Se están evaluando muchos medicamentos contra la COVID-19, ¿pero alguno funcionará?

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JUEVES, 23 de abril de 2020 (HealthDay News) -- Mientras la desesperación lleva los médicos y a los investigadores a buscar algo que pueda luchar contra el virus y salvar vidas, se está investigando el valor de docenas de medicamentos como tratamientos para la COVID-19.

"En realidad, no hay medicamentos aprobados por la FDA para el tratamiento de la COVID-19, lamentablemente", señaló Ashley Barlow, residente de farmacia del Centro Médico de la Universidad de Maryland, en Baltimore. "Estamos haciendo todo lo posible por acelerar los estudios, pero como lo estamos haciendo en un periodo tan rápido, hay muchos defectos que debemos tomar en cuenta".

Los medicamentos para la COVID-19 que se están probando y evaluando caen en dos categorías generales, explicó el Dr. Rajesh Gandhi, director de servicios clínicos y educación del VIH del Hospital General de Massachusetts, en Boston:

  • Antivirales que buscan limitar la propagación del coronavirus en los cuerpos de las personas infectadas.
  • Medicamentos para el sistema inmunitario que limitan el daño que el cuerpo se produce a sí mismo mientras lucha contra el coronavirus.

"Hay fármacos que creemos que pueden ayudar a las personas a superar la evolución natural de esta infección, y que de verdad pueden hacer una diferencia", dijo Gandhi. "Ahora mismo, todavía no hay un juicio firme sobre algunas de las cosas que se han propuesto. Por eso necesitamos ensayos clínicos que provean una respuesta".

Remdesivir

Muchos de los medicamentos propuestos para tratar la COVID-19 ya están aprobados para otras afecciones, y se pueden utilizar de inmediato fuera de las indicaciones aprobadas. No sucede así con una de las terapias potenciales más promisorias, un medicamento intravenoso llamado remdesivir, que se desarrolló originalmente para tratar al ébola y al SROM (síndrome respiratorio de Oriente Medio).

"El remdesivir no es un fármaco aprobado, de forma que la única forma de obtenerlo es estar en un ensayo clínico o a través de un programa de uso compasivo", anotó Gandhi.

El medicamento ataca al código genético del coronavirus de la COVID-19, dañando su capacidad de replicación, explicó Barlow, autor principal de una revisión sobre las terapias potenciales para el coronavirus, que se publicó en una edición reciente de la revista Pharmacotherapy.

Estudios iniciales en grupos de tamaño reducido han mostrado un beneficio para los pacientes, pero los médicos todavía están esperando los resultados de ensayos clínicos de mayor tamaño que verifiquen esos hallazgos, apuntaron Barlow y Gandhi.

"Diría que es probable que tengamos una respuestas sobre el remdesivir en el próximo mes", afirmó Gandhi, y añadió que incluso un beneficio parcial sería un buen resultado.

"Aunque no funcione el 100 por ciento de las veces, se tendría algo en qué basarse", explicó Gandhi. Por ejemplo, el remdesivir se podría añadir a un coctel de medicamentos, de forma muy parecida a como los investigadores desarrollaron una terapia efectiva para el VIH, el virus que provoca el SIDA.

La cloroquina y la hidroxicloroquina

El Presidente Donald Trump y otros han promocionado a estos antimaláricos como una de las grandes esperanzas en el tratamiento para la COVID-19.

Pero esos fármacos ya han fracasado en varios estudios importantes, apuntó Barlow. Hay ensayos clínicos en curso de ambos medicamentos, pero los investigadores no tienen muchas esperanzas.

"Buscamos un medicamento promisorio, y lamentablemente al final la hidroxicloroquina no es tan promisoria como pensamos al principio", dijo Barlow.

Un estudio nacional que se enfocó en su uso en hospitales de veteranos de EE. UU. encontró que un 28 por ciento de los pacientes tratados con hidroxicloroquina fallecieron, frente a un 11 por ciento de los pacientes que no recibieron el fármaco, según un informe publicado el martes en los medios.

Incluso antes de esos resultados, los médicos ya habían comenzado a rechazar a esos medicamentos, afirmó Gandhi.

"Hace unas semanas, cuando de verdad comenzó a ponerse intenso aquí en Boston, usábamos la hidroxicloroquina más que ahora", dijo Gandhi. "Las cosas han estado muy confusas. No está para nada claro si ha sido beneficioso, y hay más informes de toxicidad".

Tocilizumab/baricitinib

Esos medicamentos que modulan al sistema inmunitario se desarrollaron originalmente para tratar la artritis reumatoide y otras enfermedades inflamatorias, señaló Barlow.

Los investigadores creen que también podrían ayudar a los pacientes con COVID-19, porque el coronavirus parece provocar una respuesta inmunitaria hiperactiva en algunas personas, lo que provoca muchos daños en los órganos y aumenta el riesgo de muerte, dijeron Barlow y Gandhi.

"Bloquean una de las alarmas del sistema inmunitario, e intentan mantener a la respuesta inmunitaria bajo control", observó Gandhi, comparando la respuesta al virus a "cuando hay un fuego que se ha apagado, pero los bomberos siguen intentando apagarlo".

