By Adam Marcus HealthDay Reporter

Updated on June 15, 2022

Miércoles, 17 de julio (HealthDayNews) -- Los bebés menores de nueve meses de edad cuyas madres regresan de sus trabajos de un trabajo a tiempo completo pueden sufrir luego cuando sea el momento de ir a la escuela.

Estos niños obtuvieron varios puntos menos en una prueba de aptitud escolar a los tres años que aquellos cuyas madres permanecieron en su hogar durante el primer año.

Una anterior prueba de infancia, desarrollada por el psicólogo Bruce A. Bracken, evalúa las destrezas como el reconocimiento de color y formas y la familiaridad con las letras y los número, pero no mide la capacidad de aprendizaje. De hecho, en niños cuyas madres trabajaban más y antes del periodo, no pareció retrasarse el desarrollo emocional o intelectual, indicaron los investigadores.

Sin embargo, las peores puntuaciones en la prueba de aptitud escolar se puede traducir en pobres anotaciones en las pruebas estandarizadas en las edades de cinco a ocho años, explicaron los investigadores.

"Estamos encontrando este efecto en múltiples estudios, lo que me lleva a creer que realmente hay algo allí", indicó Jeanne Brooks-Gunn, una investigadora del Colegio de Maestros de Columbia University y autora principal del estudio.

El estudio aparece en la más reciente publicación de "Child Development", una publicación de la Sociedad para la Investigación del Desarrollo Infantil. Es parte de un estudio patrocinado por el gobierno que examina los efectos del cuidado infantil, las sensibilidad maternal y otras variables sobre el desarrollo infantil.

Trabajar a tiempo parcial definido como menos de 30 horas a la semana no se asoció con las peores anotaciones en la prueba de aptitud escolar. Tener un cuidado diurno de alta calidad y ser sensible con los hijos de uno recorrió un largo camino para reducir la brecha, manifestaron los investigadores. Pero no pudo borrar el efecto completamente.

"Nuestro mensaje es, trabajar a tiempo completo en los primeros nueve meses puede tener algunos riesgos, y si trabajas a tiempo completo, piensa acerca de ser tan responsiva [con tu hijo] en la medida de lo posible, e intenta brindar el cuidado diario de la más alta calidad que puedas", dijo Brooks-Gunn.

Los nuevos hallazgos comparan y divergen de reportes anteriores. E indudablemente serán tan bienvenidos a muchas mujeres como una rabieta infantil.

Pero los investigadores no sugieren que las políticas para apresurar a las nuevas madres a regresar a la fuerza laboral puedan tener consecuencias adversas para sus hijos. Para 1998, casi seis de cada diez madres estadounidenses regresaron al trabajo para el primer año de su bebé, casi el doble de tantas como en 1976. El grupo de Brooks-Gunn comparó los hábitos de trabajo de las madres con una variedad de medidas de desarrollo en 900 niños y niñas blancos. La educación maternal, el ingreso familiar y el número de hermanos afectan al desarrollo de un niño, así como otros factores. Por lo tanto, los investigadores tomar en consideración estos factores.

Para hacer sus resultados más fáciles de presentar, llevaron a cabo una simulación para proyectar los efectos en la pruebas de aptitud escolar de varias variables, de la calidad del cuidado infantil hasta la fuerza del vínculo entre una madre y su bebé.

Utilizando este modelo, los niños quienes reflejaron mayor dificultad en la prueba de aptitud escolar, que clasificaban en el percentil 36, eran aquellos cuyas madres regresaron a un trabajo de más de 30 horas a la semana en los nueve meses de dar a luz, cuyo cuidado diario era de una calidad menos del promedio y cuyo ambiente hogareño y sensibilidad maternal estaban en la cuarta parte más baja.

Aquellos cuyas madres postergaron el trabajo y quienes tenían un ambiente hogareño y una sensibilidad maternal promedio clasificaron en el percentil 49. Esto fue seis puntos de porcentaje más alto que los niños en situaciones similares cuyas madres trabajaban más de 30 horas a la semana. [Los niños con la puntuación más alta, en el percentil 56, tuvieron madres quienes postergaron el trabajo, tuvieron un cuidado diurno por encima del promedio y estaban en la cuarta parte más alta de la sensibilidad maternal y el ambiente hogareño].

Jane Waldfogel, una trabajadora social de Columbia University y coautora del estudio, indicó que el efecto en la vida real de una diferencia de seis puntos es difícil de evaluar.

Pero si pudiéramos desarrollar una intervención que lo aumentase seis puntos, estaríamos muy felices, agregó.

Los investigadores señalaron que destrezas particulares no resultaron sufrir más que otras.

John Hagen, un psicólogo de la Universidad de Michigan y director general de Sociedad para la Investigación en el Desarrollo Infantil, llamó la diferencia significativa pero no dramática y dijo que para la mayoría de los niños, no va a hacer tanta diferencia.

Hagen añadió que los hallazgos no son sorprendentes, pero merecen atención. Podría ser mejor [para algunos niños] si las madres no tuvieran que regresar a trabajar a tiempo completo, tan rápidamente, opinó.

Tener al padre en la casa podría ayudar a reducir el efecto de la ausencia de mamá, expuso Hagen. Además, los investigadores indicaron que es demasiado poco lo que se sabe acerca de los beneficios de papás que se quedan en casa.

Martha Cox, directora del Centro para la Ciencia del Desarrollo de la Universidad de Carolina del Norte, sostuvo que el nuevo estudio no será una maravilla para la mayoría de las familias. "Trabajar durante el primer año de vida [de un bebé] es muy desafiante para una familia", aseveró Cox, quien ha analizado los mismos datos de los investigadores de Columbia.

Señaló que, a primera vista, los niños cuyas madres regresan al trabajo temprano se desempeñaron mejor que aquellos cuyas madres permanecían en casa. Esto es porque las mujeres quienes no trabajan suelen tener ingresos familiares más bajos y a sufrir de más ataques de depresión, ambos factores repercuten contra sus bebés.

Sólo luego de tomar en cuenta factores como el nivel de educación de la madre, el ingreso y con cuánta frecuencia se deprime hacen la clase de diferencias encontradas en la superficie por el grupo de Brooks-Gunn. En otras palabras, los científicos sociales deben trabajan en cuanto a los promedios para producir un efecto.

No obstante, añadió Cox: "No creo que esto niegue que se preste atención a estos hallazgos. Este análisis indica que los primeros meses en la vida de un niño son con probabilidad particularmente difíciles para que una familia negocie, y pudiéramos necesitar dar a las familias algo más que un descanso".

De hecho, Waldfogel afirmó que el estudio tiene implicaciones para las leyes de licencia familiar, las pólizas de bienestar social y la presión de requerir a las mujeres que reciben asistencia pública a trabajar más.

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