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Los antibióticos "paquetes para parejas" reducen los índices de enfermedades de transmisión sexual

Los paquetes que se dan de forma gratuita mantienen bajos índices de reinfección

MIÉRCOLES 16 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Al dar a las personas que han sido diagnosticadas con clamidia y gonorrea los "paquetes para parejas" gratuitos funcionan mejor que simplemente pedirles que adviertan a sus parejas que pueden tener una infección, según sugiere un estudio reciente.

Aunque aún quedan asuntos legales por aclarar, la estrategia parece reducir los persistentes índices de reinfección en pacientes para estas enfermedades de transmisión sexual (ETS) comunes, que pueden causar tanto infertilidad como dolor.

"Éste ha sido un problema frustrante para los proveedores privados de atención por décadas: el hecho de tratar a un paciente con una ETS y que luego regresen con una reinfección", dijo la Dra. Emily J. Erbelding, especialista de enfermedades infecciosas en la Facultad de Medicina de Johns Hopkins y jefa de servicios clínicos para clínicas de ETS del Departamento Sanitario Municipal de Baltimore. Erbelding considera que los paquetes para parejas "hacen que sea mucho más fácil y menos inconveniente" para que ambos individuos se deshagan de la infección.

Un estudio publicado el 17 de febrero en el New England Journal of Medicine parece respaldar dicha visión. En el estudio, los investigadores de la Universidad de Washington en Seattle y los Centers for Disease Control and Prevention de EE.UU. ofrecieron una de dos opciones a 931 pacientes tratados ya sea por gonorrea o clamidia en las clínicas de ETS del área de Seattle.

A la mitad de las personas simplemente se les dijo que informaran a sus parejas sexuales de su estado de infección y que incitaran a dichas parejas a que buscaran atención médica. "Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, los médicos nunca sabrán si esto sucederá o no", dijo el investigador principal, el Dr. Matthew R. Golden, profesor de medicina en la Universidad de Washington y director en función de Salud Pública del programa de control de ETS de Seattle y el condado King.

La otra mitad recibió paquetes gratuitos con antibióticos para su pareja al ir a recoger sus propias prescripciones en la farmacia de su localidad. Los paquetes contenían instrucciones claras y detalladas sobre el propósito y uso, incluyendo una advertencia de que cualquiera con un historial alérgico a los antibióticos no debería usar los medicamentos.

Los investigadores luego esperaron hasta 19 semanas para ver si el método era mejor con respecto a los índices de prevención de reinfecciones entre los participantes.

De acuerdo con Golden, los paquetes "incrementaron el número de parejas sexuales que fueron a obtener tratamiento y disminuyeron el riesgo de reinfección de la pareja original". Sólo el 3 por ciento de las personas que les fueron dados los paquetes para parejas padeció gonorrea persistente o recurrente, en comparación con el 11 por ciento de aquéllos a los que sólo se les dijo que informaran a sus parejas de su estado de infección. Los índices de infección de clamidia se vieron menos afectados que la gonorrea, pero los paquetes con antibióticos sí disminuyeron los índices de reinfección levemente, observaron los investigadores.

Los paquetes para parejas funcionan porque sin ellos "la pareja de alguna otra forma tendría que ausentarse de su trabajo, o quizás no tiene cobertura médica y no sepa dónde acudir para los servicios adecuados", explicó Erbelding, que también es coautora del comentario de la publicación en el estudio de Seattle.

Señaló que en la mayoría de los casos, la clamidia no presenta síntomas en mujeres ni en hombres, mientras que la gonorrea es asintomática en la mayoría de las mujeres, lo que ofrece un incentivo menor para buscar atención de los individuos potencialmente infectados. En ese caso, el tomar simplemente la ruta de antibióticos gratuitos es probablemente el camino más fácil para asegurarse que se está tratando la infección, indicó.

Aún así, las complicaciones legales persisten antes de que se haga una práctica común el poder dar los paquetes a las parejas en clínicas de todas partes. "En la mayoría de los estados, es ilegal o su estatus legal es incierto", comentó Erbelding. "Generalmente, se supone que los médicos recetan a las personas con las cuales están relacionadas".

Pero quienes establecen las leyes "no han contemplado realmente este tipo de situación", dijo Erbelding. "Estamos tratando sobre ETSs aquí. Es necesario pensar un poco más allá de lo acostumbrado".

Mientras que los índices de ETS han estado cayendo "incrementalmente" durante las últimas décadas, "no está próximo en lo absoluto a la meta establecida por los servicios de salud pública de los EE.UU.", mencionó. Los persistentes focos de infección y reinfección permanecen, especialmente en las áreas más marginadas del sur.

"Calculamos que hay alrededor de 3 millones de nuevas infecciones de clamidia cada año, y un millón de infecciones por gonococos", indicó Golden.

Dijo que sería muy bueno si las clínicas de salud pública contaran con el dinero y la fuerza laboral para rastrear a las parejas de personas infectadas, pero los recortes de presupuesto y las prioridades de salud pública como el VIH, hacen que esto sea imposible. Al mismo tiempo, hay un consenso creciente de que con simple pedir a las personas que informen a sus parejas sobre su estatus no da resultados.

"Nos gustaría recibir a todos aquéllos que piensan que están infectados en la clínica para que sea evaluados, esa siempre sería la mejor alternativa", opinó Golden. Al estar dando los paquetes gratuitos para parejas, "estamos haciendo un compromiso. Reconocemos que, a veces, eso simplemente no sucede. Al final, es más importante que las parejas sean tratadas que seguir insistiendo con este estándar convencional".

Más información

Para más información sobre enfermedades sexualmente transmisibles, acuda al National Institutes of Health.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Emily J. Erbelding, M.D., M.P.H., associate professor of medicine, Division of Infectious Disease, Johns Hopkins School of Medicine, and chief of clinical services, STD Clinics, Baltimore City Health Department; Matthew R. Golden, M.D., M.P.H., assistant professor of medicine, University of Washington, Seattle, and acting director, Public Health-Seattle & King County STD Control Program; Feb. 17, 2005, New England Journal of Medicine
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