Jugar videojuegos antes de irse a la cama podría no reducir el tiempo de sueño

Un estudio halla que a los adolescentes tardan unos cuantos minutos más en quedar dormidos.

JUEVES, 15 de abril (HealthDay News/DrTango) -- Los padres que se preocupan porque su hijo adolescente no duerma si juega un videojuego violento justo antes de irse a la cama podrían hacerlo sin necesidad.

Un estudio reciente halla que los adolescentes que jugaron un videojuego popular, "Call of Duty 4: Modern Warfare" tardaron apenas un poco más en quedarse dormidos que los que vieron un documental.

Un informe sobre el hallazgo aparece en la edición del 15 de abril de la Journal of Clinical Sleep Medicine.

Investigadores australianos hallaron que les tomó a los adolescentes 7.5 minutos en promedio quedarse dormidos luego de usar el juego de video, sólo un poco más que los tres minutos que les tomó quedarse dormidos luego de ver La marcha de los pingüinos, ganadora de un premio Óscar, en DVD.

Los que usaron el juego de video solo estuvieron un poco menos adormilados que los que vieron el documental después de cada actividad, aunque mostraron un aumento ligero en la alerta cognitiva. Los investigadores no hallaron diferencias significativas en la excitación psicológica entre los dos grupos y ambos durmieron normalmente.

Sin embargo, los adolescentes usaron el juego en condiciones muy estrictas, que podrían ser muy distintas de las que se presentan en el hogar, explicó Michael Gradisar, investigador líder y catedrático principal de psicología clínica infantil de la Universidad Flinders de Adelaida.

"Los adolescentes únicamente jugaron el videojuego durante cincuenta minutos y una sola noche", aclaró Gradisar. "A pesar de hallar que estaban mentalmente estimulados durante el juego de video, me parece que la 'dosis' de cincuenta minutos fue demasiado baja para tener ramificaciones importantes sobre el sueño".

El corto tiempo también evitó que los niños se involucraran demasiado en la acción. "La limitación de cincuenta minutos no le permitió a los adolescentes invertir emocionalmente en el juego", advirtió Gradisar. "Por eso, si el personaje moría, no les importaba".

Los investigadores aseguraron que el estudio no recibió fondos de la industria de los juegos de video.

En la investigación participaron 13 niños entre los 14 y los 18 años que normalmente se quedaron dormidos en menos de quince minutos.

Los adolescentes estuvieron acostados debajo de las cobijas conectados a electrodos y con las luces bajas y se les pidió que vieran el documental o usaran el juego durante apenas cincuenta minutos antes de irse a dormir. El período de cincuenta minutos se eligió porque es el tiempo máximo de juego continuo recomendado por el vendedor de juegos Sony Corp., según el estudio. Una semana después, los mismos adolescentes volvieron a realizar la otra tarea que no hicieron la vez anterior.

Once de los niños tardaron más en quedar dormidos luego de usar el juego de video que después de ver el documental, mientras que dos se quedaron dormidos más rápidamente. Cuatro adolescentes se durmieron viendo el documental, una película lenta y tranquila que se eligió para contrastar con el frenesí del juego de video.

Siete de los adolescentes aseguraron a los investigadores que se sintieron menos somnolientos después de usar el juego de video que después de ver el documental, mientras que cuatro indicaron tener el mismo nivel de somnolencia y dos se sintieron menos somnolientos después de ver la película. Cuando los adolescentes durmieron, los investigadores hallaron que todos durmieron normalmente con las cantidades correctas de sueño de movimiento ocular rápido (MOR) y sueño de ondas lentas.

"Estos resultados son un poco sorprendentes en cuanto a que la actividad estimulante antes de irse a la cama no alteró los patrones de sueño establecidos de los adolescentes. Estas son buenas noticias para los padres", aseguró Cheryl K. Olson, codirectora del Centro de Salud Mental y Medios del Hospital General de Massachusetts en Boston.

Sin embargo, Olson anotó que el estudio no reflejó la realidad de la vida adolescente, en la que varios medios están compitiendo por la atención de los niños.

"El estudio se realizó en condiciones estrictamente controladas que descartan otras maneras en las que los medios podrían alterar el sueño", dijo. "Otros estudios han mostrado problemas con los niños que usan los medios en lugar de dormir. Sacrifican el sueño para pasar más tiempo frente al televisor, usando juegos o enviándose mensajes con sus amigos".

Gradisar estuvo de acuerdo y anotó que se puede esperar que muy pocos adolescentes cumplan con el límite de cincuenta minutos por su propia cuenta.

"Hallamos que los adolescentes de nuestro estudio estaban menos somnolientos luego de usar el juego de video, frente a los que vieron el documental, lo que sugiere que si estuvieran por su cuenta, habrían elegido continuar usando el juego, lo que habría retrasado su oportunidad de comenzar a dormir", dijo.

Los adolescentes también podrían jugar por más tiempo si usan el mismo juego más de una noche porque harán una inversión emocional más alta en el juego a medida que su personaje avanza en la historia, agregó.

"Entonces, yo creo que la moraleja de este estudio, sobre todo para los padres, es que se debe moderar el uso de juegos de video de los adolescentes", opinó Gradisar.

Más información

Para más información sobre el establecimiento de buenos hábitos de sueño para los adolescentes, visite el Departamento de Salud y Servicios Humanos.


Artículo por HealthDay, traducido por DrTango
FUENTES: Michael Gradisar, Ph.D., senior lecturer, clinical child psychology, Flinders University, Adelaide, Australia; Cheryl K. Olson, Sc.D., co-director, Center for Mental Health and Media, Massachusetts General Hospital, Boston; April 15, 2010, Journal of Clinical Sleep Medicine
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