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El ejercicio ayuda a los adolescentes a superar 'el gen de la obesidad'

Un estudio halla que el ADN no convierte a la obesidad en algo inevitable

LUNES, 5 de abril (HealthDay News/DrTango) -- ¿Portar un gen asociado con la obesidad condena a un adolescente a ser obeso? No, si el adolescente se mantiene activo físicamente, según halla un estudio reciente.

Entre los genes relacionados con la obesidad, las mutaciones del llamado gen de la obesidad y de la masa grasa (FTO) parecen ser especialmente importantes. De hecho, cada copia de una mutación en este gen se ha relacionado con un aumento promedio en el peso de 3.3 libras (1.5 kilos), señalan los investigadores.

Sin embargo, una hora de actividad física al día suprimía en gran medida el efecto de este gen, halló el estudio.

"Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública e indican que cumplir con las recomendaciones de actividad física podría contrarrestar la predisposición genética a la obesidad asociada con la [variante del gen] FTO en adolescentes", aseguró el investigador principal Jonatan R. Ruiz, científico en epidemiología de la actividad física y de la aptitud física del Instituto Karolinska en Huddinge, Suecia.

El informe aparece en la edición de abril de Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

Para el estudio, el equipo de Ruiz recopiló datos sobre 752 adolescentes que formaron parte del estudio transversal HELENA (por la sigla en inglés de Estilos de vida saludables en Europa a través de la nutrición en la adolescencia), que se realizó en diez países europeos entre octubre de 2006 y diciembre de 2007.

Entre estos adolescentes, el 37 por ciento no tenía mutaciones FTO, el 47 por ciento tenía una copia y el 16 por ciento dos copias. Las copias de la mutación se asociaron a un mayor índice de masa corporal (IMC). El IMC es una medida del peso en función de la estatura. Estadísticamente, se considera que un IMC de 25 es el umbral del sobrepeso, mientras que un IMC de 30 es el umbral de la obesidad.

Las copias de la mutación del gen también se relacionaron con un mayor porcentaje de grasa corporal y un mayor tamaño de la cintura.

Para los adolescentes que realizaban al menos una hora de actividad física cada día, el efecto de la mutación del gen de la obesidad sobre el peso fue mucho más pequeño, explicó Ruiz.

Por cada copia del gen mutado, los que hacían ejercicio tenían un IMC promedio que era solamente 0.17 puntos más alto que el de los adolescentes que no tenían ninguna mutación. En comparación, los que hacían ejercicio durante al menos 60 minutos todos los días tenían un IMC que era 0.65 puntos más alto por cada copia del gen en comparación con los que no tenían ninguna mutación.

El ejercicio también ayudó a reducir el aumento de masa de grasa corporal y el tamaño de la cintura asociado con el gen, halló el estudio.

¿Cuál es el consejo de Ruiz para los adolescentes preocupados por el aumento de peso? "Ser activo. Tratar de hacer al menos 60 minutos de actividad física moderada y vigorosa cada día, como practicar deportes", aconsejó.

Samantha Heller, dietista, nutricionista y fisióloga del ejercicio de Connecticut, opina que "en vista de que pocos de nosotros nos haremos una prueba genética, el mensaje para llevar a casa del estudio es que los niños y los adolescentes necesitan mantenerse activos físicamente y comer una dieta saludable".

Aunque no podemos hacer nada respecto a nuestra estructura genética, nuestro estilo de vida puede magnificar o minimizar cualquier tendencia genética, aseguró Heller.

"Si una persona porta un gen que la predispone a la obesidad pero sigue una dieta sana, hace ejercicio de forma regular y adopta un estilo de vida saludable, inclina la balanza [a su favor] al mantener un peso saludable y evitar las enfermedades crónicas", señaló.

Sin embargo, un gran número de niños y adolescentes está perdiendo la alegría fundamental de practicar una actividad física, agregó Heller.

"Ya sea que se trate de un equipo deportivo formal, corretear con los amigos, jugar a la pelota o montar bicicleta, el cuerpo humano está diseñado para moverse", dijo.

Cuando este instinto natural se duerme al pasar horas jugando videojuegos, viendo televisión o simplemente sentados, en la misma medida también lo hace la capacidad innata de mantenernos sanos, explicó Heller.

"El ciclo del aumento de peso, el estilo de vida sedentario y una dieta pobre puede ser difícil de combatir, pero se puede lograr si toda la familia se compromete y forma parte del proceso de reinventar su estilo de vida por uno más sano. Las recompensas son enormes", señaló.

Más información

Para más información sobre la obesidad infantil, visite la Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Jonatan R. Ruiz, Ph.D., scientist in physical activity and fitness epidemiology, Karolinska Institute, Huddinge, Sweden; Samantha Heller, M.S., R.D., dietitian, nutritionist and exercise physiologist, Fairfield, Conn.; April 2010, Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine
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