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El maltrato infantil aumenta en los hogares de los soldados enviados a la guerra

Un estudio patrocinado por el ejército de los EE.UU. cita el estrés del cónyuge que se queda en casa

MARTES 31 de julio (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un estudio patrocinado por el ejército de los EE.UU. encontró que los hijos de soldados enlistados son más propensos a ser abusados o a sufrir negligencia cuando uno de sus padres es enviado a una zona de combate.

Los hallazgos apuntan a una necesidad de más servicios de apoyo en el hogar, afirmaron los autores del estudio.

"La implicación práctica es que los incidentes de maltrato infantil son mucho más probables durante los despliegues de los soldados que durante otros momentos, cosa que realmente subraya la necesidad de apoyo formal e informal para los padres que pasan por esta situación", afirmó Deborah A. Gibbs, autora principal y analista principal del Programa de niños y familias de RTI International en Research Triangle Park, Carolina del Norte. "Nuestros hallazgos realmente le ponen un número a la extensión del problema y sugieren las áreas en que se necesita más el apoyo".

El estudio aparece en la edición del 1 de agosto del Journal of the American Medical Association, que está dedicada al tema de la violencia y los derechos humanos.

Según los expertos, el hecho de que el Ejercito de los EE.UU. apoye el estudio debería dar al tema del abuso infantil en general aún más protagonismo.

"El hecho de que los militares estén mostrando interés será útil para todo el país", afirmó la Dra. Rachel Bramson, profesora asociada de medicina familiar y comunitaria del Colegio de medicina del Centro de ciencias de la salud Texas A&M y la Clínica Scott & White de College Station, Texas. "Muchas veces, si se tiene una organización de complejidad con el grado de recursos y el interés apropiado en la salud de sus empleados y familias, se puede lograr un mayor cambio social", añadió.

El teniente coronel Ben Clark, vocero del Ejército de los EE.UU., es subdirector de programas familiares del Programa de defensa de la familia, del Comando de familia y moral, bienestar y recreación del Ejército. En respuesta al estudio, señaló que "lo que vieron [los investigadores] coincide bastante con lo que nosotros vemos. Observamos un aumento en los casos de negligencia cuando tenemos grandes despliegues. Estamos obteniendo los recursos para ayudar la situación".

El despliegue de padre causa más estrés, sobre todo para el padre que se queda en casa. A su vez, se piensa que el estrés tiene que ver con el maltrato infantil, lo que incluye negligencia, abuso físico, emocional y sexual.

En 2004, había más de 1.1 millones de familias militares estadounidenses con niños menores de 18 años.

Aunque la investigación en este campo no tiene una historia muy larga, los estudios anteriores han encontrado que los niños cuyos padres están en la milicia de los EE.UU. prestando sus servicios en Irak y otros lugares tiene mayores niveles de presión arterial, ritmo cardiaco y estrés que otros niños, y que los hijos de las familias militares son el doble de propensos a morir de abuso severo que otros niños.

Gibbs y sus colegas evaluaron los incidentes confirmados de maltrato infantil por parte de un progenitor en 1,771 familias de soldados enlistados del Ejercito de los EE.UU. que habían sido enviados al combate por lo menos una vez entre septiembre de 2001 y diciembre de 2004.

En total, 1,858 padres de esas familias habían maltratado a sus hijos. El índice general de maltrato infantil fue 42 por ciento más alto durante los momentos en que los padres soldados estaban desplegados, en comparación con cuando no lo estaban.

El maltrato moderado o severo fue 61 por ciento más alto durante los periodos de despliegue en comparación con los periodos en que no había despliegue.

Aunque los índices de negligencia infantil fueron casi del doble durante el despliegue, el índice de abuso físico fue menor.

El índice de maltrato por parte de cónyuges civiles del sexo femenino fue de más de triple durante los periodos de despliegue. Los hombres civiles tenían un mayor índice de maltrato durante esos periodos, pero no de manera significativa, encontró el estudio.

El índice de negligencia infantil por parte de cónyuges civiles de sexo femenino fue casi cuatro veces más que en otros periodos.

"Cuando las personas están estresadas, hay mucho más probabilidades de abuso. Es así en cualquier situación", apuntó Bramson. "Además, la mayoría de abusadores fueron víctimas de abuso. La clave es prevenir el abuso para no criar hijos que se conviertan en abusadores. Afortunadamente, hay más interés en tratar de crear intervenciones comunitarias. Una de las cosas más importantes es la conciencia y por eso me emociona que esto provenga de los militares. Eso captará algo de atención".

Entre los otros informes de la edición de este tema se hallaban:

  • Casi el 40 por ciento de las niñas y mujeres nepalesas víctimas de tráfico sexual, muchas forzadas a prostituirse, que fueron repatriadas resultaron positivas de infección por VIH.
  • La psicoterapia de grupo ayudó a reducir la depresión entre las chicas adolescentes desplazadas que sobrevivieron la guerra en el norte de Uganda. Las intervenciones fueron menos efectivas entre los varones adolescentes.
  • Los ex soldados infantiles de Uganda y el Congo que tienen más síntomas de trastorno por estrés postraumático (TEPT) son menos propensos a sentirse dispuestos a la reconciliación y más propensos a tener sentimientos de venganza.
  • Los adultos desplazados por la guerra en el norte de Uganda tienen mayores índices de TEPT y depresión. También son más propensos a favorecer medios violentos para terminar con el conflicto, en comparación con las personas que no tienen síntomas comparables.

Más información

Visite Prevent Child Abuse America para más información sobre el tema.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Deborah A. Gibbs, M.S.P.H., senior analyst, Children and Families Program, RTI International, Research Triangle Park, N.C.; Rachel Bramson, M.D., associate professor of family and community medicine, Texas A&M Health Science Center College of Medicine, and Scott & White Clinic, College Station, Texas; Lt. Col. Ben Clark, deputy director, Family Programs, Family Advocacy Program, Army Family and Morale, Welfare and Recreation Command; Aug. 1, 2007, Journal of the American Medical Association
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