Más del 4 por ciento de los jóvenes estadounidenses infectado con clamidia

Y muchos no saben que podrían tener esta enfermedad que puede causar infertilidad

MARTES 11 de mayo (HealthDayNews) -- Más de uno de cada 25 hombres y mujeres en los Estados Unidos están infectados con la bacteria que causa la enfermedad de transmisión sexual llamada clamidia.

Un nuevo estudio halló que las tasas de infección son alarmantemente altas entre las mujeres jóvenes de raza negra (cerca del 14 por ciento) y los hombres jóvenes de raza negra (más del 11 por ciento).

El estudio también halló una preponderancia global inferior de gonorrea (0.43 por ciento). Entre las mujeres y hombres jóvenes de raza negra, la tasa es de 2.13 por ciento.

El estudio aparece en la edición del 12 de mayo del Journal of the American Medical Association.

La clamidia, generalmente, es asintomática en las etapas iniciales. Pero si no se trata, puede causar enfermedad pélvica inflamatoria, embarazo ectópico e infertilidad en las mujeres. También puede estar relacionado con el cáncer cervical. En hombres, puede causar dolor o inflamación en el área del escroto e incluso esterilidad. Según un informe de algunos funcionarios oficiales, la infección de clamidia también puede aumentar la capacidad para trasmitir o para adquirir el VIH.

Si es detectada, la clamidia es fácil de tratar.

"La clamidia es una infección de muy bajo grado que causa problemas a largo plazo pero que es muy fácil de tratar", afirmó el Dr. Ralph Dauterive, jefe de obstetricia y ginecología de la Fundación clínica Ochsner de Nueva Orleáns. "Se toma doxicilina [un antibiótico] durante diez días. Es muy fácil de hacer".

El problema, añadió Dauterive, es que es una "infección pequeña y silenciosa. La clamidia existe, pero parece que nadie sabe nada sobre ella".

Investigaciones anteriores sobre la preponderancia de la clamidia ha mostrado tasas igualmente altas. Pero como esos estudios anteriores estaban basados en pacientes que buscaron ayuda en una clínica, los expertos no pudieron estar seguros de que fueran representativos de la población en general, según explicó el autor del estudio, el Dr. William C. Miller.

"Casi toda nuestra información previa había sido en clínicas. Entraban, se hacían pruebas y se trataban. En este caso, hemos salido a buscarlos", añadió Miller, profesor asistente de medicina y epidemiología en las Facultades de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte.

Los investigadores realizaron entrevistas en el hogar con 14,322 hombres y mujeres entre 18 y 26 años en los Estados Unidos. La mayoría de los participantes, un total de 12,548, suministró muestras de orina que fueron revisadas para detectar la presencia de infecciones de clamidia y gonococos.

En general, la preponderancia de la infección por clamidia fue del 4.19 por ciento y fue más común entre mujeres (4.74 por ciento) que entre los hombres (3.67 por ciento). La preponderancia también fue dos veces mayor en el sur (5.39 por ciento) que en el noroeste (2.39 por ciento).

Lo que más impactó fueron las variaciones respecto a la edad y al grupo étnico. Los adultos jóvenes de raza blanca tuvieron la menor preponderancia (1.94 por ciento), mientras que los adultos jóvenes de raza negra tuvieron casi seis veces esa proporción (12.54 por ciento). En adultos jóvenes latinos, la preponderancia fue del 5.89 por ciento. La mayor preponderancia fue para mujeres de raza negra (13.95 por ciento), seguidas por hombres de raza negra (11.12 por ciento). Los hombres asaticoamericanos tuvieron la menor preponderancia (1.14), seguidos por hombres blancos (1.38 por ciento) y mujeres blancas (2.53 por ciento).

La preponderancia general de gonorrea fue del 0.43 por ciento. Entre las mujeres y hombres jóvenes de raza negra, la preponderancia es del 2.13 por ciento. Entre los adultos de raza blanca fue del 0.10 por ciento. Cerca del 0.03 por ciento de los entrevistados estaba infectado tanto con clamidia como con gonorrea.

Estos hallazgos tienen implicaciones para las estrategias tanto de prevención como de tratamiento.

"La gran mayoría de estas personas no tenía la menor idea de estar infectada", agregó Miller. "Entonces, no hay nada que los impulse a buscar profesionales de la salud. Y si habían tenido síntomas anteriormente, habían sido de corta duración y moderados. Esto significa que necesitamos hacer mejores chequeos".

Actualmente, hay una tendencia a examinar más a las mujeres que a los hombres para detectar enfermedades de transmisión sexual, en parte porque es una parte del chequeo de fertilidad. También es cierto que las mujeres se someten con más frecuencia a exámenes de rutina que los hombres, puntualizó Miller.

"Entre las cosas que esperamos que este estudio estimule es a reconocer que para que existan estas enfermedades se necesitan dos participantes, así que tratar sólo uno de los dos caminos no ayudará a reducir la preponderancia", agregó.

También es importante tomar atenta nota de la disparidad racial, continuó Miller. "Si volvemos esto un asunto político, entonces no estaremos encaminando la terapia a quienes realmente la necesitan. Y de verdad necesitamos chequear y tratar para poder reducir esta disparidad. La única manera de hacerlo es reconocer que existe", dijo.

El aumento y caída de las tasas de clamidia muchas veces reflejan el aumento y caída de distintos ambientes políticos, dijo el Dr. Kenneth A. Levey, director de Centro de Dolor Pélvico Crónico del Centro Médico de la Universidad de Nueva York.

"Una de las razones para esta alta preponderancia de clamidia y de ETS (enfermedades de transmisión sexual) en general en este grupo de edad es la falta de programas educativos. Y creo que las corrientes políticas afectan la disponibilidad de condones en las escuelas secundarias", agregó. "La clamidia sigue siendo alta en este país, aunque es una enfermedad altamente evitable. No existe ninguna razón por la que nadie deba tener clamidia. Lo único que hace falta es usar condones".

Más Información

Para mayor información sobre la clamidia, visite los National Institutes of Health o la American Social Health Association.

FUENTES: William C. Miller, M.D., Ph.D., assistant professor, medicine and epidemiology, University of North Carolina Schools of Medicine and Public Health, Chapel Hill; Ralph Dauterive, M.D., chief, obstetrics and gynecology, Ochsner Clinic Foundation, New Orleans; Kenneth A. Levey, M.D., director, Chronic Pelvic Pain Center, New York University Medical Center, and assistant professor, obstetrics and gynecology, New York University School of Medicine, New York City; May 12, 2004, Journal of the American Medical Association
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