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Exceso de casos de tiroides desconcierta a la armada

La enfermedad de Graves atacó la unidad de Fuerzas Especiales a finales de 1990

Martes, 17 de diciembre (HealthDayNews) Un aumento dramático en casos de tiroides hiperactiva atacó a la unidad de Fuerzas Especiales de Ejército de los EE.UU. a finales de los 1990, y los doctores militares no pueden explicar el por qué.

Médicos militares dijeron que la unidad, con base en Fort Campbell, Kentucky, tuvo ocho casos de aparente enfermedad de Graves en un periodo de 21 meses en 1999. Esto es 62 veces la incidencia esperada de la condición en hombres jóvenes quienes apenas contrajeron el trastorno autoinmunitario.

El estrés severo o el contacto con sustancias que perjudicaban la tiroides como el yodo puede provocar la enfermedad de Graves. Aún así, los soldados no parecieron haber sido contaminados con yodo y no reportaron estrés excesivo. Varios habían trabajado en el centro de vehículos motorizados o con solventes orgánicos, lo que aumentaba la posibilidad de contacto con sustancias que podrían haber impulsado la enfermedad. Los investigadores también escribieron que es posible que un "agente infeccioso" pudiera ser el culpable. Sin embargo, no se pudo identificar ninguna causa ni agente particular, indicó el doctor Henry Burch, un especialista en hormonas en el Centro Médico Militar Walter Reed en Washington, D.C.

"Esto resultó ser un incidente aislado", dijo Burch, quien cree que el grupo reflejó probablemente una falla estadística. Burch y sus colegas reportaron la investigación a modo de carta de investigación que aparece en la edición de mañana de "Journal of the American Medical Association".

La enfermedad de Graves podría generar el rechazo médico de un potencial recluta, pero es tratable y no requiere la destitución de los soldados en el servicio, indicó Burch. Todos los hombres que desarrollaron la enfermedad se estaban desempeñando bien en el último reporte, añadió.

El doctor Leonard Wartofsky, un coronel retirado del ejército y un destacado experto en tiroides, dijo que estaba al tanto del grupo Graves y no pudo explicar porqué. "Esto es un cohorte inusual en las personas y hace surgir la pregunta [de por qué]", dijo. "Podría ser un evento completamente fortuito, o pudiera ser que algo estuviese motivando la enfermedad de Graves".

Varios de los hombres tenían un historial familiar de problemas con la tiroides, que se consideran un factor de riesgo para la susceptibilidad a la enfermedad de Graves. Sin embargo, incluso en estas personas se requiere alguna clase de activador para colocar el cuerpo contra la glándula tiroides.

Las revelaciones acerca de la enfermedad de Graves surgieron inmediatamente después de una orden del presidente Bush cuya madre padece la condición de que casi medio millón del personal militar recibiera la vacuna contra la viruela.

La vacuna contra la viruela es eficaz, pero causa reacciones mortales en aproximadamente una a dos personas por un millón quienes reciben la inoculación.

Hasta ahora, indican los funcionarios, el mandato no ha provocado revuelta. Sin embargo, una orden similar a finales de 1990 con respecto a la vacuna del ántrax provocó que muchos soldados rechazaran la vacuna por razones de seguridad. Jim Turner, portavoz del pentágono, dijo que la milicia disciplinó 450 empleados quienes rehusaron la vacuna entre 1997 y agosto de 2000. Se han expulsado de las fuerzas armadas aproximadamente a 110 como resultado de su posición, incluyendo tres el pasado año.

El pasado marzo, un panel gubernamental concluyó que la vacuna de ántrax era "razonablemente segura" para las personas y que funcionaba contra infecciones inhaladas.

Qué hacer

Para más sobre la enfermedad de Graves, visita la Asociación Americana de la Tiroides o la Fundación Nacional de la Enfermedad de Graves.

Fuentes: Col. Henry Burch, M.D., jefe, endocrinología, Centro Médico Militar Walter Reed, Washington, D.C.; anterior Col. Leonard Wartofsky, M.D., presidente, departamento de medicina, Washington Hospital Center, Washington, D.C.; Jim Turner, portavoz, Departamento de Defensa de EE.UU., Washington, D.C.; Phil Kraft, director de programa, Fondo Nacional de Servicios al Veterano, Darien, Conn.; 18 de diciembre de 2002, "Journal of the American Medical Association"
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