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Informe encuentra que a los niños estadounidenses les está yendo bien excepto por la obesidad

Un informe anual muestra los mejores índices de bienestar en tres décadas

MIÉRCOLES 31 de marzo (HealthDay News/HispaniCare) -- El bienestar de los niños estadounidenses es el mejor desde 1975.

Pero las ganancias en las categorías de seguridad y conducta están siendo parcialmente contrarrestadas por reducciones en los niveles de salud, causadas principalmente por la epidemia de obesidad, de acuerdo con un informe anual publicado el miércoles.

"En general el cuadro es positivo", confirmó Kenneth Land, coordinador del proyecto del índice y profesor de estudios demográficos y sociológicos en la Universidad de Duke en Durham, N.C. "Lo más notable es que las mejoras en las categorías de seguridad y conducta que hemos observado en los últimos 10 años nos ponen muy por debajo de los niveles mostrados de 1975 a 1980. La última generación del boom de la natalidad fumaba más marihuana y tabaco, tomaba más alcohol y cometía más crímenes violentos en los años 70 que los niños de hoy en día".

El Child Well-Being Index (Índice de bienestar infantil) de 2005 fue publicado por la Foundation for Child Development, que patrocinó el índice.

Este año, el bienestar infantil recibió una puntuación total de 104.56, una mejora muy leve con relación al índice de 104.48 en 2002 y una ganancia de 4.5 por ciento desde 1975.

El dominio de los asuntos de Seguridad/Conducta ha mostrado la mayor mejora desde 1975, y en 2003, fue un 44 por ciento más alto que la puntuación inicial. Las ganancias fueron atribuidas a las mejoras en las tasas de nacimiento en adolescentes; tasas de actividad criminal y victimización violenta de niños; al tabaquismo y alcohol así como al uso ilegal de drogas.

La actividad criminal violenta entre los adolescentes se ha reducido en más de un 64 por ciento desde 1974, mientras que la victimización de crímenes violentos de niños ha disminuido más de un 38 por ciento. Los nacimientos en la adolescencia han bajado casi un 37 por ciento. Los índices de tabaquismo también se han reducido, al pasar de 36.7 por ciento en 1975 a 15.6 en 2004. En cambio, el consumo de alcohol pasó de un 27.9 por ciento en 2003 a un 29.2 por ciento en 2004, aunque aún es más bajo que el 36.9 por ciento de 1975.

Las reducciones de crímenes violentos se deben posiblemente a una fuerte economía, aumentos en la vigilancia policial comunitaria y la disminución de la epidemia del crack que empezó a mediados de los años 90, apuntaron los investigadores.

"En los años 90 se observaron grandes reducciones en los crímenes violentos entre las poblaciones minoritarias", indicó Land. "En los 2000 se han visto leves reducciones entre los adolescentes blancos, que es un grupo grande, por lo que las disminuciones ligeras tienen un impacto nacional".

Muchos de los cambios están relacionados con el control de los padres y una programación estricta del tiempo de los adolescentes, ya sea en la música, fútbol o el aprendizaje de otros idiomas, apuntó Land.

"Cuando los niños no están inmersos en actividades programadas, juegan a los videojuegos en sus casas, lo que les protege contra la violencia aunque se trata de una actividad de bajo consumo energético, que contribuye a la obesidad", agregó.

Y ese fue uno de los aspectos menos positivos del informe. En general, la salud infantil experimentó reducciones únicamente como resultado de la obesidad este año.

"Esto se debe en gran parte al incremento de la obesidad en niños y adolescentes, que se ha aproximadamente triplicado desde los 70", informó Land. La puntuación total en esta categoría para 2003 fue un 17 por ciento menor que los niveles de 1975, a pesar de las mejoras en la mortalidad infantil.

"Absolutamente, la epidemia [de la obesidad] es causada por nuestra falta de interés en hacer este ambiente seguro. Nuestra genética no ha cambiado. Lo ha hecho nuestro entorno", declaró Cathy Nonas, directora del programa de obesidad y diabetes en el Hospital North General, en la ciudad de Nueva York, y vocera de la American Dietetic Association. "Se trata de una crisis por la que no estamos haciendo nada al respecto".

Nonas citó como responsables al declive en la actividad física tanto dentro como fuera de las escuelas, así como la falta de seguridad en los parques para que los niños puedan jugar.

"No contamos con oportunidades adecuadas para que los niños puedan hacer muchas cosas salvo sentarse frente a la computadora o la televisión", agregó. "Tenemos mucho trabajo por hacer y es toda nuestra culpa".

En otras áreas, el mensaje fue mixto.

En el lado positivo, el índice mostró mejoras en la "conexión comunitaria", en gran parte debido a que cada vez más jóvenes adultos obtienen títulos universitarios y más niños jóvenes van al preescolar. También se han producido reducciones recientes en la tasa de suicidio.

En el otro lado de la ecuación, las calificaciones escolares en lectura y matemáticas han permanecido estancadas, más niños viven ahora bajo la pobreza que hace 30 años y la puntuación de relaciones sociales es mucho menor que en 1975, debido mayormente a que más niños provienen de familias con madres o padres solteros.

La cuestión es si las estrategias que provocan estas mejoras en la esfera de seguridad y conducta pueden extenderse de manera realista a la esfera de la salud.

Quizá un esfuerzo a nivel nacional, grandemente responsable por la reducción del embarazo en la adolescencia, pueda replicarse en otras áreas, especialmente en la obesidad. "Hay muchos grupos a los que le gustaría hacer algo con relación a la obesidad pero existe poca coordinación", destacó Land.

"Tenemos que ser optimistas", agregó. "Debemos creer que una acción y políticas planificadas pueden hacer una diferencia. Claramente, nos ha tomado una generación desarrollar este problema de la obesidad, y probablemente nos tome al menos otra generación reducirlo, es decir revertirlo y apuntar hacia otra dirección".

Más información

Visite el Fund for Child Development para más información sobre el bienestar infantil.


Artículo por HealthDay, traducido por HispaniCare
FUENTES: Cathy Nonas, M.D., R.D., director, diabetes and obesity programs, North General Hospital, New York City, and spokesperson, American Dietetic Association; Kenneth Land, Ph.D., professor of demographic studies and sociology, Duke University, Durham, N.C.; 2005 Child Well-Being Index
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