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El riesgo de fiebre canina es mayor donde se reúnen los perros

Según los expertos, una vacuna nueva minimizaría la gravedad

DOMINGO, 24 de enero (HealthDayNews/DrTango) -- En estos días, hasta Sultán le teme a la gripe.

Las perreras y refugios de al menos ocho estados, Nueva York, Pensilvania, Nueva Jersey, Delaware, Virginia, Colorado, Georgia y Florida tuvieron brotes de influenza canina el año pasado. Esta infección respiratoria altamente contagiosa se dirige a perros de cualquier raza y edad en cualquier estación, y acaba con la vida de hasta el dos por ciento de las víctimas.

"Con cualquier enfermedad respiratoria en perros, existe el potencial de que se convierta en una neumonía bacteriana secundaria, que a su vez podría, si no se trata de manera agresiva, causar la muerte de algunos animales", señaló Edward Dubovi, profesor de virología del Colegio de medicina veterinaria de la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York.

Pero con la atención médica apropiada, los perros se recuperan en dos semanas sin mayores complicaciones para la salud, señaló la Dra. Cynda Crawford, experta en el virus de la influenza canina y veterinaria del Colegio de medicina veterinaria de la Universidad de Florida en Gainesville.

En julio pasado, la primera vacuna contra la influenza para perros recibió una licencia condicional de un año del Servicio de Inspección de Salud de Plantas y Animales (Animal and Plant Health Inspection Service, APHIS) del Departamento de Agricultura de los EE. UU. La vacuna, hecha de un virus muerto, no previene la infección, pero se demostró en ensayos clínicos que reduce la duración de la tos y de la eliminación viral para que los perros sean menos contagiosos.

"Hasta ahora, logra resultados casi tan bien como las vacunas que administramos a las personas, los caballos y los cerdos", aseguró Crawford.

Se ha informado sobre dos reacciones alérgicas a la vacuna de la influenza canina, aunque más probablemente se relacionaban con el paciente individual que con el producto en sí, señaló Lyndsay Cole, vocera del APHIS.

Al igual que la influenza humana, el virus de la influenza canina prospera en condiciones de hacinamiento, se contagia por medio de tos y estornudos, y objetos contaminados como platos de agua, y las manos y la ropa de las personas que manejan animales infectados.

Los centros de entrenamiento, las exposiciones caninas y las guarderías, perreras y salones de belleza caninos, cualquier sitio en el que se reúna una gran cantidad de perros en un lugar pequeño, son sitios de incubación típicos, y casi todos los perros expuestos al virus resultan infectados, y muestran síntomas relacionados con la gripe, como tos, estornudos y escurrimiento nasal.

Los expertos sanitarios han estado dándole seguimiento a la gripe canina durante cinco años, aunque se desconoce la incidencia nacional real porque no existe un centro de recolección de información para enfermedades infecciosas de las mascotas.

La influenza canina fue identificada en 2004 por virólogos del Centro de Diagnóstico de Salud Animal de la Cornell cuando los galgos de un canódromo de Florida fueron afectados por una enfermedad respiratoria poco común. Los investigadores determinaron que los perros tenían un tipo de influenza H3N8 que ordinariamente solo se encontraba en caballos.

Varios meses después, una mascota de florida contrajo el virus, lo que suscitó reacción intensa de los medios. Desde entonces, se ha documentado gripe canina en treinta estados y el Distrito de Columbia.

El virus salta a comunidades nuevas principalmente por el movimiento masivos de animales de refugios por el país, señaló Dubovi. Los perros generalmente son transportados por trabajadores de rescate de refugios con altos índices de sacrificio, generalmente en el sureste, y son llevados a centros de otros estados en donde tienen mejores probabilidades de ser adoptados.

Debido a que los perros no tienen inmunidad natural al virus, se contagia rápidamente en ambientes cerrados, como refugios o perreras, lo que dificulta su erradicación.

En un esfuerzo por combatir el problema, la ASPCA de la ciudad de Nueva York lanzó recientemente un estudio de tres años para determinar si se puede desarrollar una prueba rápida de evaluación para detectar la enfermedad antes de que un nuevo perro pase a la población principal de un refugio.

Actualmente, los veterinarios toman una muestra de la nariz y la envían a un laboratorio externo para su análisis, un procedimiento que tarda días antes de que se confirme la influenza.

La gente no puede contraer la gripe canina. Hasta ahora, no ha surgido en gatos expuestos a perros infectados, aseguró Crawford.

Sugirió vacunar a los perros si entran dentro de una de las siguientes categorías de alto riesgo:

  • Viven en comunidades en donde el virus sea prevalente.
  • Participan en eventos de exposición o deportivos caninos, como los de agilidad o los de obediencia.
  • Acuden a perreras, centros de entrenamiento, guarderías o salones de belleza.

La gente que trabaja con perros también debe pensar en vacunar a sus mascotas. "Nadie quiere llevar el virus a casa desde su lugar de trabajo a sus propias mascotas e infectarlas", recomienda Crawford. "Hemos tenido muchos casos así".

Esas personas pueden prevenir el contagio del virus lavándose las manos y la ropa con agua jabonosa tibia.

Está por verse si este nuevo virus respiratorios está aquí para quedarse. "Puede cambiar y mutar caprichosamente", anotó Crawford.

"Esas mutaciones o cambios genéticos pueden incrementar la supervivencia del virus en la población o conducir a la desaparición del virus", dijo. "Entonces, puede suceder cualquiera de las dos cosas".

Más información

Para más información sobre la influenza canina, visite los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Cynda Crawford, D.V.M., Ph.D., clinical assistant professor, Maddies Shelter Medicine Program, University of Florida College of Veterinary Medicine, Gainesville, Fla.; Edward Dubovi, Ph.D., professor, virology, and director, virology laboratory, Animal Health Diagnostic Center, Cornell University College of Veterinary Medicine, Ithaca, N.Y.
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