LUNES 3 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- El sistema de atención sanitaria de los EE.UU. está plagado de despilfarros e ineficiencia, acceso desigual y brechas persistentes en la calidad y cobertura, pero también ofrece oportunidades de mejora, de acuerdo con un nuevo informe.

El informe publicado el lunes en Washington, D.C., fue preparado por la Commission on a High Performance Health System (Comisión para un sistema sanitario de rendimiento elevado) del Commonwealth Fund, un panel conformado en junio por el fondo para sugerir reformas generalizadas al sistema. El informe establece el escenario para el trabajo futuro de la comisión, señalaron las autoridades.

"Esencialmente la comisión es para identificar estrategias, políticas y prácticas públicas y privadas que conducirán a mejoras en la prestación y financiamiento de la atención para todos los estadounidenses", dijo Anne Gauthier, directora de políticas del panel.

Es una meta muy alta, admitió, y los miembros de la comisión no se la están tomando a la ligera.

"Muchos de nosotros hemos estado trabajando en la reforma de la atención sanitaria durante un número de años", enfatizó Gauthier, "y aún no hemos logrado el progreso que habíamos esperado para este momento. Por tanto, creemos que será necesario tomar algunas medidas fuertes".

Acceder a la atención sigue siendo uno de los problemas sanitarios más intratables del país, sugirió el informe. Alrededor de 45.8 millones de estadounidenses carecen de cobertura de seguro de salud, y según las proyecciones ese número sobrepasará los 50 millones para finales de la década.

Otros puntos claves del informe:

  • aunque EE.UU. gasta más del doble de lo que invierten otras naciones industrializadas en atención sanitaria, los estadounidenses no viven tanto tiempo como las personas de otros países desarrollados.
  • entre 1987 y 2003, la clase media trabajadora ha experimentado el mayor incremento de individuos sin cobertura de seguros.
  • de los adultos no asegurados, el 61 por ciento reportó problemas para comprar sus recetas, visitar a un especialista, recibir un tratamiento o prueba médica, o incluso para buscar orientación sobre un problema médico.
  • aquéllos que no disponen de seguro, que tienen cobertura esporádica o un seguro que los exponen a desembolsos catastróficos son más propensos a prescindir de atención.

En un comentario publicado en el sitio Web del Commonwealth Fund, el presidente de la comisión, el Dr. James J. Mongan, presidente y CEO de Partners HealthCare en Boston, dijo que se necesitarán impuestos u obligaciones del empleador adicionales para financiar la ampliación de la cobertura, una idea que probablemente enfrentará una continua resistencia.

"El progreso en la lucha para financiar una cobertura universal no será nada fácil y cada paso será amargamente debatido", escribió. "Creo que el progreso del seguro de salud será sólo posible cuando nosotros como nación contestemos a la pregunta de qué ha sucedido con la justicia social como valor moral".

Pero Devon M. Herrick, miembro principal del National Center for Policy Analysis, señaló que parte del problema es que los defensores de salud pública y los economistas de la salud "no pueden ni siquiera ponerse de acuerdo sobre la definición del problema".

Tras haber estudiado los últimos datos de la Oficina de Censos de los EE.UU. sobre los no asegurados, por ejemplo, Herrick halló que aproximadamente un tercio vive en hogares con ingresos de más de $50,000 anuales, muchos de los cuales podrían presumiblemente costearse algún tipo de cobertura de salud, destacó. Además, alrededor de 10 a 12 millones de personas ya califican para Medicaid o el Programa de Seguro de Salud Infantil del Estado pero no están inscritos. Es probable que esas personas busquen inscribirse tras sufrir una enfermedad o lesión que requiera cobertura, apuntó.

Herrick anotó que prevalece también la falta de consenso sobre cómo arreglar las deficiencias del sistema de atención sanitaria.

"Mientras que los economistas se inclinan hacia un libre mercado, los defensores de salud pública tienden a moverse hacia la otra dirección, más hacia un mercado controlado", señaló.

Con la esperanza de animar la discusión, la comisión está desarrollando una "tarjeta de puntuación" prevista para la próxima primavera, para medir el rendimiento del sistema sanitario contra cinco objetivos de mejora a 10 y 15 años, explicó Gauthier. Además, el panel tratará de identificar innovaciones promisorias a los niveles de prestación y política del sistema.

"A pesar del hecho de que tenemos un conglomerado de cosas que son excelentes en los Estados Unidos", destacó, "estamos muy por debajo si nos comparamos con otros países desarrollados en cuanto a muchas medidas, por lo que resulta imperativo que implementemos algunas modificaciones".

Más información

Visite el Commonwealth Fund para leer el informe y el comentario.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
Read this Next
About UsOur ProductsCustom SolutionsHow it’s SoldOur ResultsDeliveryContact UsBlogPrivacy PolicyFAQ