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Los libros de Harry Potter mantienen a los niños seguros

Se observaron reducciones en las visitas a las salas de emergencias en los fines de semana en los que se publicaron las nuevas entregas

JUEVES 22 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- En la lucha contra el maligno Lord Voldemort, muchos niños inocentes han sido asesinados e incluso el mismo Harry Potter fue marcado salvajemente con una cicatriz en la frente con forma de relámpago.

Pero en el mundo más banal y real, el mundo Muggle (no mágico) está ferviente batalla ha producido efectos opuestos: salas de emergencias vacías.

Investigadores británicos informan que hallaron que el número de niños que visitan la sala de emergencias en ese país se redujo en casi la mitad durante los fines de semana del verano cuando se publicaron los nuevos libros de Harry Potter.

"Nos sorprendió la magnitud del efecto que esto podía tener", dijo el Dr. Stephen Gwilym, autor principal de un estudio que aparece en la edición del 24 y 31 de diciembre del British Medical Journal. "Pero cuando consideramos la amplia aceptación de los libros, quizás esto no sea tan sorprendente".

En los Estados Unidos y Gran Bretaña, el libro más reciente de Harry Potter, El misterio del príncipe, la sexta entrega en la serie de Rowling, vendió casi 9 millones de copias en las primeras 24 horas siguientes a su publicación en Julio, de acuerdo con el nuevo informe. Hasta ahora, los libros han sido traducidos a más de 60 idiomas.

En cierto modo, menos niños, pero aún así un número sustancial, acuden a los departamentos de emergencias con lesiones traumáticas, cerca de 2 millones cada año en el Reino Unido. Alrededor de 300 mueren como resultado de su lesión, de acuerdo con el Child Accident Prevention Trust.

El tráfico de lesiones tiende a aumentar durante los meses de verano, cuando las largas horas de luz solar, el clima cálido y las vacaciones escolares favorecen el patinaje en línea, la escalada de árboles o montar en motonetas, apuntan los investigadores británicos.

"Observamos huesos rotos, fracturas de antebrazo y muñeca y fracturas de tobillo, así como lesiones en la cabeza. Éstas tienden a ser más comunes", dijo Gwilym, médico especialista del departamento de cirugía ortopédica de traumas del Hospital John Radcliffe en Oxford. "Desde deportes, caídas de bicicletas, caídas de árboles, ser empujados por un hermano".

Sin embargo, en una semana del verano, Gwilym y el autor principal del estudio, el Dr. Keith Willett, notaron algo muy extraño, paz en la sala de emergencia.

"Estábamos trabajando el fin de semana en la unidad de trauma y estábamos cruzados de brazos", recordó Gwilym. "No había trabajo, así que sugerí que el Dr. Willett se podía ir a casa y que yo me encargaría de la unidad. El Dr. Willett me dijo que no había razón para hacerlo porque cuatro de sus cincos hijos [el quinto no sabía leer] estaban alineados en el sofá leyendo a Harry Potter".

"Tuvo que comprar cuatro ejemplares del libro, de forma que ninguno de los niños lo recibiera primero que los otros", apuntó Gwilym.

Esta situación le dio a los médicos una idea. ¿Se producía un descenso en las visitas de los niños por trauma a las salas de emergencias cuando se publicaban los libros de Harry Potter?

Gwilym consideró los libros de Harry Potter como "excelentes". (Aunque no compró ninguno de los libros, los tomó prestados de un joven pariente que lo había comprado y leído el primer fin de semana que salieron a la venta).

En este estudio se usó algo de magia. Gwilym y sus colegas revisaron los archivos de todos los niños entre los 7 y 15 años (buenas edades para la lectura) que acudieron a los departamentos de emergencia con lesiones músculo-esqueléticas durante los meses de verano de un periodo de tres años.

Luego compararon la cantidad de ingresos a la sala de emergencia los fines de semana en que se había publicado un libro de Harry Potter con los ingresos los fines de semana circundantes y en el mismo fin de semana de años anteriores.

Los dos libros más recientes de Harry Potter fueron publicados el sábado 21 de junio de 2003 (La Orden del Fénix) y el sábado 16 de julio de 2005 (El misterio del príncipe).

En junio y julio de 2003 hasta 2005, la tasa media de visitas a las salas de emergencias para los niños durante el control de fines de semana fue de 67.4.

Pero durante los fines de semana en que estos dos libros fueron publicados, pasó a 36 y 37. Y en ningún otro momento durante el periodo de tres años el número de visitas fue tan bajo.

"Lo que significa que 30 niños no se fracturaron huesos o tuvieron que ser admitidos por cirugía", declaró Gwilym. "Los niños no se están lesionando ni siendo sometidos a cirugía esos fines de semana".

¿Acaso estos resultados tan intrigantes indican que Harry Potter (o sólo la lectura) tiene algo que ver con la prevención de las lesiones?

"Podría pensarse . . . que existe un lugar para un comité de escritores talentosos conscientes de la seguridad que puedan producir libros de alta calidad con el propósito de prevenir las lesiones", escribieron los autores del estudio.

Pero existe un problema con esta estrategia.

"Obviamente, si los niños están siempre leyendo libros y no hacen ejercicio, existe un riesgo a largo plazo de obesidad, raquitismo y falta de sol", anotó Gwilym.

"Ciertamente deberíamos promover la literatura en los niños y reducir las lesiones traumáticas es algo fabuloso, pero queremos que los niños sean también activos físicamente", agregó la Dra. Danielle Laraque, profesora de pediatría de la Escuela de Medicina Mount Sinai en la Ciudad de Nueva York. "No queremos reducir el número de lesiones haciendo que los niños no participen en actividades físicas".

En la escuela de Harry Potter, Hogwarts, los estudiantes han aprendido a equilibrar ambos aspectos, alternar los estudios para los exámenes de magia con el juego enérgico del Quidditch. Afortunadamente la locura del Quidditch aún no ha llegado a Muggledom.

"No hemos visto a nadie cayéndose de un palo de escoba todavía", destacó Gwilym. "Pero podría ocurrir".

Más información

El Child Accident Prevention Trust tiene más información sobre temas de seguridad.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Stephen Gwilym, M.D., specialist registrar, department of orthopaedic trauma surgery, John Radcliffe Hospital, Oxford, England; Danielle Laraque, M.D., professor, pediatrics, Mount Sinai School of Medicine, New York City; Dec. 24/31, 2005, British Medical Journal
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