La ansiedad del ántrax podría ser peor que la infección

Los expertos advierten sobre las implicaciones a largo plazo de la amenaza bioterrorista

Jueves, 8 de octubre (HealthDayNews) Aunque la amenaza de contagiarse con ántrax puede ser real, el terror que la amenaza ha creado puede ser más riesgoso.

Un grupo internacional de expertos está prestando mayor interés acerca del impacto sicológico de los ataques terroristas biológicos y químicos, aún cuando un contagio amplio y escenarios de muerte no se materialicen.

Los científicos dijeron que las implicaciones a largo plazo del miedo, la confusión y la incertidumbre con respecto a la amenaza de ataques como los agentes tales como el ántrax pueden ser peores que cualquier efecto físico.

En un editorial del 20 de octubre de "British Medical Journal", un grupo de expertos quienes han estado estudiando las implicaciones de las amenazas biológicas y químicas en los Estados Unidos o Gran Bretaña escribieron que tendrán intensos efectos secundarios a largo plazo.

Los expertos informaron que, en general, las armas químicas y biológicas son impredecibles e inefectivas como armas militares. "El ántrax, pese a su reputación temerosa, no es particularmente una buena arma militar", argumentó el autor principal, el Dr. Simon Wessely, un profesor del Instituto de Psiquiatría en Londres.

"Pero desde una perspectiva sicológica, está causando un mayor impacto, y es, por excelencia, un arma de terror, de armamento sicológico", comentó Wessely. "Si ese es el caso, esto implica que la forma en la cual tratamos el asunto puede incrementar o disminuir los efectos".

Desde que los primeros casos de ántrax se reportaron, funcionarios federales han instado a las personas a seguir con su vida diaria a la vez que advierten nuevos ataques terroristas. Aunque los funcionarios dijeron que pueden manejar una epidemia bioterrorista, al mismo tiempo están trabajando fervientemente para aumentar un almacén limitado de vacunas y medicamentos para combatir tal enfermedad. Hicieron la promesa de que los terroristas no los detendrán; no obstante, una carta contaminada condujo a un cierre sin precedentes de la Cámara de Representantes.

Colleen Terriff, un profesor auxiliar de la práctica de farmacia en Washington State University en Spokane, Washington, indicó que las comunidades están luchando por salir a flote de los eventos que hasta ahora parecían inconcebibles, con miedo de lo que se encuentre adelante.

Terriff, quien preparó un plan de contingencia de la ciudad para un ataque de bioterrorismo luego de una alarma de ántrax en Spokane, indicó que la combinación de la cobertura de los medios, alarmas falsas de ántrax y engaños pueden insensibilizar a la personas a la ansiedad del ántrax. "No nos gustaría que las personas bajasen su guardia sólo debido a una frecuencia incrementada de eventos", indicó.

En la última semana, los reportajes de televisión de evacuaciones y avistamientos no confirmados de sustancias de polvo blanco se han tornado algo de todos los días. Wessely planteó que los medios pueden ser de más ayuda, si se mantienen haciendo reportajes sobrios y objetivos, mientras las autoridades pueden ayudar, evaluando la amenaza apropiadamente y actuando consecuentemente.

Sugirió que algunos métodos preventivos, tales como el uso de "trajes espaciales" con los que se visten los trabajadores de emergencia, pueden incrementar el nivel general de ansiedad. Planes para instalar detectores de armas químicas en lugares públicos alrededor de todos los Estados Unidos, que Wessely dijo son propensos a producir falsas alarmas múltiples, podrían empeorar la situación.

"La forma en la que respondemos a amenazas a veces puede exagerar la amenaza", expresó Wessely. "Se activa la completa panoplia del estado, la salud pública, el FBI, la policía y las brigadas de incendio, y esto puede aumentar la temperatura emocional".

"Si muchos de estos incidentes se pueden relacionar con ansiedad sicológica, esto es difícilmente la mejor forma de manejarlos", opinó.

Terriff señaló que las autoridades sí toman en cuenta los asuntos sicológicos cuando se preparan para el bioterrorismo y las amenazas de terrorismo químico. Por ejemplo, indicó que los capellanes y los trabajadores sociales desempeñaban un rol en el plan de contingencia de Spokane.

Indicó que las personas con trastornos siquiátricos preexistentes pueden estar en mayor riesgo del terrorismo de ansiedad. Señalando un punto que salió a colación en el editorial, dijo que para personas quienes están "severamente deprimidas o tienen ansiedad y son paranoicas, a mi juicio, muchos de estos eventos podrían posiblemente llevar a estas personas al límite. Tenemos que tener especial cuidado con esta población particular y con nuestros niños".

Wessely afirmó que la ansiedad pública podría permanecer elevada durante años. Además, podría aumentar el riesgo de enfermedad "sociogenética" en masa, tal como el incidente del 29 de septiembre en una escuela intermedia en el estado de Washington, donde vapores de pintura impulsaron una alarma de bioterrorismo que envió a 16 estudiantes y un maestro al hospital.

En una atmósfera de ansiedad progresiva y confusión, Wessely señaló que el público podría en última instancia perder la confianza en expertos médicos y el gobierno. Sin esta confianza, dijo que estas autoridades tendrían una dificultad creciente en ganar control de las situaciones.

Y según dan a entender temas altamente controversiales tales como la Guerra del Golfo y la exposición al uranio vaciado en las Balcanes, expresó que teorías controversiales o no confirmadas acerca de efecto en la salud de exposición a armas biológicas o químicas pueden tornarse temas calientes en la ciencia y en los medios durante años luego de que disminuya la amenaza.

"Me preocuparía de no entrar en la clase de ciclo de teoría de conspiración y paranoia de la Internet. Si hacemos eso, esto se añadirá a los impactos de dichos ataques en la sociedad civil", expuso.

"En Estados Unidos ha habido una trágica muerte, y algunos infectados, pero no es el fin del mundo. No hay razones para creer que esto pondrá de rodillas a la sociedad civil a menos que lo permitamos", concluyó Wessely.

Qué hacer

Puedes obtener consejos sobre cómo lidiar con el estrés resultante de la repercusión de los ataques del 11 de septiembre de la Asociación Psicológica Americana, la Asociación de Especialistas de Estrés Traumático o el El Centro Nacional de Trastorno de Estrés Post-Traumático.

FUENTES: entrevistas con Simon Wessely, M.D., profesor, director, sección de psiquiatría del hospital general, división de medicina sicológica, Escuela de Medicina Guys Kings and St. Thomas y el Instituto de Psiquiatría, Londres, y Colleen M. Terriff, Pharm. D., profesora auxiliar, Departamento de Práctica de Farmacia, Washington State University, Spokane, "British Medical Journal", 20 de octubre de 2001
Consumer News in Spanish