Esta "tormenta de citoquinas" puede llenar a los pulmones de fluidos, provocar una fiebre alta o reducir la presión arterial a niveles peligrosamente bajos, según Barlow.

Se están realizando o preparando ensayos clínicos de ocilizumab y baricitinib, dijeron los expertos.

Ribavirina

Este antiviral de amplio espectro, que antes se usaba para tratar la hepatitis, se está probando como terapia contra la COVID-19, y en realidad no se debería hacer, planteó Barlow.

El fármaco inhibe la replicación viral al interferir con la síntesis genética, pero conlleva una variedad de efectos secundarios peligrosos.

"Se considera como un medicamento peligroso", advirtió Barlow. "Como farmacéuticos, nos asusta ver que la gente lo use debido a los significativos efectos secundarios que acarrea".

La formulación inhalada de la ribavirina, por ejemplo, puede ser tóxica para los fetos y no está indicada para las mujeres embarazadas ni para sus parejas de sexo masculino, apuntaron Barlow y sus colaboradores. El medicamento también puede provocar anemia y unos niveles bajos de calcio y magnesio en la sangre, y tiene el potencial de interactuar de forma peligrosa con las terapias de inmunosupresión.

Gandhi comentó "no he visto muchos datos emocionantes" que respalden el uso de la ribavirina.

Lopinavir/ritonavir/nelfinavir

Todos esos medicamentos se desarrollaron como formas de interferir con la replicación viral del VIH, y "en el SROM y el SRAS [síndrome respiratorio agudo severo], los otros coronavirus humanos antes de la COVID-19, hubo cierto interés sobre lopinavir/ritonavir", dijo Gandhi.

Unos ensayos clínicos aleatorios de China no han mostrado ningún beneficio en particular, pero la Organización Mundial de la Salud y otros todavía incluyen a uno o más de los fármacos en los ensayos clínicos en curso de la COVID-19, apuntó Gandhi.

Pero, añadió Barlow, "creo que muchas instituciones han dejado de usar este agente debido a la falta de un beneficio observado".

Interferón alfa

Este medicamento es uno de los agentes antivirales más antiguos, y se ha examinado como medio de tratar la hepatitis y algunos tipos de cáncer. Se basa en una proteína producida por nuestros propios cuerpos para dirigir a la respuesta inmunitaria, apuntó Gandhi.

"Es un antiviral natural que nuestros cuerpos utilizan, pero se administra como medicamento para ir más allá de lo que nuestros cuerpos producen", dijo Gandhi.

Pero hay pocas evidencias de laboratorio de que el interferón alfa sea efectivo para tratar el SRAS o el SROM, anotaron Barlow y sus colaboradores.

De cualquier forma, unos estudios en curso están evaluado si el interferón alfa usado en combinación con la ribavirina podría ayudar a tratar a los pacientes con COVID-19, aseguraron los expertos.

En general, el interferón alfa no se usa para tratar infecciones crónicas como la hepatitis porque puede provocar depresión y síntomas gripales, dijo Gandhi. Pero podría aplicarse en infecciones de corta duración como la COVID-19, si las evidencias respaldan su uso.

"Una cosa es tener síntomas gripales y depresión durante un año, y otra cosa es tenerlos una semana", observó Gandhi.

Nitazoxanida

Este medicamento tiene la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. para tratar la diarrea provocada por los parásitos giardia, y también se ha encontrado que funciona contra los parásitos criptosporidios y algunas bacterias, comentaron Barlow y sus colaboradores.

El medicamento podría potencialmente inhibir la expresión de unas proteínas que se encuentran en la superficie del coronavirus de la COVID-19, que permiten al virus invadir a las células humanas, dijo Barlow.

Los estudios sobre la nitazoxanida en el laboratorio y con animales han mostrado que el fármaco puede reducir las infecciones de SROM y otros coronavirus. Sin embargo, un estudio publicado a finales del año pasado en la revista Clinical Infectious Diseases encontró que el medicamento no mejoraba los resultados de los pacientes con coronavirus.

"La historia de la medicina está llena de cosas que tenían un buen aspecto en los tubos de laboratorio o en los animales pero que no funcionaron bien en los humanos", comentó Gandhi sobre la nitazoxanida.

Arbidol/favipiravir/baloxavir

Estos medicamentos, aprobados para la gripe en otros países, se están estudiando como terapias emergentes potenciales contra la COVID-19, indicaron Barlow y sus colaboradores.

El favipiravir se está evaluando en un ensayo clínico en Estados Unidos, dijo Gandhi, mientras que otros países están probando el potencial de combatir contra el coronavirus de los otros fármacos.

Estos medicamentos funcionan al bloquear la capacidad de replicación o de entrar en las células humanas del virus.

"Es un medicamento interesante", añadió Gandhi respecto al favipiravir. "Creo que vale la pena estudiarlo".

Más información

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. ofrecen más información sobre la COVID-19.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2020, HealthDay

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FUENTES: Ashley Barlow, Pharm.D., pharmacy resident, University of Maryland Medical Center, Baltimore; Rajesh Gandhi, M.D., professor, Harvard Medical School, and director, HIV clinical services and education, Massachusetts General Hospital, Boston; April 7, 2020, Pharmacotherapy
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