas por una sospecha de enfermedad coronaria en seis centros médicos. Todas las mujeres habían tomado pruebas de esfuerzo cardiaco estándares en una caminadora que medían su consumo máximo de oxígeno "según se expresa en equivalentes metabólicos (EM)". Los investigadores entonces estudiaron el número de muertes en ambos grupos durante un periodo de cinco a ocho años, a partir de 1992.

En el grupo sin síntomas de enfermedad del corazón, hubo 180 muertes (el 3 por ciento), 58 por causas cardiacas durante el periodo de ocho años. En el grupo con síntomas, hubo 537 muertes (12 por ciento), 45 por causas cardiacas durante un seguimiento de cinco años.

Gulati dijo que el estudio está dedicado al fallecido Dr. Arfan Al-Hani, quien diseñó el proyecto St. James Women Take Heart Project hace casi 15 años.

"Tenemos una deuda con él. En 1992, no hablábamos de las mujeres y la enfermedad del corazón y sin su previsión este estudio no hubiera sido posible", afirmó.

En un editorial acompañante del estudio, los Drs. William E. Kraus y Pamela S. Douglas del Centro Médico de la Universidad de Duke anotaron que si bien muchas consultas entre médico y paciente sobre la enfermedad del corazón incluyen preguntas sobre el colesterol, la dieta y pruebas como los electrocardiogramas, la importancia del ejercicio se descuida con frecuencia, a pesar de las pruebas de su fuerte impacto sobre la reducción del riesgo de muerte.

"Esperamos que este informe ofrezca un estímulo para reintroducir las evaluaciones de forma física en el ambiente clínico rutinario, tanto para mujeres como para hombres", escribieron.

La Dra. Nieca Goldberg, jefa de atención cardiaca de mujeres del Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York dijo que "éste es un estudio realmente bien hecho y muy puntual. No teníamos un marco de referencia para las mujeres y esto nos da un formato para evaluar" el riesgo de mortalidad para las mujeres.

"Este es un estudio magnífico", concurrió la Dra. Alison Schecter, codirectora del Women's CARE del Instituto Cardiovascular del Centró Medico Mount Sinai de la ciudad de Nueva York. "Hacer ejercicio es importante, pero también es importante saber cuánto, y estas directrices ayudarán a los médicos a ayudar a las pacientes".

Más información

Regístrese en la American Heart Association para mejorar su estado físico para el ejercicio.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Martha Gulati, M.D., assistant professor, Bluhm Cardiovascular Institute, Northwestern Memorial Hospital, Chicago; Alison Schecter, M.D., assistant professor, medicine, co-director of Women's CARE, Cardiovascular Institute, Mount Sinai Medical Center, New York City; Nieca Goldberg, M.D., chief, women's cardiac care, Lenox Hill Hospital, New York City; Aug. 4, 2005, New England Journal of Medicine
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