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Cuarta muerte asociada con donante de órganos con mal de rabia

La noticia llega después de que se asegurara que se había dado cuenta de todos los tejidos

JUEVES 8 de julio (HealthDayNews/HispaniCare) -- Luego de asegurar al público la semana pasada que se había dado cuenta de todos los órganos y tejidos transplantados vinculados a tres muertes por rabia en tres receptores de órganos, médicos del Centro Médico de la Universidad de Baylor anunciaron el jueves una cuarta muerte vinculada al mismo donante infectado con rabia.

La víctima en este más reciente caso, quienes las autoridades afirmaron que proviene del norte de Texas, aparentemente contrajo rabia luego de recibir un trozo de arteria necesario para completar exitosamente un transplante de hígado. El hígado provino de un donante sano, pero la arteria provino del donante infectado con rabia cuyos órganos estaban asociados a las otras tres muertes.

En una acalorada conferencia de prensa, los doctores de Baylor trataron de explicar por qué, luego de asegurar al público la semana pasada que las muertes relacionadas con el donante de órganos serían sólo las tres ya pasadas, un cuarto caso fue identificado el jueves temprano por investigadores de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention.

Según las autoridades del hospital de Dallas, la cuarta víctima se sometió a un transplante de hígado al mismo tiempo, o en un momento cercano, que las víctimas de los otros tres casos (a principios de mayo) y murió de rabia aproximadamente al mismo tiempo que esas otras tres víctimas, alrededor del 7 u 8 de junio.

"¿Hubiera actuado de manera diferente en términos de trabajar más con estos pacientes? No, nada. Pienso que todo lo que hicimos fue apropiado, el estándar del cuidado para prevenir lo que cualquier persona consideraría que podría causar infección o hacer daño a los pacientes de transplante", dijo el Dr. Henry Randall, uno de los dos cirujanos de transplante de Baylor involucrados en el caso.

Según el Dr. William Sutker, jefe de enfermedades infecciosas en Baylor, autoridades de los CDC alertaron al Centro Médico a las 3:30 a.m. del jueves sobre la posibilidad de la cuarta muerte asociada.

El donante de órganos enfermo, un hombre aparentemente sano residente en Arkansas que no sabía que tenía rabia, llegó al Christus St. Michael Hospital en Texarkana, Texas, a principios de mayo con "severos cambios en el estado mental" y fiebre no muy alta. Un examen neurológico reveló una hemorragia cerebral y el hombre falleció 48 horas después. Su familia estuvo de acuerdo en donar sus órganos. Aunque los órganos se sometieron a pruebas para detectar toda una serie de agentes infecciosos, al ser tan poco común en los humanos, la rabia no fue parte de estas pruebas.

Para el final de la primera semana de junio, tres receptores de los órganos del donante (dos que habían recibido un riñón cada uno y otro que había recibido el hígado) habían muerto de rabia. Otro receptor de un órgano murió en la mesa de operaciones y no tuvo tiempo de desarrollar la enfermedad.

El CDC inmediatamente lanzó una investigación exhaustiva sobre el asunto.

En una conferencia de prensa llevada a cabo el 1 de julio, los médicos de Baylor afirmaron que habían dado cuenta de todos los órganos y tejidos, asegurando al público que las muertes pararían con las tres ya sucedidas. El CDC hizo eco de ese punto el jueves, cuando escribió en su publicación Morbidity and Mortality Weekly Report que "no se había recuperado ningún otro órgano o tejidos del donante".

Este cuarto caso genera serias dudas.

Como lo describió Sutker, los cirujanos de transplantes típicamente toman las arterias importantes junto con los órganos, porque pueden ser útiles para receptores cuyas arterias estén débiles o en peligro. En este caso, las arterias fueron enviadas a un "banco de vasos sanguíneos" especial donde fueron etiquetadas con el nombre del donante.

La víctima en este último caso requería una arteria porque los vasos que venían con el órgano donado sin infección que recibió ser consideraban "de pobre calidad", explicó Sutker.

Cuando se le preguntó por qué no se había hecho la relación entre la arteria recolectada y el cuarto paciente antes, Sutker aseguró a los reporteros que "no estábamos ocultando ninguna información. Fue sólo cuando [del CDC] nos avisaron sobre el cuarto caso que pensamos en teorías de cómo había ocurrido".

A pesar del etiquetado de vasos sanguíneos para su almacenamiento, Sutker dijo que Baylor no tiene "un archivo maestro. Tenemos etiquetas en las vasos sanguíneos, pero no hay un archivo maestro o base de datos en los que se vayan ingresando consecutivamente".

En la conferencia de prensa del jueves, las autoridades de Baylor aseguraron al público una vez más que, en este momento, todos los vasos sanguíneos y órganos recolectados del donante infectado de rabia han sido destruidos y no hay más peligro para los pacientes de Baylor o el público en general.

Además, según Sutker, todos los que se sabe que estuvieron en contacto con el donante o las cuatro víctimas han sido sometidos a pruebas de rabia y no hay otros casos evidentes.

No está claro si las muertes conllevarán un cambio en las políticas de pruebas para los donantes. Las pruebas de la rabia (una enfermedad que es muy poco común entre la población de los EE.UU.) duran hasta 24 horas en dar resultados, señalaron los médicos, mientras que los transplantes se realizan necesariamente dentro de las pocas horas siguientes a la muerte del donante.

Más Información

Los U.S. Centers for Disease Control and Prevention tienen más información sobre la rabia.

FUENTES: July 8, 2004, news teleconference with William Sutker, M.D., chief of infectious disease, Baylor Medical Center, Dallas; Associated Press
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