Nuevo régimen de medicamentos para el VIH es más efectivo que las terapias existentes

Un estudio encuentra que, sin embargo, podría ser mejor para los pacientes que reciben tratamiento por primera vez

MIÉRCOLES 18 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- Una nueva investigación sugiere que a algunos pacientes de VIH les podría ir mejor con un nuevo régimen de medicamentos que con lo que se ha considerado el estándar por excelencia durante años.

El recientemente desarrollado cóctel de tres medicamentos causa menos efectos secundarios y parece ser más fácil de tolerar por los pacientes, informa un equipo internacional de médicos en la edición del 19 de enero del New England Journal of Medicine.

Los medicamentos, tenofovir DF (Viread), emtricitabina (Emtriva) y efavirenz (Sustiva), están ahora disponibles en sólo dos pastillas (Sustiva más una combinación de Viread y Emtriva llamada Truvada). Según los investigadores, los tres medicamentos podrían pronto combinarse en una sola pastilla.

"Esto es lo que estamos haciendo para los pacientes con VIH (que están) comenzando la terapia por primera vez", afirmó el autor del estudio, el Dr. Joel Gallant, director asociado del Servicio de SIDA de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. "Se está volviendo muy fácil, seguro y efectivo".

La simplicidad del nuevo tratamiento contrasta mucho con los primeros días de los medicamentos poderosos contra el SIDA de mediados de los 90. Algunos pacientes "tomaban entre 12 y 24 pastillas, con muchas restricciones alimentarias", recuerda Gallant. "En 10 años, hemos avanzado mucho".

En años recientes, una combinación de zidovudina y lamivudina (AZT y 3TC, en combinación con Combivir) más Sustiva se hizo popular. Tanto los regímenes nuevos como los más antiguos intentan impedir que el virus del SIDA ataque las células del cuerpo.

Gallant y sus colegas deseaban ver si la más reciente combinación era más tolerable para los pacientes.

Con fondos de Gilead Sciences, que fabrica Viread, Emtriva y Truvada, los investigadores reclutaron a 517 pacientes de VIH de 67 lugares en los Estados Unidos y varios países europeos. Los pacientes, de edad promedio de 36 años y ninguno de los cuales había sido tratado por su infección de VIH, fueron asignados aleatoriamente a uno de los regímenes de medicamentos.

Después de un año, los investigadores encontraron que el 80 por ciento de los que recibieron la nueva combinación habían suprimido la cantidad de VIH en su sangre a niveles prácticamente indetectables. (Sin embargo, el virus permanecía en sus cuerpos, por lo que no estaban curados).

Para el régimen más antiguo, la cifra fue del 70 por ciento de los pacientes.

Los pacientes que tomaban la nueva combinación de medicamentos también eran menos propensos a dejar de tomar los medicamentos debido a efectos secundarios, el 4 por ciento en comparación con el 9 por ciento entre los que tomaban el régimen anterior.

En un subgrupo de 100 pacientes, los que tomaban el nuevo régimen eran menos propensos a sufrir de pérdida de grasa, un efecto del tratamiento del SIDA potencialmente deformador.

El costo de la terapia de Viread, Emtriva y Sustiva es de alrededor de $12,000 por año, parecido al régimen más viejo, apuntó Gallant.

Gallant descontó cualquier sospecha de que los resultados del estudio pudieran estar sesgados por la financiación de Gilead.

"No creo que nadie se preocupará por eso", aseguró. "Tantos estudios importantes reciben fondos de compañías farmacéuticas. No hay muchas fuentes más para financiar este tipo de estudio".

Se espera que el estudio continúe por dos años más, apuntaron los investigadores.

Los hallazgos son buenas noticias porque validan un número mayor de opciones de tratamiento, afirmó el Dr. Michael Horberg, director de políticas de VIH/SIDA del Plan de Salud del Kaiser Permanente. Señaló que el número menor de pastillas en el nuevo régimen es otra ventaja.

"Sabemos que tener que tomar menos pastillas al día siempre facilitará que los pacientes sigan con el régimen", dijo Horberg, y añadió que la disminución en los efectos secundarios también ayudará a los pacientes a perseverar con sus regímenes farmacológicos.

Pero la nueva combinación de medicamentos no es para todo el mundo, aseguró, especialmente para los que no están recibiendo tratamiento por primera vez.

Horberg señaló que los pacientes a quienes les va bien con su régimen actual de medicamentos no tenían ningún motivo para intentar con medicamentos diferentes. "No deben pensar en correr a su médico con el artículo para pedirle que le cambie el régimen", enfatizó.

De hecho, el nuevo régimen podría en realidad ser más perjudicial para algunos pacientes, dijo Horberg. "No es una receta general que se pueda aplicar a todos los pacientes VIH positivos".

Mientras tanto, los U.S. National Institutes of Health han detenido el reclutamiento para un importante estudio internacional diseñado para determinar si los individuos infectados con VIH podían recibir su terapia farmacológica sólo cuando sus sistemas inmunes comenzaran a fallar, informó la Associated Press el miércoles.

Los pacientes que intentaban usar la estrategia intermitente se enfermaron más que los que nunca interrumpieron sus medicamentos de VIH. Además hubo un aumento en los efectos secundarios que afectaban el corazón, riñones e hígado de los participantes, según el servicio noticioso.

El estudio, llamado ensayo SMART, por las siglas en inglés de Estrategias para la Gestión de la Terapia Antirretroviral, había reclutado a más de 5,000 pacientes de VIH en 33 países, incluso en los Estados Unidos.

Estudios anteriores de menor tamaño habían sugerido que este método que ahorra medicamentos podría funcionar.

Más información

Aprenda más sobre el tratamiento del VIH en los National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Joel Gallant, M.D., M.P.H., associate professor, and associate director, AIDS Service, Johns Hopkins University School of Medicine, Baltimore; Michael Horberg, M.D., director, HIV/AIDS policy, Kaiser Permanente Health Plan, Santa Clara, Calif.; Jan. 19, 2006, New England Journal of Medicine
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