Descubiertos nuevos marcadores de enfermedad cardiaca

Los genes relacionados con niveles elevados de PCR tienen que ver con el síndrome metabólico, según los estudios

JUEVES 24 de abril (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los niveles elevados de proteína C reactiva, un marcador de inflamación que podría advertir sobre enfermedad cardiaca inminente, se relacionan con variaciones en los genes que controlan el metabolismo, según señalan dos estudios.

Los estudios identifican "nuevos genes que son de potencial importancia para el tratamiento de la enfermedad cardiovascular o para evaluar potencialmente a quienes podrían estar en mayor riesgo de enfermedad cardiovascular", aseguró el Dr Alexander Reiner, de la Universidad de Washington en Seattle, que escribió uno de los informes.

Queda sin resolver, de todos modos, la naturaleza exacta de la relación entre los niveles de proteína C reactiva (PCR) y la enfermedad cardiovascular.

"Eso constituye evidencia absolutamente crucial que no tenemos y, hasta que la tengamos, no podremos saber si cualquiera de estas nuevas [variantes genéticas] predecirá enfermedades", señaló el Dr. James Scott, del Imperial College de Londres, que no participó en el estudio.

Los hallazgos aparecen publicados en la edición de mayo de la American Journal of Human Genetics.

Los investigadores han sabido por algún tiempo que los niveles de PCR en la sangre pueden predecir el riesgo de enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular. Al igual que la inflamación que aparece al cortarse un dedo, la enfermedad cardiovascular es, en gran medida, una afección inflamatoria. La PCR es un indicador de esa inflamación. No sorprende, entonces, que factores de riesgo ambientales como el tabaquismo, la dieta y el ejercicio influyan intensamente sobre los niveles de PCR. Sin embargo, la genética también tiene que ver y explica cerca del 40 por ciento de los niveles de PCR elevados, aseguró Reiner.

"El lado genético de esto es más bien sencillo", explicó el Dr. Paul Ridker, de la facultad de medicina de la Harvard y del Hospital de mujeres y Brigham de Boston, que dirigió el otro estudio. "Si sabemos que la gente que tiene niveles elevados de PCR está en riesgo, ¿qué gobierna los niveles de PCR? Existe un gran riesgo ambiental. La gente que no hace ejercicio, que fuma, que tiene exceso de peso, tiende a tener mayores niveles de PCR que la gente delgada y atlética. Sin embargo, algunas personas delgadas y atléticas también tienen niveles elevados de PCR".

Algunos factores genéticos (como las variaciones del gen de la PCR en sí) ya se habían identificado. Sin embargo, sólo correspondieron a un pequeño porcentaje de la varianza a estos niveles. Los investigadores querían conocer qué más estaba en juego. Al realizar esfuerzos separados, Reine y Ridker dirigieron equipos de investigación para determinar si podían localizarlos.

Por medio de material genético y datos provenientes de tres estudios cardiovasculares separados en los que participaron más de 12,000 personas, los grupos buscaron diferencias genéticas que se correlacionaron con los niveles de PCR. Sus herramientas fueron micromatrices de ADN, es decir, láminas de vidrio de dimensiones similares a las de una barra de chicle, que pueden examinar más de 300,000 variantes genéticas individuales por persona. El equipo de Reiner también utilizó un método de genes candidatos, en busca específicamente de polimorfismos en genes específicos que los científicos pensaron que podrían tener que ver.

Los equipos hallaron siete regiones genómicas que parecían estar intensamente correlacionadas con los niveles de PCR. Seis de esas regiones contenían genes relacionadas de una u otra manera con el síndrome metabólico. La séptima no contenía genes conocidos. Estas seis ubicaciones genómicas funcionan como un quién es quién de enfermedades cardiovasculares y trastorno metabólico, genes como el HNF1A, que regula el gen de la PCR; el receptor de la leptina, que regula el peso; un regulador del metabolismo de glucosa y la apolipoproteína E.

"Me parece bastante interesante que los genes relacionados con los rasgos del síndrome metabólico también estén relacionados con la PCR", aseguró la Dra. Caroline Fox, funcionaria médica del National Heart, Lung, and Blood Institute. "Me parece que ese es un aspecto fascinante de este artículo".

"Desde nuestra perspectiva, se trata de un hallazgo increíblemente satisfactorio", aseguró Ridker. "Con frecuencia, cuando se hacen estudios de asociación por todo el genoma, se obtienen genes que no se entienden. En este caso, hallamos un grupo de genes que tiene mucho sentido".

Scott, que ha realizado análisis similares (aunque no se han publicado), aseguró que los hallazgos le parecían creíbles. "Básicamente, replicamos todos esos loci, al menos los que aparecen primero", dijo. "Estoy completamente seguro de que es así".

Según Ridker, "el momento en que las cosas aparecieron más claras fue al reconocer que estos seis o siete genes están interrelacionados con estas vías metabólicas. La cuestión es, ya sé que la PCR predice el ataque cardiaco y el accidente cerebrovascular y estos genes se relacionan con esa proteína. ¿Nos dan pistas sobre cuáles podrían ser las intervenciones apropiadas? Creemos que la respuesta es sí".

De hecho, teniendo en cuenta la relación entre la PCR y la enfermedad cardiovascular, los investigadores han fomentado ensayos clínicos para determinar si los individuos que tienen niveles elevados de PCR, pero colesterol bajo, se deberían tratar de manera proactiva. Ridker encabeza uno de esos ensayos, llamado JUPITER, en el que se usa una estatina llamada Crestor. El 31 de marzo, AstraZeneca anunció que estaba cerrando JUPITER "porque existe evidencia inequívoca de una reducción en la morbilidad y mortalidad entre los pacientes que recibieron Crestor, en comparación con el placebo".

Sin embargo, Scott advirtió que las preguntas fundamentales se deben responder antes de que se pueda desarrollar cualquier medicamento o terapia dirigidos a los loci identificados en estos estudios.

"¿Es la [PCR] simplemente una respuesta a la inflamación o algo que la empeora?", preguntó. "Hasta que se responda esa pregunta, estos genes no son un objetivo válido para un medicamento".

El síndrome metabólico consiste en una serie de factores de riesgo que con frecuencia conducen a la enfermedad cardiovascular, como la obesidad abdominal, hiperglucemia, hipertensión y lípidos anormales", aseguró Fox. De acuerdo a la American Heart Association, el síndrome afecta a más de 50 millones de estadounidenses.

Más información

Para más información sobre el síndrome metabólico, visite la American Heart Association.


Artículo por HealthDay, traducido por Dr. Tango
FUENTES: Paul M Ridker, M.D., M.P.H., Eugene Braunwald Professor of Medicine, Harvard Medical School, and director, Center for Cardiovascular Disease Prevention, Brigham and Women's Hospital, Boston; Alexander P. Reiner, M.D., research associate professor, Department of Epidemiology, University of Washington, Seattle; Caroline S. Fox, M.D., medical officer, National Heart, Lung, and Blood Institute, Framingham, Mass.; James Scott, M.D., professor, medicine and cardiovascular medicine, Imperial College London; May 2008, The American Journal of Human Genetics
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