See What HealthDay Can Do For You
Contact Us

Ataques de ántrax dejan una desconfianza en el aire

Las víctimas afirman que las autoridades sanitarias no actuaron bien durante la crisis de 2001

JUEVES 24 de febrero (HealthDay News/HispaniCare) -- Los ataques de ántrax de 2001, que aterrorizaron a millones de estadounidenses, dejaron a muchos de los más directamente afectados con la fe en las autoridades sanitarias rota, según afirma una nueva investigación.

En unas entrevistas sobre grupos de enfoque recién publicadas, miembros del personal del Senado de los EE.UU. y trabajadores postales que estuvieron expuestos al letal polvo blanco afirmaron que el gobierno falló en su intento de hacerlos sentir seguros.

"En estos grupos, existe mucha desconfianza hacia las agencias sanitarias públicas. Ese fue el mensaje constante", apuntó la Dra. Janice Blanchard, profesora asistente de medicina de emergencia de la Universidad George Washington, quien condujo las entrevistas un año luego de los ataques.

Pero las percepciones variaban, según los hallazgos de Blanchard, publicados en la edición de marzo del American Journal of Public Health.

Los empleados postales en riesgo, casi todos negros, sintieron que se les descuidó debido a su raza y su ingreso, y algunos recordaron el famoso estudio médico de Tuskegee de hace unas décadas.

Unos cuantos empleados del Senado de los EE.UU., principalmente blancos, no se impresionaron con lo que llamaron mensajes contradictorios y confusos del gobierno.

Los ataques, que ocurrieron en otoño 2001, involucraron al agente infeccioso Bacillus anthracis, oculto en sobres que fueron enviados por correo a varias figuras políticas y oficinas de medios de comunicación por todo el país.

Veintidós personas se enfermaron. Once contrajeron ántrax por inhalación, la forma más letal. Cinco de ellos murieron. El resto desarrolló ántrax cutáneo, la forma de la enfermedad que afecta principalmente la piel.

Cuando ocurrieron los ataques, los trabajadores del Senado inicialmente fueron considerados como de alto riesgo ya que se enviaron cartas infectadas con ántrax a Capitol Hill. Los trabajadores postales en la planta de procesado de correo en Brentwood, que organizaron las cartas, no se consideraron en peligro, por lo menos inicialmente, y no fueron tratados hasta una semana después que los trabajadores del Senado.

Sin embargo, cuatro empleados de Brentwood se enfermaron con ántrax inhalado, y dos de ellos murieron.

Para determinar las impresiones que quedaron sobre la respuesta a los ataques, los investigadores realizaron sesiones de grupo de enfoque de dos horas con 36 trabajadores postales de la estación de Brentwood, y con siete empleados del Senado de los EE.UU. a finales de 2002 y principios de 2003. Casi todos los empleados postales eran negros, y cinco de los empleados del Senado eran blancos.

"Hicimos una serie de preguntas abiertas", apuntó Blanchard, quien ayudó a tratar el ántrax de los pacientes durante los ataques. "Deseábamos saber dónde obtuvieron la información, qué pensaban de la información. También les pedimos sugerencias para mejoras futuras".

De todos los comentarios hechos por los trabajadores postales acerca de las personas que les dieron información sobre los ataques, el 34 por ciento apuntó hacia problemas de desconfianza, y el 16 por ciento tuvo que lidiar con una discriminación percibida hacia su raza o nivel de ingreso, según los investigadores.

"Sintieron que se les trató de manera diferente debido a su raza", señaló Blanchard. "Muchos pensaron que estaban experimentando con ellos, y (mencionaron) el estudio de Tuskegee". El infame estudio de Alabama involucró a varios investigadores federales que dieron seguimiento a los efectos a largo plazo de la sífilis mediante la negación del tratamiento a hombres negros infectados, muchos de los cuales murieron.

En contraste, los trabajadores del Senado se mostraban principalmente preocupados por la falta de organización de las autoridades sanitarias.

El Dr. Ivan Walks, quien era la principal autoridad sanitaria de Washington D.C. durante los ataques, afirmó no estar sorprendido por los hallazgos, aunque afirmó que las autoridades sanitarias tomaron las mejores decisiones en el momento con la información que tenían.

"Esta investigación realmente ilustra qué tan importante es la percepción", afirmó Walks, quien trabaja ahora como consultor.

En cualquier emergencia, añadió, la percepción es "lo único que realmente importa cuando llega el momento de que (los ciudadanos) observen conductas que los mantengan seguros".

Según Walks, las autoridades sanitarias federales están trabajando para hacer que, durante las emergencias, los mensajes sean más coherentes. En cuanto a las recomendaciones del estudio, concurrió con la sugerencia de que se nombren "líderes naturales" en los distintos lugares de trabajo para actuar como enlaces con las autoridades sanitarias. También apoyó la recomendación del estudio sobre que las autoridades deban ser abiertas acerca de sus incertidumbres durante las crisis.

En ese aspecto, Walks dice que sigue un consejo que le dio su madre: "cuando uno le dice honestamente a las personas que uno no sabe, cuando uno vuelve y dice que ahora sí sabe, le creen. Esas son palabras para la vida".

Más información

Para saber más sobre el ántrax, diríjase a los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Janice Blanchard, M.D., M.P.H., assistant professor, emergency medicine, George Washington University, Washington, D.C.; and Ivan Walks, M.D., chief executive officer, Ivan Walks & Associates, and former chief health officer, Washington D.C.; March 2005 American Journal of Public Health
Consumer News in Spanish
undefined
undefinedundefined