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Los pleitos maritales pueden dañar su salud

El estrés relacionado con el conflicto perjudica la capacidad para cicatrizar heridas, encuentra un estudio

LUNES 5 de diciembre (HealthDay News/HispaniCare) -- Un consejo para las parejas que se comunican rutinariamente a través de palabras duras y portazos: un mal matrimonio es malo para su salud.

Un nuevo estudio sugiere que los cónyuges que tienen relaciones hostiles tienen niveles de estrés constantemente elevados que impiden significativamente la capacidad de su cuerpo para curar heridas.

Sin embargo, las parejitas felices no son completamente inmunes al efecto del estrés. Las parejas que por lo demás son felices encontrarán que su capacidad de cicatrización está similarmente disminuida, aunque en menor grado, luego de los aumentos en el estrés que acompañan a los pleitos ocasionales.

La prueba de esta aparente conexión entre mente y cuerpo, afirman los investigadores, podría afectar siginificativamente el énfasis que los proveedores de atención colocan sobre mejorar el estado mental de un paciente antes de la cirugía, para optimizar el proceso de recuperación.

"Ciertamente, el estudio demuestra que la curación de las heridas es mucho más sensible incluso al estrés menor de lo que habíamos supuesto, entonces, para las personas que se enfrentan a una cirugía, estar relajadas es realmente importante", afirmó la autora líder del estudio Janice K. Kielcot-Glaser, del Instituto para Investigación en Medicina Conductual (IBMR, por sus siglas en inglés) de la Universidad Estatal de Ohio.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de diciembre de Archives of General Psychiatry.

Evitando las trampas de la relación resaltadas en su propia investigación, Kielcot-Glaser formó una feliz asociación con su propio cónyuge, Ronald Glaser (también del IBMR en la Estatal de Ohio) para dirigir un estudio concentrado en 42 parejas casadas.

Los cónyuges, principalmente blancos y bien educados, tenían entre 22 y 77 años de edad y habían estado casados por un promedio de casi 13 años.

En dos ocasiones (separadas por dos meses), cada pareja fue ingresada al hospital por un periodo de evaluación de 24 horas.

Durante la primera sesión, se pidió a las parejas involucrarse en dos discusiones de apoyo de 10 minutos sobre algo que cada cónyuge quería cambiar sobre sí mismo.

Durante la segunda sesión, las parejas discutieron temas maritales, como el dinero o los suegros, especialmente seleccionados para provocar una discusión acalorada.

Ambas sesiones se grabaron en vídeo y se analizaron buscando pruebas de hostilidad. También se completaron cuestionarios antes y después, para medir los niveles de hostilidad y la satisfacción marital general.

Para monitorear el impacto de la discusión sobre la curación, los investigadores crearon ocho minúsculas ampollas en los brazos de cada cónyuge antes de sus conversaciones. Luego de eliminar la piel dañada, las ampollas fueron cubiertas para medir el aumento y disminución de los fluidos de reparación, como los pro-inflamadores citoquinas, que son críticos para el proceso de curación. También se obtuvieron muestras de sangre.

Los investigadores encontraron que las ampollas sanaban más despacio luego de las conversaciones en las que se discutía que luego de las discusiones de apoyo.

Además, las parejas generalmente hostiles también experimentaron un proceso de curación más lento (luego de las conversaciones sin apoyo como en las de apoyo) que las parejas más amigables.

Las parejas altamente hostiles experimentaron tasas de curación que eran de sólo el 60 por ciento que las experimentadas por los cónyuges menos hostiles, encontró el estudio.

Kielcot-Glaser y su equipo también anotaron que la cantidad de citoquinas pro-inflamatorias encontradas en la sangre más adelante del lugar de la herida se elevó a los niveles más altos luego de las discusiones conflictivas que luego de las interacciones de apoyo.

Un pico en los niveles de citoquinas fuera del área de curación no ayuda en el proceso de recuperación, sino que se ha caracterizado anteriormente como una amenaza secundaria de salud relacionada a un mayor riesgo de desarrollar depresión, además de enfermedad cardiaca, osteoporosis, artritis, diabetes tipo 2, cáncer y un declive físico general, apuntaron los investigadores.

Los investigadores concluyeron que el estrés tanto a corto como a largo plazo relacionado con interacciones hostiles entre los esposos contribuye a una ralentización considerable del proceso de curación, además de un aumento simultáneo en el riesgo de desarrollar enfermedad grave física y mental.

También anotaron que debido a que las batallas conyugales en el hogar son probablemente más duraderas y más desagradables que las conversaciones en la sesión de estudio, los hallazgos probablemente subestimen el impacto negativo total de la hostilidad.

"Este estudio demuestra que la calidad de las relaciones importantes tiene consecuencias físicas claras, especialmente en el matrimonio, pero también en otras relaciones cercanas en general", apuntó Kielcot-Glaser. "Si son crónicamente hostiles o difíciles, hay una clara carga sobre el cuerpo".

Sin embargo, enfatizó que los desacuerdos son una parte integral de las relaciones y no deben ser observados con una preocupación desmedida.

"Siempre se necesita hacer tareas emocionales en cualquier relación, y resolver las diferencias de opinión siempre será parte de ello", afirmó. "Pero el asunto es la calidad de la relación. No evaluamos personas que simplemente estaban teniendo un mal día, y por ende vimos que hay un costo fisiológico claro de las peleas crónicas que podría tener consecuencias negativas a largo plazo".

Matthew Silvan, profesor asistente clínico de psicología médica en el Colegio de Médicos y Cirujanos de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York, se entusiasmó con los hallazgos del estudio.

"Es muy agradable ver una confirmación tan firme de las maneras en que la mente afecta al cuerpo", señaló. "Intuitivamente, cuando uno está ansioso, le duele un poco el estómago; cuando ve una foto sexy, se excita; cuando se avergüenza, se sonroja. Entonces, el hecho de que ambos están conectados es obvio. Pero en algunas maneras, esta es todavía una idea que la sociedad está renuente a aceptar".

"Entonces, este estudio es importante porque sugiere que si se presta atención al estrés emocional de las personas, se tendrá una mejor oportunidad de sanar sus problemas físicos", agregó Silvan.

Más información

Para más información sobre el impacto del estrés en la salud, visite la National Mental Health Association.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Janice K. Kiecolt-Glaser, Ph.D., Institute for Behavioral Medicine Research, professor of psychiatry and psychology, Ohio State University, Columbus; Matthew Silvan, Ph.D., assistant clinical professor of medical psychology, Columbia University, College of Physicians and Surgeons, New York City; December 2005, Archives of General Psychiatry
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