El aumento en los copagos lleva a algunos a prescindir de medicamentos

Algunos tienen problemas serios como diabetes, asma y alta presión sanguínea

MARTES 18 de mayo (HealthDayNews/HispaniCare) -- Aún si tiene seguro, el aumento en los copagos podría hacerlo sentir que algunos medicamentos recetados son simplemente demasiado caros.

Esta es la conclusión de un nuevo estudio que aparecerá en la edición del 19 de mayo del Journal of the American Medical Association, el cual encontró que, cuando los copagos se duplicaban, el uso de ocho clases de medicamentos recetados disminuía.

"En los últimos cinco a siete años, los empleadores han cambiado dramáticamente el costo del gasto de medicamentos recetados hacia los empleados, lo que no es necesariamente algo malo, pero lo hacen de una manera que podría tener efectos adversos", afirma el coautor del estudio Geoffrey Joyce, un economista de la Rand Corp., en Santa Mónica, California.

Muchas personas con diabetes, asma, presión sanguínea alta y colesterol alto dejaron de tomar sus medicamentos cuando los precios aumentaron, lo cual es particularmente preocupante. Estos son problemas de salud serios y, al no tomar medicamentos esenciales, se podrían aumentar las visitas al hospital y otros gastos relacionados a las atenciones de la salud, lo cual probablemente deshace cualquier ahorro en los medicamentos recetados, según el estudio.

Joyce y sus colegas examinaron los registros de farmacia y médicos de 30 grandes compañías de los EE.UU., desde 1997 hasta 2000. Más de 500,000 beneficiarios se incluyeron en el análisis. Los copagos iban desde $5.70 hasta $33.05.

Los medicamentos más comúnmente usados eran para reducir la alta presión sanguínea, ya que un 22 por ciento de los miembros de la muestra los usaban. El 19 por ciento usaba medicamentos antiinflamatorios no esteroides (NSAIDs, por sus siglas en inglés), mientras que el 17 por ciento usaba antihistamínicos. El doce por ciento usaba antidepresivos y el 11 por ciento usaba medicamentos para reducir su nivel de colesterol. Un 11 por ciento utilizaba medicamentos contra las úlceras para controlar sus síntomas de úlcera o de reflujo gastrointestinal. El nueve por ciento tomaba medicamentos contra el asma y el 4 por ciento estaba en terapia por diabetes.

Los investigadores dijeron que los medicamentos podrían ser clasificados en tres amplias categorías: medicamentos que detienen la progresión de la enfermedad y evitan complicaciones (medicamentos para la alta presión sanguínea, antidiabéticos, medicamentos para bajar el colesterol), medicamentos para tratar síntomas o condiciones intermitentes (NSAIDs, antihistamínicos), y medicamentos que realizan ambas funciones (antidepresivos, antiulcerantes, y antiasma).

Cuando los copagos se duplicaron, la mayor disminución en las recetas ocurrió en los NSAIDs y los antihistamínicos, en un 45 y 44 por ciento respectivamente.

Los medicamentos para reducir el colesterol bajaron un 34 por ciento, mientras que los antiúlcera bajaron un 33 por ciento. El uso de medicamentos contra el asma bajó un 32 por ciento, los medicamentos para la presión sanguínea un 26 por ciento, y los antidepresivos un 26 por ciento. Y un 25 por ciento menos diabéticos compraron sus recetas (con la excepción de las recetas de insulina) según el estudio.

Las personas con enfermedades crónicas que visitaban al médico regularmente tenían menos probabilidades de prescindir de las medicinas, a pesar de su costo.

La disminución en los medicamentos puede haber aumentado otros costos, señalaron los autores del estudio. Las estadías en el hospital aumentaron en un 10 por ciento, y las visitas a las salas de emergencia en un 17 por ciento para las personas con diabetes, asma, y enfermedades del ácido gástrico durante el periodo del estudio.

Joyce afirmó que una mejor manera de reducir los costos podría ser buscar qué función tiene una clase particular de medicamento y ver si hay alternativas más económicas. Para los medicamentos necesarios y benéficos, como los de la diabetes, no tiene sentido cobrar un copago alto, apuntó Joyce.

Para los medicamentos tales como los NSAIDs, que tienen alternativas efectivas y económicas sin receta, "sería bueno incorporar algún tipo de participación en el costo y sensibilidad de precio para este tipo de medicamentos", afirmó.

James Walsh es el editor principal del The Insurance Dictionary y Kids and Health Care. Afirmó que esta tendencia hacia los copagos en aumento es "la típica actitud barata".

"Es un intento de deprimir la demanda de los consumidores que solicitan medicamentos no genéricos porque vieron un anuncio en la televisión", afirmó.

Walsh dijo que si alguien está eligiendo un plan de salud, debe averiguar cuáles son los copagos de medicamentos antes de decidir. Además, si se tiene una condición crónica, revise el formulario del plan (su lista de medicamentos aprobados) para asegurarse de que los que necesite estén incluidos.

Más Información

Para obtener más información sobre cómo elegir un plan de seguros, visite la Agency for Healthcare Research and Quality. Para más información sobre el seguro de medicamentos de venta bajo fórmula médica, visite la Alliance for Health Reform.

FUENTES: Geoffrey Joyce, Ph.D., economist, Rand Corp., Santa Monica, Calif.; James Walsh, senior editor, Silver Lake Publishing, Los Angeles; May 19, 2004, Journal of the American Medical Association
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