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Los estadounidenses no están claros en cuanto a la preparación para las emergencias

Encuesta halla que muchos recurrirían al auxilio no tradicional, tendrían poca fe en el gobierno, y no estarían preparados

JUEVES 15 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Los estadounidenses acudirán a fuentes no tradicionales, tales como al clero, para información y ayuda durante una emergencia.

Al mismo tiempo, muchos estadounidenses no se sienten confiados sobre las políticas nacionales de preparación para emergencias. Y si bien la mayoría de estadounidenses considera estar preparada para una emergencia, muchos no lo están.

Estos son algunos de los hallazgos de una encuesta, presentados el miércoles en la reunión de la American Public Health Association en Filadelfia.

La investigación fue llevada a cabo por el Centro para la Investigación de la Preparación, Educación y Práctica en la Universidad de Temple.

Desde el 11 de septiembre de 2001, el país se ha preocupado por mejorar la preparación y las respuestas a los desastres. La mayor parte de este esfuerzo se ha concentrado en la coordinación y la comunicación entre los respondedores de emergencia, como la policía y los bomberos.

Se ha enfocado un poco menos de esfuerzo en cómo incluir al público, afirmaron los autores, y el huracán Katrina fue un buen ejemplo de las consecuencias de una comunicación pobre con el público.

"El problema de la preparación ha estado en las noticias durante unos cuantos años", afirmó la coautora del estudio Sarah Bass, profesora asistente de salud pública en la Temple. "Actualmente se le dedican muchos fondos, pero realmente no sabíamos mucho sobre la opinión pública y estas cosas en particular".

Parte del problema podría yacer en las divergencias de opinión sobre cómo las comunicaciones deberían gestionarse.

"Hay una tensión constante entre las personas que opinan que la estrategia debe ser comunicar tanto como se pueda antes del evento, para minimizar la ansiedad pública durante cualquier tipo de desastre, y la opinión contraria de que se trata de un asunto de seguridad", afirmó Scot Phelps, un paramédico que es director de gestión de emergencias y desastres en la Facultad de Asuntos Públicos y Administración de la Universidad Metropolitana de Nueva York. Por ejemplo, si el gobierno anuncia que se vacunará contra la viruela en las escuelas públicas locales, los terroristas podrían trastornar el esfuerzo, explicó.

Este informe se basó en una encuesta telefónica del otoño de 2004, en la que se cuestionó a 1,500 familias de toda Pensilvania sobre sus actitudes y prácticas en cuanto a la preparación para las emergencias.

Cuando se les preguntó a quién acudirían en el evento de una emergencia, casi todos los respondedores apuntaron a estaciones de televisión y radio. Lo más sorprendente fue el hallazgo de que el 50 por ciento de los respondedores afirmaron que acudirían al clero en búsqueda de información. Casi dos tercios (el 62 por ciento) afirmó que acudiría a la Cruz Roja o al Ejercito de Salvación, mientras que el 59 por ciento afirmó que acudiría a una agencia de salud pública.

"Fue realmente interesante averiguar que casi el 60 por ciento deseaba obtener información por parte de los departamentos de salud pública. Muchas veces, los departamentos de salud pública no están al frente de los mensajes", apuntó Bass. "También sorprendió el hallazgo sobre el clero. Creo que el clero se ha utilizado poco".

Muchos respondedores no se sentían completamente cómodos con las políticas nacionales en cuanto a la preparación y la seguridad del país. Entre el 25 y el 35 por ciento afirmó que las leyes de seguridad nacional no los hacían sentirse más seguros, y el 47 por ciento expresó que las nuevas leyes conllevarían una pérdida de la privacidad. Una cuarta parte de los respondedores no se sentían confiados en el nivel de preparación de sus familias o del gobierno.

Casi tres cuartas partes (el 73 por ciento) de los respondedores sabían dónde obtener ayuda profesional para la ansiedad y el estrés después de un evento de emergencia, y la mayoría estaba consciente de los esfuerzos nacionales por mejorar la respuesta a los eventos desastrosos. Menos estaban conscientes de los esfuerzos estatales en la misma dirección.

Si bien la mayoría (el 72 por ciento) consideraba que estaban personalmente preparados para las emergencias, en realidad no lo estaban. Los habitantes de Pensilvania sólo habían tomado tres o cuatro de las nueve acciones posibles para prepararse. La mayoría de las acciones se trataban de comprar artículos. Sólo el 31 por ciento había hecho un plan familiar, encontró la encuesta.

Este hallazgo se hace eco de un informe anterior que reveló que el gobierno de los EE.UU. y la mayoría de los estados no están preparados para proteger la salud del público en una emergencia masiva o en un acto de bioterrorismo En el informe, el gobierno federal recibió una calificación de D+ en cuanto a la preparación para emergencias de salud pública después del 11 de septiembre. Más de la mitad de los estados recibieron una calificación de cinco o menos de 10 puntos posibles para los indicadores claves de preparación para las emergencias sanitarias.

"Sólo el 26 por ciento de los residentes de Pensilvania sabían que Pensilvania tenía una guía de preparación de emergencia. Eso es patético", señaló Phelps. "Hasta que creemos un sistema en que la preparación sea parte de la vida cotidiana, siempre estaremos en riesgo". Phelps sugirió que se debería requerir a los alumnos de séptimo grado en las escuelas públicas escribir el plan de emergencia de sus familias. "Podríamos preparar 100,000 hogares cada año".

En la encuesta actual hubo, en general, un nivel bajo de ansiedad en todo el estado, y se midió el trastorno de estrés postraumático (TEPT) en el 8.7 por ciento de la muestra. La prevalencia del TEPT entre los adultos estadounidenses durante el transcurso de sus vidas se ha reportado en 7.8 por ciento.

Fue interesante encontrar que la mayor preocupación de los respondedores era que los alimentos o el agua fueran contaminados deliberadamente.

"Eso fue muy sorprendente porque nunca ha sucedido antes", apuntó Bass. "No se comentó luego del 11 de septiembre como una posibilidad, mientras que la viruela y el ántrax sí, y el ántrax no fue una de las principales preocupaciones".

Muchos menos estaban preocupados sobre su exposición al ántrax a través del correo, a pesar de que esto sí sucedió en Nueva York y Nueva Jersey, geográficamente cercanas. Los respondedores no estaban demasiado preocupados de que un evento terrorista o un desastre natural afectaría a sus comunidades en los próximos dos años.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Sarah Bass, Ph.D., assistant professor, public health, Temple University, Philaelphia; Scot Phelps, J.D., program director and associate professor, emergency and disaster management, School of Public Affairs & Administration, Metropolitan College of New York, New York City
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