Los genes de la influenza del 1918 son similares a los de la gripe avícola

Los expertos advierten que los genes comunes podrían hacer ambas cepas particularmente mortales

MIÉRCOLES 5 de octubre (HealthDay News/HispaniCare) -- En 1918 y 1919, la "gripe española" mató a más de 50 millones de personas en todo el mundo, incluidas por lo menos 500,000 en los Estados Unidos.

Ahora, los científicos afirman que han encontrado que la gripe avícola que emerge en el Lejano Oriente comparte parte de las mismas características genéticas que tiene el virus de gripe que causó la pandemia de 1918.

En hallazgos publicados en la edición del 6 de octubre de Nature y en la edición del 7 de octubre de Nature, un equipo de investigadores terminó la secuencia de la conformación genética del virus de la gripe de 1918.

Informan que la cepa H5N1 de la gripe avícola que está emergiendo en Asia del sureste tiene varias de las mismas mutaciones de la mortal cepa de 1918. Esto sugiere que tal vez no tenga que combinarse con una cepa de gripe ya adaptada a los humanos para causar una infección seria.

A pesar de estos sombríos hallazgos, la esperanza es que comprender qué hizo que la gripe española fuera así de peligrosa y mortal llevará a nuevos objetivos para vacunas y medicamentos antivirales que podrían proteger y tratar a las personas si la gripe avícola se convierte en una pandemia.

Hasta ahora, la gripe avícola se ha transmitido de animales a personas, pero aún no se ha transmitido de una persona a otra. Sin embargo, muchos científicos consideran que es sólo cuestión de tiempo que la transmisión de persona a persona ocurra.

A partir de 1995, los científicos comenzaron a conformar la secuencia de codificación de proteína completa del virus de 1918. Se obtuvieron muestras del virus de los pulmones de las víctimas, incluida una de Alaska que fue enterrada en el permafrost.

"Usando estos materiales, hemos podido reunir la codificación genética completa del virus de 1918", afirmó el coautor del estudio, el Dr. Jeffery Taubenberger, jefe del departamento de patología molecular del Instituto de Patología de las Fuerzas Armadas de los EE.UU.

Taubenberger señaló que la secuenciación del virus de 1918 se llevó a cabo con dos metas en mente, "primero, comprender cómo se formó esta pandemia en particular, cómo afectó a los humanos, y cómo se inició. Segundo, comprender por qué fue tan virulento este virus en particular".

El objetivo de la investigación, de acuerdo con Taubenberger, era descubrir "qué podíamos aprender de las lecciones de 1918 que nos ayudara a prepararnos para una pandemia de influenza futura".

Algunos de los mismos genes encontrados en el virus de 1918 podrían ayudar también a hacer que la gripe avícola fuera particularmente virulenta, afirmó el coautor del estudio, Adolfo Garcia-Sastre, profesor de microbiología de la Escuela de Medicina Mount Sinai de la ciudad de Nueva York.

"Esto sugiere que hay temas comunes responsables de la virulencia de los virus de influenza", señaló Garcia-Sastre. "En el caso de estos genes, tenemos un nuevo objetivo para el desarrollo de nuevos medicamentos antivirales dedicados a disminuir la virulencia de los virus de influenza altamente patogénicos".

La Dr. Julie L. Gerberding, directora de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention, está preocupada por la amenaza de una pandemia de influenza.

"Estamos muy enfocados en el potencial de un brote pandémico de influenza", apuntó Gerberding. "La mayoría de expertos concurre en que no es cuestión de si ocurrirá, sino de cuándo ocurrirá. Estamos tomándonos muy en serio el brote actual de H5 en Asia".

Gerberding afirmó que hay muchas preguntas sin respuesta sobre la gripe avícola. "¿Cambiará este virus y se diseminará más eficientemente en las personas? ¿Por qué es este virus tan mortal en los pollos y las personas? ¿Cómo podemos detectarlo y tratarlo? ¿Podemos preparar una vacuna efectiva?". Añadió que comprender el virus de 1918 ayudará a prepararse para la próxima pandemia de gripe.

Un experto estuvo de acuerdo en que estos hallazgos son importantes.

"La secuencia completa del virus de 1918, al demostrar su origen avícola y enfocarse en las mutaciones que diferencian las cepas avícolas de las humanas, será inmensamente útil a medida que tratamos de comprender los factores que gobiernan el comportamiento de la epidemia del grupo actual de virus avícolas H5", apuntó el Dr. John Treanor, profesor de medicina, microbiología e inmunología en la Universidad de Rochester, quien también es parte del grupo de investigadores que conducen ensayos preliminares promisorios para una vacuna contra la gripe avícola.

"El camino ahora está despejado para determinar las contribuciones de las mutaciones individuales a la gripe de 1918 en cuanto a su patogénesis, información que será directamente relevante para evaluar la amenaza que los virus H5 actuales representan", agregó.

Otro experto está preocupado de que esta última información podría no ser usada a tiempo para estar listos para una pandemia de gripe avícola.

"La pandemia de influenza de 1918 podría ser la más grande plaga que ha afligido a la humanidad, pues causó más muertes que todas las guerras del siglo XX combinadas", subrayó el Dr. David L. Katz, profesor asociado de salud pública y director del Centro de Investigación de la Prevención de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale. "El virus que causó todo este daño aparentemente se desarrolló en las aves y luego pasó a las personas. En otras palabras, era gripe avícola".

La grave amenaza representada por la gripe avícola es cada vez más evidente, apuntó Katz. "A medida que el reconocimiento de este peligro avanza, más y más recursos se dedican al estudio de la influenza. Pero si hemos reconocido esta oportunidad a tiempo no es algo ni seguro ni que esté bajo nuestro control. Una pandemia de gripe avícola podría comenzar casi en cualquier momento y estamos en una carrera contrarreloj".

Más información

Los U.S. Centers for Disease Control and Prevention pueden darle más información sobre la gripe avícola.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Jeffery Taubenberger, M.D., chief, department of molecular pathology, U.S. Armed forces Institute of Pathology, Rockville, Md.; Julie L. Gerberding, M.D., M.P.H., director, U.S. Centers for Disease Control and Prevention, Atlanta; Adolfo Garcia-Sastre, Ph.D., professor, microbiology, Mount Sinai School of Medicine in New York City; John Treanor, M.D., professor, medicine, microbiology and immunology, University of Rochester, New York; David L. Katz, M.D., M.P.H., associate professor, public health, director, Prevention Research Center Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; Oct. 7, 2005, Science; Oct. 6, 2005, Nature
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