MIÉRCOLES 12 de enero (HealthDayNews/HispaniCare) -- La malaria, un bicho antiguo de otras guerras, surge de nuevo entre los militares estadounidenses.

Algunos de los soldados de las tropas del ejército que regresan del servicio en Afganistán tienen la enfermedad. Los expertos médicos citan la misma razón que podría haber causado los casos de malaria en la mayoría de los veteranos de guerras anteriores, los soldados simplemente no mantienen su régimen de medicamentos para suprimir la enfermedad.

Los autores del estudio concluyen que los médicos necesitan pensar en la posibilidad de la malaria cuando aparecen ciertos síntomas en los soldados que regresan del servicio en áreas del mundo en las que la malaria es endémica.

La malaria sigue siendo un azote a escala mundial. "Entre las enfermedades individuales, ésta está en tercer lugar en número de víctimas en el mundo", aseguró el Dr. Joseph M. Vinetz, experto en malaria y profesor de medicina de la Universidad de California en San Diego. "No existe una vacuna contra la malaria", agregó, y no se está haciendo lo suficiente para erradicar la enfermedad. "Existe un apoyo limitado para las importantes investigaciones que hay que hacer", se lamentó.

Para evitar contraer la malaria, se instruye a los soldados que están de servicio en zonas en las que la malaria es endémica para que tomen medicamentos contra ésta. Durante la Segunda Guerra Mundial, la quinina estaba entre los primeros medicamentos que se utilizaban, generalmente para contrarrestar la enfermedad luego de que el soldado ya estaba enfermo. En Vietnam, se administraba cloroquina, derivado de la quinina, en pastillas para que los soldados tomaran una vez a la semana y así evitaran contraer la enfermedad.

Los soldados de hoy en día también se supone que deben utilizar protección personal, como minimizar la exposición de la piel y utilizar mosquiteros y repelente de insectos.

En su estudio, el equipo de investigación recolectó información sobre 725 soldados de las tropas de asalto del ejército de los EE. UU. enviados al oriente de Afganistán entre junio y septiembre de 2002. Entre los sujetos, 38 desarrolló la malaria. El diagnóstico de la malaria fue realizado entre 1 y 339 días antes de que regresaran de Afganistán, según el informe que aparece en la edición del 12 de enero de Journal of the American Medical Association.

Cuando los investigadores preguntaron cuántos de los solados mantenían su régimen de medicamentos, hallaron que apenas el 52 por ciento los tomó mientras estaba en Afganistán y apenas el 41 por ciento continuó el tratamiento luego de regresar. Además, apenas el 29 por ciento usó repelente de insectos mientras estuvo en Afganistán.

"Una de las principales causas del fracaso de la profilaxis de la malaria es que los pacientes no siguen el tratamiento prescrito", escribieron los investigadores.

"Brindar educación continua acerca de la necesidad de cumplir con los medicamentos profilácticos y de que los líderes observen la terapia directamente y hagan respetar las medidas de protección personal puede ayudar a salvaguardar a los soldados de esta enfermedad transmitida por insectos", concluyeron los autores.

Y para aquellos militares que regresan a casa de un lugar en el que la malaria está extendida, el estudio recomienda insistentemente que los médicos la consideren como una causa posible de fiebres inexplicables u otras enfermedades "no definidas".

"Es muy común que no se sigan las medidas de protección personal", aseguró la Dra. Diane E. Griffin, presidenta de la junta del Departamento de Microbiología Molecular e Inmunología de la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins.

Griffin señaló que cuando los marineros estadounidenses pasaron varios días en Liberia en 2003, hubo un brote de malaria entre ellos y varios murieron. "Resultó que no habían hecho todas esas cosas que sabemos que se pueden hacer para prevenir la infección", relató.

Afortunadamente, los soldados que prestaron su servicio en Afganistán estaban expuestos a la cepa vivax, que no es mortal, sostuvo Griffin.

Éste no es sólo un problema para los soldados, aseguró Griffin, sino también para los turistas que viajan a regiones en las que existe la malaria. "Es realmente difícil lograr que la gente continúe con la profilaxis, particularmente cuando regresan a casa", anotó.

Los médicos necesitan permanecer alertas ante la posibilidad de la malaria, recomendó Griffin. "Sólo porque se supone que una persona estaba usando la profilaxis y estaba en un ambiente en la que se ofrecía, eso no significa que no tengan malaria", agregó.

Más información

Los U.S. Centers for Disease Control and Prevention le pueden dar más información acerca de la malaria.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
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